massobreloslunes: septiembre 2010

martes, 14 de septiembre de 2010

Cuarto curso de Vipassana

Me voy a meditar diez días, así que estaré off hasta el 26.

Tengo muchas ganas. Por qué alguien tiene ganas de encerrarse diez días en mitad de la Cataluña rural y meditar diez horas diarias en silencio, es algo que no acierto a comprender. Pero es que la paz interior engancha.

He hecho una larga lista de buenos propósitos para cuando vuelva. Bueno, tampoco es tan larga. Para empezar, escribir más ficción algo de ficción, aunque ese es como mi eterno propósito y en realidad llevo ya bastante tiempo bloqueada. Pero bueno. Actualizar más a menudo (eterno propósito también). Pagarme una conexión a Internet en condiciones, que por algo soy milypicoeurista y porque yo lo valgo. Comprarme un piano. Seguir meditando. Seguir nadando. Seguir, seguir, hasta que el cuerpo aguante.

Os quiero. Estad atentos el día 25 por la mañana. Es el día del metta (energía positiva que se envía al final de los cursos de Vipassana). Yo mandaré mucho, pero hay que estar disponible para recibirlo. Así que sintonizad vuestras antenitas con el buen rollo meditador.

Deseadme suerte, salud, paciencia y ecuanimidad.

Y sed buenos.

martes, 7 de septiembre de 2010

Cinco maneras de fingir que soy psicóloga

Uno de los problemas que te encuentras cuando empiezas a ver pacientes tú solo es "cómo fingir que sabré manejar esta situación si en realidad lo que estoy deseando es salir de aquí para mirar en los apuntes del PIR/preguntarle a mi tutora/buscar en google". Luego te das cuenta de que en realidad, como la gente tiene poca idea de lo que hace un psicólogo, puedes dejar que se vayan de la primera consulta sin haber dicho gran cosa. Es más; la mayoría se sienten un poco mejor sólo por haberse desahogado.

Aun así, he aquí cinco trucos que he aprendido desde que empecé para conversar mejor como psicóloga y llenar el tiempo de consulta mientras llego a google. Creo que en realidad son consejos que valen también para relacionarse con la gente, pero eso lo tiene que juzgar cada uno.

1) Preguntar cosas. Aunque no tengan mucho sentido al principio. Cristina, la sustituta de mi tutora y mi mentora espiritual en Agosto me dijo "Primero se aprenden las respuestas. Luego se aprende a hacer preguntas. Después se aprende qué preguntas son importantes". Pero mientras llego a la fase tres, aprovecho la fase dos y pregunto como una chalada. Además, a la gente le encanta que le pregunten. Estamos tan acostumbrados a conversar alternando los "Pues yo..." con los "Ah, sí, pues a mí..." que cuando alguien comienza la frase con un "Entonces tú", ya tiene mucho ganado.

2) Expresar los sentimientos en palabras. Por extensión, validar los sentimientos del otro. Algo tan simple como "es normal que te sientas mal si tu madre ha muerto, tu padre está enfermo, tu hijo consume drogas y tu marido te pega". O incluso "estás muy angustiado" cuando el otro moquea sobre tu escritorio. Eso consuela mucho. En general, creo que se puede volver loca a una persona quitándole el derecho a tener emociones. La emoción que sea. Así que devolver esos derechos es importante.

3) Decirles que escriban las cosas. Que registren los ataques de pánico, los pensamientos negativos, que apunten objetivos para el futuro, el estado de ánimo... en general, el simple hecho de registrar ya es un cambio. Ayuda a que los pacientes se distancien. También ayuda a que se comprometan con lo que están haciendo.

(NOTA: Jesús, sé que el punto 3 te aberra. Pero también sé que me aceptas como soy)

4) No precipitarse a dar una respuesta antes de preguntársela al paciente. Cuando te acostumbras a hacer esto, es la leche. Los pacientes se solucionan la vida solos. Antes de proponerle cosas para que se sientan mejor, pregunta qué hacen ellos cuando se sienten mejor. Antes de ilustrarles sobre lo que deberían haber aprendido al hacer tal o cual tarea, pregúntales qué creen que han aprendido al hacer tal o cual tarea. Cuando te pregunten algo, contesta "no sé, ¿qué crees tú?". Psicología para vagos, lo llamo yo. No siempre funciona, claro, pero no se pierde nada por probar.

5) Ser amable. La mayoría de las veces, todo va mejor si eres amable.

ACLARACIÓN: A pesar de post como este, quiero aclarar que ser psicólogo es muy difícil. Ser psicólogo es muy importante. Ser psicólogo es muy serio. Ser psicólogo requiere ardua formación, arte sutil y carisma personal. Así que nada de ir por ahí diciendo "yo podría ser psicólogo", "yo es que tengo mucha psicología" ni cosas por el estilo. Un respeto, hombreyá.