massobreloslunes: Los detalles bonitos

miércoles, 19 de octubre de 2011

Los detalles bonitos

Pues como no todo en la vida va a ser protestar, hoy os voy a hablar de los detalles bonitos que se repiten a menudo en mi vida. Reflexionándolo me he dado cuenta de que son un montón, y de que vivo a medio camino entre el hedonismo y la indolencia.

El cafelito de por las mañanas. Me rechifla ese momento. Ya os conté que hago café nuevo todos los días sólo para que huela. Mezclo con cafeína y sin cafeína para no convertirme en una verborreica insoportable. Mientras lo preparo me pongo una única canción, porque no me da tiempo a más, y procuro que sea bonita y motivante a la par que tranquila y zen. Le echo leche de coco (no me preguntéis por qué de coco, ya hace tiempo que perdí el norte con el tema de la dieta), abro el ordenador, chateo con Kpot por el facebook y leo blogs. Fuera ya hace fresquito y salgo un rato al balcón para respirar el aire de la calle. Entonces vuelvo a meterme en casa y noto el contraste entre el fresco de fuera y el breve calor con olor a café de mi casita, y me encanta.

Ducharme. Me flipa ducharme y es genial tener que hacerlo todos los días. El agua megacaliente, los champús con olores ricos, los geles suaves, los exfoliantes de vainilla. A veces también me lavo los dientes en la ducha, que es algo que me encanta y no sé por qué. Ducharse después de machacarse en la piscina es aún más fabuloso, aunque últimamente me lo están jorobando porque le han bajado la temperatura al agua, y yo si no está hipercaliente como que no lo disfruto tanto. Pero como estamos hablando de detalles bonitos, no voy a ahondar en el tema.

El momento en que me voy del curro. No nos confundamos: mi trabajo me encanta, y la rotación donde estoy ahora es particularmente tranquila y está llena de gente encantadora. Pero ese momento en el que termina la jornada laboral y salgo del CTA con mi bolso en una mano, las gafas de sol en la otra y una sonrisa gigantesca, y le deseo a todo el mundo feliz tarde o feliz finde, y pienso en que a partir de ahí el día es mío... no tiene precio. Además, trabajar sólo una tarde a la semana ha aumentado mi calidad de vida en diez mil.

Podemos seguir con otros dos momentos fabulosos y diarios: cuando llego a mi casa al mediodía y la saludo, ¡hola, casa! (esto es verídico, saludo a mi casa en voz alta cada vez que llego. No lo hago por ser adorable; me sale solo), y me pongo a hacerme la comida oyendo música mientras picoteo aceitunas y palitos de cangrejo. Luego está el momento en el que con mi tripita llena de paleopapeo me tumbo en el sofá chaiselonguero a dormir la siesta. Bajo la persiana a la mitad, coloco la almohada, me pongo los tapones de los oídos para no oír cómo los de la obra de al lado cortan metal y me quedo dormidita con la tranquilidad de los justos.

El momento de antes de acostarme. Creo que éste es mi favorito. Termino de escribir el post del día y eso me pone de muy buen humor. Escribir casi siempre me hace sentir bien, independientemente del resultado. Dejo de decir chorradas por el chat del Facebook, friego los platos de la cena y apago el ordenador. Me lavo los dientes, recojo un poco el dormitorio, me echo medio litro de colonia de estas gigantes de baño. Echo la llave de la casa y ese gesto me llena de una seguridad tranquila. Y me meto en la cama tapadita con el nórdico, que ya empieza a agradecerse después del verano más largo del mundo. Es genial porque mi cama es muy cómoda y por el silencio: los vecinos duermen, la Viña duerme y por mi calle no pasan coches. Soy una yonki del silencio, así que me tumbo a escuchar su suave inocuidad. Como tengo la conciencia tranquila, me duermo con facilidad, normalmente pensando en post futuros o en chicos guapos.

Más momentos geniales, aunque no se repitan todos los días. Abrazar a José Luis los jueves al mediodía en la UCIP, cuando llega hecho polvo de la URA y me saluda con su "¡Hola, corazona!". Poner las manos ardiendo en la bebida fresquita justo después de apretar en el rocódromo. Volver a Cádiz en la furgo de Irene, cotilleando y hablando de lo tremendo que está DDM. Que me suene el móvil y sea alguna personita linda. Conducir por el Campo del Sur oliendo el mar bajo el sol suave de otoño. Reíiiiirse mucho, todo lo posible, de cualquier chorrada. Encontrar comentarios vuestros en el blog (no es un mensaje subliminal, realmente es un momento muy bonito). El break para comer tortitas de arroz con chocolate a media mañana. Elegir color para pintarme las uñas.

Jo, mi vida es guay. Virgencita, que me quede como estoy.

(Quizá le añadiría un poco de sexo salvaje con DDM, pero por lo demás estoy bastante satisfecha)

7 comentarios:

  1. Pero, pero, pero... ¿cuántas millones de horas antes te levantas para que te de tiempo a hacer tantas cosas antes de ir a trabajar? Yo soyd e las de caerse de la cama, ducharme en dos milisegundos y salir pitando, para aprovechar el máximo de sueño.

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  2. Pero un poco de sexo salvaje con DDM casi seguro que acaba tarde o temprano en unos cuantos momentos para olvidar, así que mejor centrarse en estas cositas que molan y no tienen efectos secundarios.
    aunque es cierto que lo del sexo salvaje... mmmmm

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  3. Speedy: Tengo la enorme suerte de entrar a las 9 y tardar 10 minutos en llegar al curro, así que me levanto a la muy decente hora de las 7'45. Para mí merece la pena quitarle unos minutos a la cama y disfrutar de mis mañanas.

    Primaveritis: bueno, pues MUCHO sexo salvaje con DDM, para que compense xDD

    Eres como las madres que dicen "luego vendrás llorando", y no te falta razón. Pero es que DDM es un monumento. Es una obra maestra de la anatomía. Es como la naturaleza diciéndote "mira lo que hago". Es... es... uf, es muy temprano para este tipo de comentarios.

    Sendos besos.

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  4. Me encantan tus momentos, los describes tan bien que me iría a vivir a tu casa ahora ja ja ja.

    Me encantan este tipo de listas de cosas que tenemos. Hace tiempo que no hago una , y hacerla me hace sentir feliz. Así que va siendo hora de volver hacer una.
    Gracias por recordarmelo.

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  5. Es muy curioso que en la entrada de detalles bonitos haya muchos menos comentarios que en la de detalles molestos y que ninguno de los comentaristas de esta entrada haya hablado sobre sus detalles bonitos.

    Espero ser la primera de muchos. Mis detalles bonitos:

    - Beber zumo de naranja recién exprimido.
    - Sudar mientras corro sintiendo así que estoy viva.
    - Los segundos de paz y felicidad cuando se está presente en el presente.
    - Comer con las manos o lamer la salsa de un plato.
    - Recibir los mails del grupo de las otras mamis con bebés.
    - Cuando Tahira intenta imitarme cuando le saco la lengua.
    - LEERTE!!

    Besitos

    Elsa

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  6. Pequeños placeres...
    Coincido en la salida del trabajo, y si el trabajo lo he podido hacer bien rebien pues mejor que mejor
    Como dicen aqui, sudar mientras hago deporte. a la que el sudor empapa un poco la camiseta, la sensacion de bienestar me llena...
    Ver que la pelicula que me estaba bajando en internet se ha descargado, si, ya s que es pecado, pero me hace sonreir....
    Mirar, intercambiar miradas con mi particular DDM, lo se...es peligroso, juego con fuego y ya me he quemado, pero son pequeñas miradas que recuerdo despues, en un flash, y eso SI me hace sonreir...
    Taparme cuando tengo frio en la cama, es una tonteria, pero me encanta...
    Y claro, leer tus post al llegar a casa...es reencontrar una parte de mi misma a veces, y otras sorprenderme con "tu parte"...
    Besos y buenas noches, Mireia

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  7. Según cuenta mi tía Luisa, los detalles personalizados son muy eficaces para mantener el romance siempre vivo, y que dure por siempre el amor con la misma emoción que la primera vez. En Canciones para Regalar hacen muy hermosas las canciones y acorde a lo que uno quiera expresar en ella


    http://www.cancionespararegalar.com

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