Con J. hablaba yo ayer por el Skype. Últimamente lo hacemos a menudo; no sé si es porque nos sentimos solos. Le enseño mi nueva taza que mantiene el café caliente por USB y él me lee el currículum que ha redactado en alemán. Pronuncias fatal, le digo, y me contesta que cómo voy a saber yo si está bien o mal si no sé alemán. Porque se nota. Tú de todo tienes que saber, ¿eh, rubia?
Consuélame, va, que me he caído de la moto, le pido poniendo morritos. Ay, ay, consuelo, consuelo, canturrea el muy bobo, y yo pongo cara de pena y manipulo la iluminación de la cámara para que me favorezca. Después me dice que se tiene que cambiar para irse y se quita los pantalones: así, tal cual, se me queda en calzoncillos en el Skype, sin cariñitos previos. PeroquéhacesJporelamordedios, suelto yo. Anda ya, te vas a asustar, contesta, y me hace un baile en gayumbos delante de la cámara. Un baile. En gayumbos.
Me pregunto si no será lo más civilizado y auténtico a lo que estamos destinados a llegar nosotros dos: él detrás de su pantalla, yo detrás de la mía. Separados por miles de kilómetros, inofensivos. Me habla de sus ligues, así un poco en abstracto porque sigue siendo raro, y yo le cuento que los hombres me maltratan. No dejes que te maltraten, chiquita, que tú eres como Disneylandia. ¿Como Disneylandia? Sí, un sitio al que todo el mundo debería ir al menos una vez en su vida.
Recuerdo que cuando lo dejé con J. iba por las calles de Málaga pensando que si me lo encontraba por ahí con otra, me moriría. Así, tal cual: mi corazón hecho pedazos, yo vomitando en una esquina mientras él le pasaba la mano por el hombro a otra rubia con más tetas y más paciencia. Así que, por raro que parezca, tenerle ahora hablándome por Skype de ligues alemanes me consuela más de lo que me perturba.
Y, no sé por qué, me acuerdo de cuando quedábamos en el Albayzín al poco de conocernos. Yo esperaba frente a la iglesia de Santa Ana soplándome los dedos fríos y él bajaba por los callejones como por un pasadizo secreto, recién afeitado, porque entonces aún no sabía que me gusta más con barba. Corríamos en dirección a su casa; que he dejado el arroz puesto, decía el muy burro, y me empujaba escaleras arriba mientras yo movía rápido los pies. El ascensor, lo llamaba. Y al llegar me miraba, nos mirábamos y nos dábamos el lote en su salón helado, que siempre olía un poco a mercadillo. Y si me acuerdo de esto es porque eso ya no está: el impulso desesperado de comerle la boca. La pasión, la chispa. Se han ido igual que se han ido las ganas de vomitar al pensarle con otra, igual que han llegado la aceptación y el olvido que llevaba pidiendo tanto tiempo. Se ganan cosas, se pierden cosas; la vida, esa hija de puta, nunca te da nada gratis.
Creo que con esto cubro el expediente. Del post, quiero decir. Debería dejar de escribir sobre J., lo sé. Pero da igual; total, para que la vida me mande nuevos quebraderos de cabeza, casi que sigo con los antiguos, que por lo menos ya me los conozco. Además, otra cosa no sé, pero J. siempre será mi historia favorita.
8 comentarios:
Está usted muy triste. Déjeme recapitular: el fin de semana pasado fue a casa de DDM y éste, en lugar de sujetarle la puerta con elegancia, le pilló el tobillo con mala leche. Eso une maltrato, falta de tacto y elegancia todo en uno. Me dejo algo? También le quitó los frenos a la moto?
Venga, cuídese que en dos días estaremos a lunes!
No es mal resumen. Todo esto aliñado con que llevo una semana metida en casa cuando mi plan era llegar a Cádiz después de navidad y convertirme en la mujer más fuerte del mundo. ¿Para escalar? ¡No! ¡Para dar palizas selectivas!
Pero bueno. Pasará (supongo). Así que hala, hala, Marina. Ánimo.
Gracias y un beso grande.
Hola Marina!
Mucho animo y fuerza, ....¿lo de las ganas de vomitar se quita?que buena noticia dios mio, es que lo mio es literal, como suena, es una reacción muy física, literalmente "vomitar" solo con ver fotos...creo que estoy fatal.
Me gusta cuando redactas sin rumbo fijo, quizá es que a mí me gusta todo lo que empieza por "recuerdo..." o será que todo lo pasado ha decantado ciertos posos venenosos y lo vemos más con los ojos de mirar en positivo.
Espero que estés del todo recuperada del accidente. No corras tanto, Marina... me gusta el nombre de Marina, aunque mi maestra de 3º de EGB se llamaba Marina y era de las autoritarias...
Besos
Toni
sonrisa dibujada en mi rostro al leer las últimas palabras :)
Todo esto es por los días encerrada en casa, que lo intensifican todo. Lo sabes, ¿verdad? AUPA!
Probablemente el post sea un poco triste, pero me ha encantado. Porque es la vida. Un día quieres que algo deje de doler, y al final ese día llega. Y entonces descubres que en realidad, todo pasa. Lo cual, por cierto, también es en cierto modo muy triste...
En fin, que yo tampoco tengo un día muy animado. Espero que estés mejor! :)
Anónimo (por cierto, ¡¡usad un nick!! ¡¡cualquiera!! Los anónimos totales me ponen triste, no os distingo): tienes razón en que los celos son una de las sensaciones más desagradables que existen. Te entran así por el estómago y te lo vuelven del revés. En mi caso se han quitado, así que supongo que en el tuyo también. Pero ha tardado, así que paciencia y ánimo.
Toni: mi problema con redactar sin rumbo fijo es que no me gusta el rumbo que acaba tomando después la cosa. Pero sí, estoy de acuerdo en que el pasado adquiere un poso así como de historia íntegra y con sentido que lo vuelve agradable. El presente, en cambio, es un follón. A veces creo, de hecho, que estoy sustituyendo recuerdos por historias, de tanto repasar algunos detalles y olvidar otros. Y no creo que eso sea necesariamente malo.
Gracias por lo del nombre, a mí también me gusta :) Y no descartes la posibilidad de que sea precisamente por tu maestra autoritaria, que el subconsciente es muy cabroncete.
María: me alegro de haberte hecho sonreír. Al final sólo somos historias.
Speedy: sí que lo sé. Seis días, llevo, como la niña de The Ring. Milagro que no se me haya ido la olla.
Marta: ¡muchas gracias! Ciertamente sí, es la vida. Pides cosas y se te conceden, entre comillas, porque no tienen más remedio. Pero vienen con otras, y al final tú sólo sabes que la vida sigue y sigue y pasa y que tú estás ahí intentando retener algo, pero que en realidad es imposible.
Espero que tu día también haya mejorado. Un beso grande.
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