massobreloslunes

lunes, 2 de enero de 2012

Estoy muy puteada hoy. Pero mucho. Llevo una hora aquí sentada, en el salón de la casa de mi abuela, comiendo mantecados de chocolate e intentando escribir algo. Me invade una especie de superstición. El año pasado escribí que uno tiene que empezar el año como quiere que sea el resto, y si yo lo comencé escuchando Kamikazes Enamorados y, de hecho, después terminé precipitándome al vacío emocional como un avión en llamas, no me quiero ni imaginar qué va a pasar este año si empiezo escribiendo desde el cabreo gigantesco que tengo.

Estoy cabreada porque me siento desubicada y rara aquí. Porque echo de menos a mi casita de Cádiz como a un ser vivo, y fantaseo con mi cama y mi superpoderoso calentador de agua. Y al mismo tiempo, no quiero ser esa persona: no quiero no poder estar lejos de mi casa, que es muy triste. También porque sé que estar aquí, con mi familia, me pone de los nervios, y tampoco puedo escribir eso porque no quiero herir los sentimientos de nadie. Pero es que es lo que hay. Me ponen de los nervios, es así, y estoy aquí metida sintiéndome como Ana Frank, aunque nadie tiene la culpa de que nuestra casa se quemara y yo no pueda reconquistar mi cuarto adolescente y mi chimenea. Doy vueltas por la casa, salgo a la calle, vago por el centro de Málaga examinando escaparates y escribiendo con la mente. Echo de menos algo y no sé bien qué.

Me gustaría hacer propósitos para el año que viene, pero propósitos valientes, verdaderos. Uno de ellos podría ser decir las cosas malas igual que digo las buenas. Que a la mayoría de la gente le pasa al revés; se les atascan los elogios en las mandíbulas y están siempre dispuestos a criticar. Pero a mí no: yo soy muy de "eres genial, todo está bien" y muy poco de "me has hecho daño" o "te estás comportando como un auténtico hijo de perra". Hoy, sin ir más lejos, le he escrito un mail a mi amigo A., el que no me habla, por si le apetecía quedar para tomar un café. Y le he puesto que no me conteste si no quiere, y que en realidad sé que me va a decir que no le apetece, pero que bueno, que yo sigo aquí, y lo he adornado todo con muchas caritas sonrientes. Cuando a lo mejor debería decirle que se puede ir mucho al carajo por tenerme aquí castigada de cara a la pared emocional desde hace ya dos años.

Así que bueno, el año comienza de esta manera. Cabreada y agobiada. Con muchas ganas de trincar mi maleta pasado mañana y enfilar camino a Cádiz, porque el miércoles van mis amigos a escalar a Bolonia y si algo me haría feliz en estos días es poder colgarme un rato del Mosaico. Con propósitos que incluyen ser capaz de decirle a la gente cuándo y por qué me está haciendo daño. Y también escribir con valor sobre las cosas que duelen, y que no me importe nada lo que los demás puedan pensar de mí. Lo siento, pero es mi cabeza y os basta con no abrir la página.

Estoy muy cansada hoy. No sé si releer lo anterior o publicarlo tal cual. Decía el otro día Coseta en su Facebook algo de la gente con la barbilla lo suficientemente firme como para que no le tiemble al escribir con honestidad. Ése podría ser uno de mis propósitos. Fortalecer la honestidad. Hacer dominadas de barbilla. Con un poco de suerte, se me pondrá tan fuerte como los bíceps y entonces sí que nada en el mundo me dará miedo.

4 comentarios:

  1. Me ha parecido muy sincero tu escrito, ojala, se pudiera serlo en la vida real sin "herir susceptibilidades"...
    las emociones hay que soltarlas pq si no se encallan...
    Saludos!!!!

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  2. Yo creo que un poco de culpa tiene la navidad, que al menos yo, ya sólo por el hecho de comer como si no hubiese un mañana, estoy mucho más susceptible...

    De todos modos, me parece un muy buen propósito. Exteriorizar lo que te hace daño tiene un efecto terapéutico, y a veces, sólo a veces... incluso alguien intenta hacer algo por remediarlo! ;)

    Ánimo! ;)

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  3. Yo creo que a la mayoría de la gente le cuesta más decir las cosas malas. Por lo menos cara a cara y a los cercanos, a las personas con las que tiene que convivir todos los días. La honestidad es un pedazo de propósito para 2012. Suerte con él. Y feliz año!

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  4. Yo creo que la clave está en saber decir lo que se piensa con toda sinceridad pero a la vez tener un mínimo de tacto/empatía. No son cosas incompatibles en absoluto (odio que confundan sinceridad con falta de respeto, y educación con hipocresía), aunque no siempre es fácil encontrar este equilibrio.

    Este propósito del que hablas me parece un reto interesante, no es bueno tragarse todo, la verdad. Y creo que el hecho de te lo hayas planteado y encima lo hayas puesto en tu blog es un gran paso adelante. Ole por ti.
    Feliz año y que no te desmotiven estos días de cara al futuro.
    Un abrazo

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