massobreloslunes: 48. Preguardia

sábado, 17 de septiembre de 2011

48. Preguardia

Mañana tengo mi primera guardia, chispas. Resulta que después de dar mucho por saco, los pires hemos conseguido hacer guardias presenciales de 24 horas con los psiquiatras. Es bueno porque nos va a permitir hacer menos tardes a la semana y vamos a cobrar más, pero en estos momentos existenciales tengo un poco de miedito. Me produce claustrofobia encerrarme 24 horas en un hospital.

También está la angustia ante lo desconocido. Cuando eres PIR te enfrentas a lo desconocido con una frecuencia inhumana. Cada tres o cuatro meses cambias de rotación y tienes que empezar en un sitio nuevo, con compañeros nuevos y una forma distinta de trabajar. Que está guay porque te vuelves adaptable como un ornitorrinco y porque no te aburres, pero al principio es duro.

Llevo desde el lunes trabajando en drogas. Así a priori no me atraía mucho la idea, pero después de unos días estoy fascinada. También hay que decir que igual que me encariño con un apio, puedo fascinarme con una piedra. Pero en serio, las adicciones son estremecedoras. Tienes la impresión de ver a la persona luchando con algo intenso y ajeno como un dragón. Te das cuenta de cómo la sustancia (o el juego, o lo que sea) se introduce en la vida de la persona y la ocupa por completo, como un amor destructivo y feroz de estos que te dejan sin fuerza para nada más.

Hoy no tengo ganas de escribir más. Ya sé que ayer estaba tope de entusiasmo por la escritura y tal, pero hoy estoy cansada y preocupada por mañana, y quiero dormir para no pasarme el día como una zombi. Creo que me irá bien, en realidad. Seguro que es interesante, porque interesante es todo, y además tengo la guardia con Pilar, una psiquiatra encantadora que chorrea compasión hacia sus pacientes. Y el domingo escalo. Y el lunes también. Así que bueno, no puedo quejarme.

Aun así, deseadme suerte, ¿vale? Una guardia tranquilita y dormir sin sobresaltos. Poder echarme la siesta y que la cama no sea completamente mierdosa. Que nadie quiera matarse ni morirse. Con eso me conformo.

8 comentarios:

  1. Ha sido breve lo que has dicho, pero con esa frase del dragón has reflejado muy bien lo que es una adicción, me gustaría que escribieses más sobre el tema.

    Es un circulo vicioso horrible, cuando la adicción entra en tu vida, esta es cada vez más vacía y con más desesperación buscas desde el primer trago del días al momento del login en un foro de internet cuando te despiertas. Me acuerdo que mi madre me decía que los alcohólicos madrugan.

    Hoy precisamente me siento fatal, siento estar llenándote los comentarios con esto. Me empecé a cargar mi vida creo que por algún tipo de desequilibrio mental, miedos y deseos ridículos, encontré la adicción y todo lo demás vino rodado. Me veo como un animalito patético que se sigue autodestruyendo porque eso que le perjudica es a la vez lo único que le reconforta. Sé cómo se ve desde fuera.

    Los buenos propósitos cada vez duran menos; llega un punto en que es todo muy ridículo...

    Te deseo mucha, mucha suerte.

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  2. Buenos días Marina:

    Estoy segura de que será una gran experiencia, de esas que te enriquecen como persona y, como escritora que eres, más todavía.
    Esas guardias de 24 horas convierten el día en un espacio de tiempo aislado de todo y se establecen lazos muy fuertes y especiales con quien está contigo.

    Besos

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  3. Espero que esté yendo bien, muchacha. ¡Mucha suerte!

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  4. Anónimo: Te he escrito un comentario super largo esta mañana, pero no se ha registrado. A ver si luego lo recupero o lo reescribo. Entretanto, te mando un abrazo fuerte y aquí me tienes para lo que necesites, dentro de las limitaciones de la vida virtual.

    Daltvila: Yo también creo que me enriquecerá. Últimamente intento cambiar el miedo por la curiosidad y la apertura, y creo que me va mejor.

    Avernícola: ¡Muchas gracias!

    De momento la guardia está siendo tranquilísima y nos dedicamos básicamente a charlar, así que bien. Ya os iré contando. Besotes.

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  5. Suerte y que vaya muy bien!
    Un saludo.

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  6. (He escrito este comentario por la mañana, pero no le había dado a enviar)

    Anónimo/a:

    En primer lugar, nada de disculpas. Hay cosas peores con las que llenar los comentarios.

    Sólo llevo una semana trabajando en adicciones, pero de momento mi impresión de los pacientes es bastante distinta a la que había imaginado. No me parecen patéticos. Me inspiran mucha compasión, en el sentido budista del término. Creo que han tenido la mala suerte de encontrar algo que verdaderamente les reconforta aunque, como tú dices, a la vez les destruya. Y realmente la sensación de lucha que se percibe es muy grande, al igual que su agotamiento y su sufrimiento.

    El dragón es verdaderamente poderoso. Hay personas para las que realmente las drogas no son un consuelo TAN grande, y quizá eso es lo que les diferencia de un adicto: que la sensación no es tan agradables y no les compensa. En esas circunstancias, ¿quién soy yo para juzgar? A lo mejor no ser una adicta al alcohol no me hace más fuerte, sino simplemente distinta. A lo mejor soy adicta a desear, o a fantasear, o a volver una y otra vez con un tío que no me aporta nada, o a la autocompasión.

    En ese sentido, sí que es cierta una cosa. El otro día entré en consulta con una mujer alcohólica de cincuenta y tantos que decía que estaba cansada de luchar, de estar tres días bien y luego volver a caer. Salvando las distancias, creo que esa lucha la llevamos todos. El tema es que el adicto tiene que luchar más porque las consecuencias de su caída son peores. Hay gente que se limita a ir sobrellevando la vida como puede, y como no va por ahí oliendo a alcohol o robando para comprar heroína no canta tanto. Pero quien verdaderamente persigue salir de su sufrimiento también lucha todo el rato.

    Así que hay que comprometerse con la lucha. Recaídas va a haber siempre.

    Mucho ánimo. Se me ocurre que quizá la meditación podría ayudarte. Para lo que necesites, aquí me tienes.

    Un abrazo.

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  7. Hasta ahora bien. Stop. Mañana sin curro. Stop. Siesta razonable. Stop. Ahora viendo trastornos límites y gente que quiere matarse. Stop. Me concentro en mis tardes libres entre semana. Stop. Seguiré informando. Corto y cierro.

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  8. Marina, muchas gracias por lo que has escrito.

    La verdad es que es complicado explicarse en estos temas. Hace unos años me acuerdo como veía yo este tipo de cosas y bueno, reconozco que aún sigo teniendo prejuicios con los que están "peor" que yo.

    El tema de la fuerza de voluntad y la lucha como tú le llamas, va cuesta abajo y sin frenos cuando pierdes la autoestima. Yo estoy esforzándome en quererme y a la vez no caer más pero me desespero a mí misma, me odio y me harto cuando me voy a dormir echa polvo y firmemente convencida de que se acabó pero nada más despertarme sé que ese día voy a hacer lo mismo y allá que voy derechita.

    De momento hoy he pasado todo el día "limpia" y habiendo estado sola no me lo creo ni yo, pero no sé lo que va a pasar dentro de media hora. La sensación de vergüenza también es muy fuerte cuando has perdido familia, trabajo, pareja... mi pareja sigue apoyándome pero como hombre obviamente le he perdido. Pienso mucho que si salgo de esto, me voy a morir con todo a lo que tengo que enfrentarme.

    Me interesa muchísimo la meditación pero hay algo que supongo que es una tontería preguntar, pero es que nunca lo he comprendido. ¿Cuando meditas, qué haces? sé la teoría de lo que pasa cuando meditas pero me refiero a lo que se hace concretamente (¿dejar que los pensamientos fluyan como si se soñase despierto, concentrarse en algo, ...?

    Seguiré leyéndote en silencio, no estoy muy segura de que esto me venga bien pero al leerte sentí que lo necesitaba. Un abrazo.

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