massobreloslunes: La píldora roja del Dhamma

lunes, 2 de agosto de 2010

La píldora roja del Dhamma

Hoy voy a deciros algo muy seriamente:

No meditéis nunca.

No vayáis nunca a un curso de Vipassana.

Porque meditar es una putada. Cualquier parecido con la imagen idílica de una persona tranquila y en paz llegando al Nirvana sobre un cojín redondo es pura coincidencia.

La verdad es que te sientas a meditar y no sabes con lo que te vas a encontrar. Y que, salvo excepciones, te encuentras con sorpresas muy desagradables. Puedes darte cuenta de que eres un inmenso pozo de rabia y miedo escondido bajo una apariencia inofensiva y feliz. Puedes descubrir que llevas años arrastrando tristezas a las que ni te atrevías a poner nombre.

Y lo peor de la Vipassana, lo peor peor de todo, es que es como cuando Neo, el de Matrix, elige la pastilla roja en vez de quedarse con la azul y volver a su anterior estado ignorante. Una vez que has elegido vivir de esa forma, no hay vuelta atrás. Esto no quiere decir que no te desvíes. Claro que te desvías, cada día de tu vida es una constante desviación, pero has llegado a atisbar la dirección de la verdad y no deja de parpadear delante de ti como una señal luminosa enorme.

Además, como camino es un coñazo. Porque no se dedica sólo a prometerte bienestar, relax y sanación. No te dice lo estupendamente que te vas a sentir cuando acudas a un taller de fin de semana que te cuesta cuatrocientos euros o pagues un dineral por una consulta de naturopatía o un masaje japonés. Te dicen que vayas gratis, qué cabrones. Te regalan la comida y el alojamiento y te sientan a meditar diez horas diarias durante diez días. A sufrir dolores e incomodidades sobre un cojín y a levantarte a las cuatro de la mañana (sí, he dicho a las cuatro de la mañana).

Te dicen que aprender a meditar es aprender a morir.
Te dicen que la vida es en su mayoría Dukkha, sufrimiento. Sufrimiento por lo que queremos y no tenemos y por lo que tenemos y no queremos.
Te dicen que todo pasa, que no puedes aferrarte a nada y que sólo te amas a ti mismo y a tu ego gigantesco.
Te dicen que llevas toda la vida dormido.

Encima tienen hasta un código moral. Joder. Nada de "don't worry, be hippie" ni de amor libre y mescalina. Qué va. Abstente de intoxicantes, de sexualidad dañina (¡¡y sexualidad dañina es casi todo!!), no mientas, no robes, no mates. Nadie te obliga. Allá tú si haces cualquiera de estas cosas. Pero si las haces, no avanzas. Tenlo muy claro.

Y con ese panorama de sufrimiento, abstemiez y castidad, te sueltan en el mundo, para que te equivoques como una perra y luches contra tus debilidades. Tú puedes intentar olvidarte y volver atrás, al punto donde elegiste tomar la pastilla roja, a ver si ahora puedes por un casual cambiar a la azul y volver a ese estado en el que creías que la felicidad existía y que estaba escondida detrás de un número suficiente de sensaciones agradables. Pero qué va. Estás ahí con tu código moral, tu técnica milenaria y tu caudal de sufrimiento y no puedes hacer otra cosa que enfrentarte a él con el máximo valor posible.

Entonces, después de todo este panorama desolador, hay momentos (ni siquiera días o semanas, sólo momentos) en los que atisbas una felicidad distinta a la que te habían vendido. Una paz tan fresca, tan limpia y tan alegre que te parece mentira que haya quien busque algo distinto a eso. E incluso en medio de las oleadas de dolor, de tristeza y de miedo, te das cuenta de que tienes un asidero. Algo con lo que darle sentido. Una herramienta con la que enfrentarte a tus debilidades que da una dirección a tu vida y llena tus días de significado.

¿Compensa? No lo sé. A veces creo que no. La mayoría de las veces estoy segura de que sí. Pero, por si acaso, no lo probéis. No meditéis nunca. Escoged la píldora azul ahora que todavía estáis a tiempo.

12 comentarios:

  1. Pues sí, meditar es una putada por todo lo que has dicho. Pero para mí lo peor es la soledad de los momentos malos; no puedes compartirlos, nadie los comprende. La gente te puede decir: vente, nos emborrachamos y buscamos una tía a la que tirarnos... pero sabes que sólo puedes intentar sobrellevar ese momento intentando ser lo más ecuánime posible (si es que se puede) y solo, muy solo e incomprendido. Supongo que por esa misma razón no puedo decir que la gente no medite, sino que lo haga sabiendo que cuantos más seamos menos incomprendidos nos sentiremos en los momentos duros.

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  2. Tienes razón, chama, el Vipassana es una vaina muy arrecha. Recientemente hice mi primer retiro de 10 días y sentí todo lo que tu y Funes describen. Pero una vez que empiezas estàs en un curso irreversible, no hay vuelta atràs, no hay pastillita azul que puedas tomar. Supongo que mientras mas seamos, más amor generaremos y recibiremos de quienes estén en la misma sintonìa. Con mucho Metta,
    Miguel

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  3. Algo más en el curso había un carajo que dormía en cama de al lado, que una noche soñó que los profesores y servidores del curso eran vampiros que se iban a chuparse a los estudiantes. Se despertó en medio del sueño, dos horas antes de sonar el gong de las 4 am, y me escuchó hablar dormido, diciendo: "ajo, ajo, ajo". Del susto no pudo seguir durmiendo, esperando a Dracula. Cuando nos contó esto, el décimo día después del noble silencio, nos caímo para atrás de la risa.

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    1. que? yo también tuve esa sensación entredormida, que era como matrix, si. Pero porque el que estaba alla en el retiro era cultivado para otros, y creo q no fui la única, es prudente no volver.

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  4. Jajaja, ¡vaya experiencia! El último día suelen oírse todo tipo de historias. Me alegro de que tu experiencia fuera buena. Metta :)

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  5. Jajajajajaj Miguel (saludos Ministro), no puedo olvidar ese sueño de ese pana, aùn lo recuerdo y estallo de risa.
    Vipassana es un camino en el cual una vez te hayas ya no puedes cambiar la mirada, pues ya miraste y eso "como pastilla roja" no puede olvidarse y mas aùn si lo practicas a diario.

    Rodolfo.

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  6. Que sincera tu opinión. Vale mucho, sobretodo para la gente que sale de ahi en la cresta de la ola diciendo encontré eso tan sagrado que simpre busque, y se lo recomiendan a todo el mundo sin entender todo lo otro que trae esta practica.
    Por otra parte, creo que hay mucho miedo en tu relato ( no te lo tomes personal, de verdad. Ni siquiera te conozco.) La verdad tambien tiene complejidad y dolor como simpleza y hermosura, y hay que encararla, y una vez que lo sabes, nada de buscar la pastilla de la ilusión, debes (debemos) y tienes, que calar mas hondo en la verdad y sobretodo en la relación mente y materia.
    De verdad, para mi, esta vida se nutre en demasía con la meditación, casi ni la concibo sin ella.

    Desde el amor al servicio y con respeto a tu experiencia.
    Espero tu opinión a mi comentario.
    Gonzalo

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    1. Gracias Gonzalo por tu opinión, yo que era un pococ exceptica, tengo previsto apuntarme este mes (si llego a tiempo en la cola) para mi primer curso de 10 días, al que debo decir cuando me lo aconsejo mi hija (que no lo conoce por una compañera suya de yoga, que acaba de hacerlo en la India y dice que lo mejor de todo el viaje a sido el curso, lo cual desdice bastante de lo que comenta la de la Pildora Roja). Como digo, estoy a punto de apuntarme y tan entusiamada despues de haberme documentado por aqui que con mi entusiamo he atrastrado tambien a otras personas. Mi experiencia es haber hecho (tambien gratis) unos cursos intensivos de control de la mente metodo Dr. Silva, creo que eso quizas tambien me ayude a la hora de hacer este de 10 dias. Saluditos

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  7. Por cierto, que bien escribes, no solo este post sino varios que leí.
    La verdad que no es la primera persona española que digo "guau".. que claridad y gracia..
    saludos

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  8. gracias por compartir tu experiencia me ha servido a elegir píldora.

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  9. Llevo 30 años meditando, pero me apetece hacer una estancia con silencio, creo que tenemos demasiada necasidad de verbalizar todas las emociones, cuandio terminamos la meditación de grupo, me quedo sorprendido de las ganas que tiene la gente de ponerse a hablar, de esta forma no se consigue mantener la condición.Por otro lado, no hay vuelta atras ni pastilla que lo consiga.

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  10. me anime a hacer el curso para tratar de "profesionalizar" mi meditación y me tope con tu post...te felicito...estimada de verdad que la senda del despertar de la conciencia es la pastilla roja... ya está la elegiste.. vaya que se sufre... en verdad es que ahora te das cuentas que se sufre..antes no...voy a ir al curso de vipassana.. si alcanzo cupo.. te cuento sólo por compartir que mi pastilla roja fue hace mucho tiempo un libro que encontré por "casualidad"

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