massobreloslunes: 46. Good morning, sunshine

jueves, 15 de septiembre de 2011

46. Good morning, sunshine

Me gustan mis mañanas del verano tardío y levantarme con la fresquita tapada con la sábana. Últimamente me despierto de buen humor. Camino por mi casa, abro el balcón para que entre la brisa de la mañana, admiro la luna sobre el cielo azul clarito y los tejados blancos y me pregunto si nadie ha patentado todavía la luz de Cádiz. Enciendo el ordenador. Me planteo si aprovechar el café de ayer, pero termino por poner una cafetera nueva para que huela a despertar mi salón-cocina. Reviso el correo, el facebook, el blog, leo chorradas. Me levanto, busco ropa, me siento, le echo más leche al café, lo recaliento, camino descalza por las baldosas frías, pongo algo de música y friego los platos de la cena. Después me ducho y el tiempo se va plegando sobre sí mismo hasta que me doy cuenta de que voy tarde, para variar, y lo tengo que hacer todo deprisa y corriendo: vestirme, curarme la quemadura que me hice la semana pasada con la cuerda, lavarme los dientes, meter a toda leche en el bolso la cartera, el móvil, una libreta, un libro, el ipod. Dejo las cosas del desayuno por medio. Cuelgo mal la toalla en la mampara del baño. Bajo en el ascensor mientras me cambio las gafas de ver por las de sol, me miro al espejo, pienso "no estoy mal" y salgo correteando hacia mi moto, que me espera en la puerta cual fiel corcel. Conduzco hacia el trabajo por el campo del sur, mirando el sol y el mar recién amanecido, las olas batiendo enormes contra el malecón y, en serio, ¿nadie nunca ha querido registrar estas vistas de Cádiz, ponerles copyright, taparlas y cobrar porque la gente las disfrute? Porque es descomunal el amanecer, la catedral sobre el cielo de colores, las olas y el viento de uno u otro lado barriendo esta ciudad-barco tan inconcebible y tan bella. Me aturrullo, los coches van muy despacio y luego me recuerdo que el de delante no tiene la culpa de que yo vaya siempre con la hora pegada al culo. Más vale perder cinco minutos en la vida que la vida en cinco minutos, y siempre hay un momento para mirar las cafeterías, a los niños que van al colegio, que me encantan con sus coletas repeinadas de colonia y sus mochilas de Dora Exploradora... Y después llegar al curro, aparcar, sentir el breve pellizco en el estómago, la incertidumbre, la angustia de tener que estar aquí por huevos, y luego cambiar por agradecimiento: estoy agradecida por tener este trabajo y poder aprender todos los días, por mirar a la gente a las caras y descubrir la historia que hay detrás de la yonqui embarazada que aparca coches en el paseo, y que ahora se sienta frente a mí y me mira con sus ojos grandes, grandes mientras habla de dormir en un cajero y de tener hambre y síndrome de abstinencia y yo pienso que joder, que en realidad quién cojones soy yo para juzgar, y que cómo no voy a madrugar contenta, si soy una privilegiada de la vida, y que bueno, no me hagáis mucho caso, que he estado escalando esta tarde y tengo las endorfinas a tope, y me voy a dormir porque quería hablar de mis mañanas y no sólo me he salido del encuadre sino que, además, con tanta coma parezco Saramago y paso.

1 comentario:

  1. las vistas de Cadiz deben de ser preciosas.
    Un dia abrire un blog solo para contar(te) como son mis mañanas....
    pie en el suelo'cara de zombi'desayuno'express......etc..(guardo lo demas para cuando abra el blog)

    un besinnn.

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