massobreloslunes: Accidente

jueves, 12 de enero de 2012

Accidente

¿Qué piensa tu cerebro cuando te caes de la moto? Hay un momento en que te das cuenta de que te vas a caer. No ha sucedido aún, pero ya has perdido el equilibrio, las ruedas han resbalado y tú lo sabes. Y encima sabes que te caes porque ibas rápido. Con prisas. Así que en el segundo que dura la caída a ti te da tiempo a pensar que eres gilipollas y que ya te vale coger así la curva. Te invade un sentimiento de inevitabilidad, de "lo sabía, Marina, lo sabía, si es que vas como las locas". La sensación es rara: la moto, que era una cosa estable entre tus piernas, de repente se escurre y cae pesadamente detrás de ti, como un animal abatido. Y tú te chocas contra el suelo. Y duele.

Entonces, rápidamente, tu cerebro se ajusta. Ya no hay trabajo al que llegar ni autobuses que coger, nada: ahora tu prioridad es curarte las heridas. Empiezas a procesar las señales de dolor, y en realidad no crees que te hayas hecho mucho daño, porque es difícil pensar que tu cuerpo, que hace unos segundos estaba estupendamente, ahora pueda haber cambiado: que lo que estaba entero pueda haberse roto. Te miras y ves sangre y los pantalones rotos, y piensas "mierda, mis vaqueros nuevos", y la sangre es rara, ahí tan súbita y roja, tan gratuita.

Esta mañana me he puesto a llorar nada más caerme y no he parado hasta que, una hora después, el traumatólogo de guardia me ha dicho que no tenía nada roto. Lloraba en el Campo del Sur, esperando al taxi; lloraba en el taxi, mientras el conductor me consolaba contándome que él también se había caído y que "todos los moteros nos caemos, antes o después". Lloraba en urgencias mientras le mandaba whatsapp autocompasivos al Kpot, que estaba en El Chorro. Debía de dar mucha pena yo ahí solita, con los vaqueros rotos y llenos de sangre, con el abrigo en la mano y la bufanda arrastrando de camino al triaje.

Si lo pienso ahora, no sé exactamente por qué lloraba. Me dolía, sí, pero no era eso. Yo aguanto bien el dolor. Cuando estuve haciéndome las limpiezas faciales del Averno en Granada, la tía me tenía hora y media torturándome encima de una camilla y yo no movía un músculo. Puedo sentarme a meditar y no moverme en una hora aunque la espalda me esté haciendo polvo. Creo que lloraba porque estaba asustada y sola y desconcertada, y sobre todo lloraba porque pensaba que si me había partido algo, no iba a poder escalar en un montón de tiempo. Llamadme idiota.

Per no era sólo eso, no sé. Eran más cosas. Como si todo lo que me da pena de la vida y de mí misma se hubiera condensado al mismo tiempo en mis rótulas. Se pone uno blandito cuando se hace daño. Esta percepción repentina de la propia fragilidad, y darte cuenta de pronto de que necesitas que alguien te cuide.

Ha venido a rescatarme el MIR, que estaba saliente de guardia en Puerto Real. Me ha recogido en el coche y me ha dado abracitos: "ya está, PIR, ya está, no llores", me ha llevado a casa y ha traído mi moto a la puerta. He tenido todo el día una sensación rara de irrealidad y penita, como si me hubieran dado una paliza, toda autocompasiva y blanda. La gente me llamaba y me escribía y yo sólo podía decir algo como "qué ratito más malo he pasado, joder".

En el libro de "Quién vive, quién muere y por qué" el autor decía algo como que los accidentes tienen que ocurrir y ocurrirán siempre con una probabilidad constante, porque son una propiedad del sistema al que pertenecen. Lo importante es que no te ocurran a ti. Así que acepto que lo de hoy haya pasado, pero no olvido que es una manera como cualquier otra que tiene la vida para darme un toque. Que se resume en: céntrate, Marina. Presta atención. Cuida de ti misma, que necesitas tu cuerpo para trabajar, amar, meditar y escalar, no necesariamente por ese orden. Y hazme el favor de salir con tiempo, que vas siempre con la hora pegada al culo.

10 comentarios:

  1. Lamento lo sucedido :( Espero que te recuperes pronto, tanto del susto como del daño físico. Y haz caso de ti misma y cuídate más.
    Un abrazo.

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  2. Pues sí, céntrate, o haz lo que sea necesario para no caerte de la moto, ni hacerte esguinces ni nada de eso a lo que últimamente te estás aficionando tanto. ;P

    Vamos, que te cuides, ¿vale?

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  3. Lo siento.. cuidate princesa.

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  4. Bueno bonita, ya pasó ! Por suerte no sólo somos más vulnerables de lo que pensamos, sino también mejores de lo que creemos! La próxima vez que te sientas así avísame por si puedo ayudarte! Y cuando te apetezca tomar algo o dar un paseíto, avísame también que tengo ganas de conocerte! :D

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  5. Marina: Espero que te encuentres mejor.
    Es verdad no llorabas por eso, tu cuerpo encontró ahí una válvula de escape para tu alma. Está bien deshagarte de vez en cuando. A mí me pasó algo similar en un accidente insignificante y solo una de las testigos, ya mayor, me entendió y me dio un largo abrazo.

    Te envio otro abrazo

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  6. Ay, lo siento, Marina!

    Y sí, a veces este tipo de cosas desafortunadas son el click que necesitamos para darnos cuenta de cosas que solemos tender a olvidar. Así que quédate con eso :)

    Recupérate, bonita! Un besote grande!

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  7. Ese llanto fue porque te sentías en una soledad infinita, sola en la multitud, a pesar de que las personas alrededor seguramente estuvieron presentes y ayudándote. Y también del susto de darte cuenta de que eres fragil, que la vida no la tenemos comprada y que en un segundo puede cambiar todo.
    Sería tan bueno que tengas a tu media naranja (no la de la foto que pusiste jeje) pero lamentablemente no es así, entonces estás solita y tienes que cuidarte, mimarte y quererte como si fueras tu propia hija. Mientras aparece el indicado ...

    Un abrazo de oso linda, ya pasó y que bueno que fue leve.

    Tatiana

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  8. ay hija! q penica...lo importante es q estás bien y has sacado un mensaje de esto...cuidate eh...es q a veces vamos tan rápido q se nos olvida hasta respirar...

    hablando de respirar...me gustaría me dijeras algo sobre la meditación...igual te busco en tuiter y cn sms privao mejor :)

    un abrazote!

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  9. Mis mejores deseos. Bien descrito de todas formas, esa sensación de injusta soledad en una sala de espera...
    Bueno, recupérate pronto y a seguir sonriendo. Beso.

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  10. Byron, Speedy, anónimo: Gracias. En ello estoy.

    Una forma de amor, la libertad: escríbeme al correo y quedamos cuando quieras para tomar algo, que siempre me gusta conocer a gente en general y a mis lectores en particular.

    Daltvila: me alegro (entre comillas) de no ser la única que se siente así en una situación como ésta.

    Marta: muchas gracias. Y sí, está bien acordarse de ciertas cosas, aunque agradecería que, por lo menos, no me golpearan en las rodillas, que ya las llevo pochitas de fábrica.

    Tatiana: gracias por tus palabras y el abrazo. En esas estoy, en cuidarme y mimarme y en cuidar y mimar a los demás, sean o no mi media naranja.

    María: disculpa por no contestar antes. Si quieres, escríbeme al correo (massobreloslunes (arroba) gmail.com) y te cuento lo que quieras saber sobre meditación. No serás la primera lectora que se ha animado a hacer un curso :)

    Rorschach: muchas gracias. Y me llama la atención que hayas prestado atención también al aspecto formal porque, de hecho, eso es lo que mola: cuando la experiencia se convierte en historia y adquiere una nueva entidad, y se la puede evaluar desde ahí con algo más de perspectiva, en lugar de atascarnos en nuestras emociones informes. No sé si me explico xD

    Muchos abrazos para todos.

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