massobreloslunes

domingo, 4 de enero de 2009

Vale, ya he empezado y borrado tres entradas. Esto es un desastre. Yo le pongo todo mi esfuerzo, pero no me salen más que estupideces rancias, y me acuerdo de Ana, mi ex-compañera de piso, que me dijo una vez: Mari, pero escribe como si tuvieras veinte años, no cincuenta.

(Esto para que veáis que, contrariamente a lo que pueda parecer, yo mis textos los pienso mucho y no escribo la primera tontería que se me pasa por la cabeza. He dicho)

Mis tres entradas iban básicamente de la terrible experiencia que está siendo para mí esta navidad. A mí la navidad siempre me ha gustado: hay comida rica, hay regalos, hay villancicos. Este año, sin embargo, me siento desubicada en este juego de Sims a tamaño real que es la vida. Me da un poco de miedo, porque ya me pasó a principios de curso y me pasé semanas intentando acostumbrarme a la existencia. Ahora vuelvo a tener esa sensación de irrealidad, de absurdo absoluto, como cuando miras mucho rato a una mosca que intenta salir al exterior dándose cabezazos contra un cristal.

A veces, sin embargo, la vida tiene sus momentos. Venía yo hoy de vuelta de llevar a Metemary al Rincón (un pueblo de por aquí), conduciendo despacio por la autovía. El cielo estaba violeta con grandes nubes oscuras y plateadas, y apenas había otros coches además del mío. Yo escuchaba Extremoduro y miraba de reojo la ciudad iluminada frente al mar, y pensaba "Oye, pues no está tan mal Málaga". Y me acordaba de cuando voy en bicicleta por Granada de noche, cuando las tiendas han cerrado y las calles se quedan vacías y silenciosas. Pedaleo a través del aire frío del Mulhacén y me veo en los escaparates apagados, un poco cómica en lo alto de mi bici plegable, y la libertad parece tan sencilla y hermosa como eso: elegir una dirección e impulsarse con los pies.

La navidad es un poco deprimente, es verdad. Menos mal que ya se está acabando. Y 2008 ha sido un año terrible, y que se haya acabado no sé si es un consuelo, porque como me dijo J. hace un par de días, "el fin del año es sólo un punto aleatorio en el espacio". El tiempo es continuo, y los años que nosotros marcamos en él no son buenos o malos, sino una simple manera de agrupar esa sucesión de momentos en nuestra conciencia. Aun así, yo espero que 2009 sea mejor que 2008. Guardo en el fondo de mi corazón una reserva de alegría para las sorpresas buenas de la vida. Este año me gustaría escribir un libro de relatos, poder comerme las habas que he plantado en la terraza, viajar un poquito y enamorarme de alguien.

A todos los lectores de este blog, feliz año nuevo. Que vuestra sucesión de momentos también esté llena de libros, besos, viajes y habas. Que siempre tengáis a alguien a quien amar, que vuestras cocinas huelan a café y tengáis un brasero en invierno y una playa en verano. Que Extremoduro anime vuestras noches y podáis montar en bicicleta. Porque si tengo algo claro en esta vida es que Extremoduro es un grupo buenísimo y que las bicicletas son la felicidad.

4 comentarios:

  1. Qué buenos deseos, muchas gracias :) Ojalá los que pides para ti también se cumplan, y yo además añado a mi lista seguir leyéndote, que tus entradas siempre dan un poquito más de luz a mis días ^^

    Un saludo, feliz 2009!

    ResponderEliminar
  2. Qué bonito Marina, muchas gracias por la parte que me corresponde :)

    yo también te quiero desear que todos esos anhelos tuyos (algunos los tenemos comunes como el del libro! espero editarlo para este año) se cumplan sin excepción!

    un beso guapa, me gustas leerte escribas con la edad que escribas.

    ResponderEliminar
  3. Espero que se cumplan para ti ... yo si puedo escoger prefiero que no me hagan subirme a una bicicleta,jeje.

    Feliz año!!

    ResponderEliminar
  4. Feliz 2009. Que sea mucho mejor que 2008.

    ResponderEliminar