massobreloslunes: Besos que fueron y no fueron

martes, 24 de enero de 2012

Besos que fueron y no fueron



Tercera entrada que escribo hoy. Es una de esas noches en las que estoy hasta el potorro de mi propia voz de escritora. Todo me suena como tan cursi, tan oh ah uh la lectura y la escritura y la psicología y la vida y todo es increíblemente enriquecedor y guay. Por Dios. Yo sé que os gusta eso del blog y, de hecho, es que hoy me siento así. Henchida. Ha sido una tarde muy bonita. He tenido una consulta superhardcore donde los padres del otro día me han contado cómo murió su bebé, lo cual es tremendo de horroroso, lo sé, pero me ha hecho sentir honrada de una forma extraña por poder compartir eso. He estado a punto de llorar, que es algo que no me había pasado nunca en la consulta, y en realidad he sentido que no hubiera pasado nada si lloraba, porque ellos se lo merecían. Era esa clase de respeto el que estaban pidiendo.

Al terminar les doy las gracias. He aprendido mucho con vosotros, les digo; es hermoso ver cómo os estáis apoyando el uno al otro. Lo estáis haciendo muy bien. Luego salgo a la calle, miro los restos de luz que le quedan al día. Camino hacia la playa, pero un enorme charco del agua que ha dejado al bajar la marea me impide el paso hacia la orilla. Calibro si cruzarlo con mis botas chungas de plástico y decido que no, así que me quedo mirando el mar desde lejos, como una exiliada, mientras los corredores trotan frente a mí por la estrecha franja de arena y las nubes brillan con una luz rosada. Pienso que el mar es enorme y yo soy enorme, y que lo que aprendo cada día, todo esto del sufrimiento y la luz, de la locura y los libros, lo que me da trabajar y escribir y leer y amar, lo que me da escalar cuando escalo porque llevo un mes parada con la mierda del esguince y, en fin, lo que me da esta vida que estoy llevando, es casi tan inconmensurable como lo que tengo ahora delante.

Después camino por la avenida y contrato Internet con ONO, lo cual pega poco con todo el rollo poético de la playa y tal que os acabo de soltar, pero bueno; es lo que hago. Y me meto en una librería a buscar algo que sustituya a "Libertad", de Jonathan Franzen, cuando termine las escasas cien páginas que me quedan; quiero llorar de penita por acabarme el libro. Quiero olvidarlo y empezarlo otra vez de nuevo. Ese libro, lectores, ese libro es como la materialización de por qué me gusta escribir y por qué me gusta leer: por la esperanza de poder hacer algo mínimamente parecido algún día, por compartir el empeño absurdo de iluminar nuestros actos torpes de humanos, los trompazos que nos damos en el camino, con cierta comprensión compasiva que no mejore el mundo pero sí proporcione, por lo menos, una extraña felicidad estética.

Al final me voy a la parte de libros para niños y acaricio los preciosos y enormes cuentos ilustrados. Es increíble el arte y la sensibilidad de los ilustradores infantiles. Está Blancanieves, que te hace estremecerte cuando ves el dibujo de la princesa con los labios muy rojos y los bordes de los párpados también rojos, y todo lo que debería ser una princesa contenido en la pálida belleza de su rostro dormido. Está Alicia goteando agua desde su pelo húmedo y reflejando lo que es ser una niña y a la vez estar seria y ser fuerte y encontrarse asustada. Y siempre que miro estos cuentos pienso en llevarme alguno, pero luego me digo "qué tontería, si ya eres mayor, y si además nadie se va a querer reproducir nunca contigo porque eres una tarada". Pero hoy me decido y me llevo Besos que fueron y no fueron, que es un libro maravilloso de verdad, en el que cada página habla de un aspecto de los besos: La Máquina de dar Besos, el Vertedero de los Besos, los Robabesos, Besos con Superpoderes, y cada uno está acompañado de una ilustración colorida y soñadora. Me lo llevo porque es bonito y porque puedo permitírmelo pero, sobre todo, me lo llevo porque contiene una manera tan divertida y loca de ser y de mirar el mundo, tiene dentro de sus tapas una cantidad tan grande de dulzura y de imaginación que quiero tenerlo cerca por su acaso a mí se me olvida.

Así que me voy a casa con mi cuento enorme y añado un par de libretas de la marca Moleskine (Míchel tribute, él sabe a lo que me refiero) porque la última que compré, en Madrid el día de mi cumpleaños, está llena de textos ilusionados y cursis de cuando conocí a IA, y ahora cada vez que la abro y/o la veo en mi escritorio no es que me entren ganas de quemarla, que también, sino que sencillamente me veo incapaz de seguir escribiendo en ella. Porque estoy tan enfadada. Tan, tan enfadada. Pero la vida debe seguir, y si no sigue en las libretas de antes pues habrá que comprarse libretas nuevas. Y ahora estoy aquí, en casa, con el cuento a un lado del ordenador, lista para echarle un ojo mientras me tomo un colacao de mediaoche. Tengo la casa muy desordenada, pero casi como acto consciente y voluntario: porque lo elijo y porque no me apetece ordenarla, porque quiero que sea más importante sentarme aquí a escribir que fregar los platos. Por eso.

No sé ni sabré nunca si ésta es la mejor versión de la entrada, lo que es como decir la mejor versión de mí misma. Si es mejor que las otras que escribí antes, que también hablaban de libros, de la muerte y de la luz imposible del atardecer de invierno detrás de la playa de la Victoria. Creo que una se cansa de su voz cuando no deja que se filtre toda su verdad por miedo. Y a lo mejor mi verdad de esta tarde no son solo los libros infantiles, ni la reverencia profesional ante el sufrimiento ajeno. La pura verdad es que estoy enfadada de la ostia con IA por joderme mi libreta de cumpleaños. Y no hay mucho que él pueda o quiera hacer por eso, y yo lo siento por los dos, lo siento de una manera tan profunda y rabiosa que no lo puedo expresar muy bien aquí. Hay pocas formas de acabar bien las cosas para todos, Peq, me dice MQEN por el teléfono, y yo lo sé, lo sé y lo siento. En ocasiones la gente se hace daño.

Lo voy a dejar aquí, más que nada porque o voy al baño a quitarme las lentillas o cuando lo haga me voy a arrancar de paso la córnea. Os quiero. Gracias por ser testigos de todo esto. ¿Os lo agradezco suficiente? Igual no. Gracias. De verdad. Leo vuestros comentarios desde el móvil y me sacan sonrisas a lo largo de todo el día. Escribir es genial y leer también. Comprad "Libertad". Comprad cuentos y libretas. Escribid y leed, amad, enfadaros. Que la vida es corta, pero ancha.

12 comentarios:

  1. No, gracias a tí,de verdad, por post tan bonitos y emocionantes.

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  2. Buena entrada, supongo que no somos pocos los que rehacemos entradas porque no queremos que se filtre toda la verdad del día, y es tedioso, y a veces no tienes ganas de publicar y prefieres hacerlo en privado, pero también se pierde algo, porque no te esfuerzas es expresar las ideas tanto como lo harías cuando sabes que alguien te va a leer.
    Tu verdad está siempre muy relacionada/condicionada por múltiples iniciales…xD
    Creo que no coincidimos en gustos literarios, pero le daré una oportunidad a “Amores en fuga” y ya hablaremos de “libertad”
    De Madrid, me temo que aunque me pusiera a dieta tener cerca a mujeres inteligentes me causa miedo y me vuelve insociable. De todas formas le deseo una feliz estancia en la capital cuando surja que venga.
    Un saludo.


    Pd: Tengo que dejar de leerla con el móvil, me dejo la vista.

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  3. Leyendo tu entrada me he imaginado por donde ibas pasando y me doy cuenta de que has pasado al lado de mi casa :).

    En mi caso las moleskine son un vicio ilógico, me atraen sobremanera pero después no sé qué hacer con ellas. Me da pena garabatear con lo bonitas que son. Hay mil modelos, incluso uno que es en plan pergamino... ¡la releche!

    Enhorabuena por tu escritura prolífica, es algo digno de admiración :)

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  4. Cigi: de nada.

    Rorschach: Es una pena. lo de los gustos literarios, digo ;) Aunque los míos son muy amplios: si me dices qué te gusta igual me sugiere algo que se le parezca. Ayer estuve ojeando Acid House, por cierto. Además, si te gusta Sherock Holmes no todo está perdido (por cierto, adivina qué película voy a ver esta noche con el argentino :D).

    It's a Sin: te diría que la próxima vez me saludes desde el balcón, pero creí entender por tu última entrada que eres un gaditano exiliado, ¿no?

    A mí las moleskine me gustan. Son recias, el grosor del papel es adecuado y me mola la gomita. Es verdad que son caras, pero bueno. Caras en la gama de una libreta, no en la gama de un Rolls Royce. Y al final el miedo a estropear las cosas bonitas es algo a lo que uno tiene que enfrentarse tarde o temprano.

    Sendos besos.

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  5. Vaya, le ves el plano filosófico-psicológico hasta al hecho de estrenar una moleskine, yo me quedaba en la capa superficial (la de "ay, ¡es que es tan bonita!").

    Ahora mismo soy un gaditano exiliado, pero muy temporalmente... así que podré pegarte un grito desde el balcón dentro de relativamente pronto, si así lo deseas (grito muy bien :P).

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  6. Marina, tengo una lista de libros ya que da gusto :) Esta semana me compraré alguno. Libertad o El lector van en primera posición :)
    Ahora leo "Por los pelos" (de Marian Keyes) muy llevadera, muy de a pie, entretenida y llana.
    Un abrazo y gracias por los textos cada día :)

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  7. Eres perturbadoramente adictiva! Y genial! :)

    Muuuchas gracias a ti! ;)

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  8. con los ojos llenos de lágrimas te digo: gracias a vos, la vida es ancha, y a veces la cama sin él también se vuelve ancha parafraseando al poeta, pero la vida sigue, enigmática, y nosotros caminando a ciegas, como en una noche sin luna en el Cabo Polonio, esa noche que me debo a mi misma. Un beso grande Marina.

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  9. It's a Sin: si el exilio es temporal, cuando vuelvas a Cádiz asómate por el balcón un martes a última hora de la tarde y quizá veas a una rubia/pelirroja absorta en sus pensamientos. En ese caso, grita un ILLOOOOOOOO potente y te responderé. (En su defecto, escríbeme a massobreloslunes arroba gmail.com y no tendrás que pasar la vergüenza).

    María: un día de estos voy a escribir un post de alabanza a Marian Keyes que me hará perder a todos mis lectores cultos, pero es que ella es genial.

    Marta: ¡¡gracias!! Pero adictiva rollo guay, ¿no? Perturbadora es una palabra que me encanta.

    Majo: otro beso enorme para ti, gracias por tus hermosas palabras.

    Besotes a todos.

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  10. biennnnnnn!!!!!!! spero el post dedicado a Keyes como agua de mayo! :) tb me voy a agenciar libros de ella, xk me ha enganchao! :)
    un abrazo

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  11. Adictiva con connotaciones hiper-positivas!!! :)

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  12. ..La vida es corta, pero ancha.. genial visión.

    Ahora tengo que ir a por el libro de los besos. Mi humilde aportación de lectura actual: "la delicadeza". David Fuenkinos. Llevo poco, pero se lee bonito, ya os contaré.

    No sabes, o sí, lo grande que es compartir sentimientos en silencio. Mil gracias. Fátima.

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