massobreloslunes: Futuro

jueves, 29 de marzo de 2007

Futuro

Soy terapeuta humanista. Distribuyo equilibradamente las horas de mi día entre la consulta, talleres, horas de meditación, yoga y algo de arte terapia. Mis pacientes me adoran y me pagan una barbaridad, pero el dinero es para mí algo secundario. Mi matrimonio es sereno y enriquecedor. Mis hijos pasan por una etapa en la que me odian profundamente, pero cuando llegan al final de su adolescencia se dan cuenta de la beneficiosa influencia que he ejercido en su vida y se hacen, respectivamente, monitora de pilates y psicoanalista jungiano. Mi marido me engaña a veces y yo se la devuelvo con el profesor de yoga y el hijo de Jorge Bucay, pero en general todo va bien. Muero irónicamente joven de un repentino cáncer de ovario, y mi marido y su segunda mujer ponen mis cenizas en la repisa de su chimenea.

Tengo un empleo diminuto y tranquilo. Empleada de una papelería, por ejemplo, o dueña de una tienda de libros de ocasión. En mi tiempo libre escribo y llego a ser buenísima, pero no le enseño a nadie ni una palabra. Soy soltera, y a mi alrededor hay una alegre comunidad de desadaptados como yo: pseudoartistas, vegetarianos y dueños de herbolario. Leo bastante y visto con ropa sencilla que, con los años y la gordura de la menopausia, evoluciona hasta una sencilla túnica blanca. Finalmente, me hago lesbiana y formo pareja con una exitosa videoartista. Adoptamos dos chinas y morimos viejas y felices en una pintoresca casita en el campo.

Escribo un best seller y pego el pelotazo. Mi marido es un exitoso publicista (o abogado, o arquitecto, o broker),y yo soy a la literatura contemporánea lo que Shakira a los violentos y sexys movimientos de cadera. Vivo en un moderno y enorme ático en el centro de la capital y tengo dos hijos, a los que llamo Gael e Illuminata, y un gato siamés que tiene por nombre Wilde. Doy conferencias, talleres y seminarios, y una foto mía con la mano en la mejilla preside todas las librerías. Escribo un par de novelas cada lustro y cuando muero todos mis colegas sacan un suplemento-homenaje dedicado a mí en el País Semanal.

Soy una minoritaria y alcohólica escritora de culto. Visto de negro, llevo gafas de pasta y vivo en un destartalado sótano en algún barrio de la periferia. No tengo marido, pero sí amantes que, al principio, son interesantes y atractivos y, con el tiempo, van degenerando hacia divorciados solitarios que cada vez necesitan más un buen corte de pelo en las orejas. Tengo escasos pero acérrimos fans que se comunican entre sí en un foro de internet. Vivo de alguna herencia lejana que me tocó en suerte de joven, y empleo mi tiempo libre en construir novelas crípticas y organizar lecturas en el Anaïs. Conviven conmigo una iguana llamada Kubrick y Pollock, un gordo gato persa. Finalmente, muero a causa de una desafortunada mezcla de tranquilizantes y whisky y el ayuntamiento de mi pequeña ciudad de provincias pone mi nombre a una calle.

1 comentario:

  1. Elijas la que elijas... revísate periódicamente los ovarios... Muchos artistas y bohemios rezan aquello de vivir rápido y morir jóvenes para dejar un hermoso cadáver... (James Dean dixit)... pero chica, pienso que es triste llegar, pero más triste no llegar...
    Salud/OS

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