massobreloslunes: Teatro

miércoles, 27 de octubre de 2010

Teatro

Queriditos:

Me he apuntado a unos talleres de teatro de la UCA y está siendo todo un poco desastroso.

El primero era de teatro griego y la profesora me odia. No sé por qué; yo no le he hecho nada. Pero dice que no declamo a Esquilo con la suficiente intensidad y me pone de decorado.


Prueba gráfica. La del centro es la prota, la otra es decorado principal y yo soy decorado secundario. Ese día éramos tres alumnas.


Prueba gráfica dos: mi lenguaje corporal dice que estoy excluida.


Al segundo taller no pude ir porque era por la mañana, y todo el mundo dice que es el mejor y una flipada (típico que justo al que no voy sea el mejor). El tercero es esta semana, y llevo desde el lunes siendo martirizada cuatro horas al día por una bailarina atlética que intenta enseñarnos expresión corporal.

Hoy estaba en mi casa, echándome mi merecida siesta en el chaise longue, y cuando pensaba que tenía que ir al aulario de letras para seguir haciéndome moratones en las rodillas, se me abrían las carnes. He pensado ¿pero qué cojones pinto yo allí, arrastrándome por un parqué polvoriento cual mopa humana? Y después de algunos momentos intensos de lucha interior he decidido que paso de todo y me he quedado escribiendo con la persiana bajada.

Cuando quería meterse conmigo, J. me decía que soy una joiner (de join, unirse a). Que me gusta apuntarme a talleres y cursos porque sí. Una noche, paseando junto al Genil cuando yo aún vivía en Granada, hablábamos del tema y yo le preguntaba qué problema hay por querer aprender cosas distintas. Entonces él me dijo algo que me ha hecho pensar mucho desde entonces.

- Yo es que creo que para aprender verdaderamente sobre uno mismo en el arte, hay que profundizar en algo. ¿Qué sentido tiene hacer taller tras taller, percusión, capoeira, pintura, danza africana? Elige algo, dedícate a eso, profundiza en ti misma a través de ello.

Y tenía razón. No sé si me estaré haciendo vieja, pero noto que ya no se desborda el Ganges de mi ridículo entusiasmo por cualquier actividad a la que me apunte. Más que nada, es como si ya no me apeteciera aprender porque sí. No quiero que mi vida se convierta en una sucesión de divertidas obligaciones. Lo mismo me pasa con las experiencias. Me importa menos viajar, me importa menos ver películas, me importa menos ir a obras de teatro independiente. Todo eso llega y pasa. ¿Y luego qué? ¿Hacia dónde estás yendo? ¿Hacia dónde va tu barco?

Lo digo porque tengo una consulta llena de personas que se han dado cuenta de que su vida ha sido una sucesión de experiencias y sensaciones que han llegado, se han ido y se han llevado consigo parte de su energía y su tiempo. Cada vez les queda menos energía, cada vez menos tiempo y no tienen ni zorra de hacia dónde se dirigen. Yo ya voy teniendo una ligera idea y no quiero desviarme.

Por otra parte, tampoco hay que olvidar que estoy cansada y tengo agujetas. Y que mi capacidad para montarme rollos y justificarme por cosas es desproporcionada.

3 comentarios:

  1. JAJAJA, yo también hago teatro y me encanta! Y también soy de las de apuntarme a todo, pero no creo que eso me descentre, ¿no? Si algo me gusta, repito, pero sigo haciendo cosas nuevas, por si encuentro algo que aún me gusta más.

    ResponderEliminar
  2. ----> Yo no le "echo" nada.

    Corrige esa errata. Queda muy fea.
    Después puedes borrar mi comentario, que ya no tendrá sentido.

    Saludos.

    PD1: este es un comentario pacífico, nada agresivo, bastante bienintencionado.
    PD2: si no deseas este tipo de información, por las razones que sea, basta con que me lo digas una vez.

    ResponderEliminar
  3. Hecho de hacer...no hacerle nada a alguien. Echar de lanzar...no entiendo el aporte...

    ResponderEliminar