massobreloslunes: Corazón partido

martes, 20 de noviembre de 2012

Corazón partido

El icono de la página de Facebook de los residentes recortados de mi hospital es un corazón roto. Imagino que lo han elegido por similitud semántica con el tema de los recortes, pero para mí es muy revelador.

A los residentes se nos está partiendo el corazón.

Hoy hemos empezado una huelga indefinida y lo hemos celebrado plantándonos en Sevilla. Era bonito de ver. Una marea de gente joven con batas blancas gritando, bailando y sonriendo. Hemos caminado por el centro hasta los servicios centrales del SAS y allí hemos gritado un buen rato con las manos en alto. Ha sonado el himno de Andalucía y a mí, que en el fondo soy una sentimental, se me han saltado las lágrimas.



Estas cosas me ponen triste. Las manifestaciones. Ves a tanta gente linda, inquieta, creativa y solidaria, pisoteada por los de arriba sin ningún miramiento. Que los residentes nos cabreemos tiene tela, porque tragamos mucho. Somos un colectivo tan adoctrinado en la vocación, con un sentido del deber tan acusado, que llegamos al hospital dispuestos a aguantar lo que nos echen. Vemos a cientos de pacientes, hacemos guardias sin dormir, cubrimos los puestos de los adjuntos. Para que un residente se ponga en huelga, tiene que estar muy cabreado.

Hablo de lo mucho que me gusta mi trabajo, y es verdad. No importa cuánto me esfuerce: ni en un millón de años podré devolverles a mis pacientes lo que ellos me han dado a mí. Lo que no cuento es que curro en un sistema a quien mi esfuerzo se la pela mortal. Cómo veo día tras día que los recursos se distribuyen para apagar fuegos a corto plazo, y no para generar a largo plazo cambios reales. Conseguí evitar mi primera cirugía bariátrica, Chispas, con D.: un señor adorable que me agradece infinito darle la esperanza de que lo puede conseguir solo. El dinero que se ahorra el SAS en no operar a UN obeso equivale casi a la mitad de mi sueldo bruto anual, pero eso no importa, porque cuando me vaya en diciembre no se va a quedar nadie ahí para dar esperanza a otro montón de gente que "no puede" perder peso.

Hablo de lo mucho que aprendo cada día, pero no hablo de que puedo contar con los dedos de una mano las veces que un adjunto, o mi tutora, o mi jefe, me han dicho que valoran mi trabajo, que aprueban lo que hago en consulta o que mi función en el servicio es importante. No cuento que después de que en agosto me pasara lo peor que le puede pasar a un psicólogo, nadie se puso en contacto conmigo para preguntarme cómo me sentía. No hablo de que me piden que haga posters y comunicaciones que queden bien en mi currículum sin que el contenido de esos posters le importe a nadie un carajo.

Todo eso me da rabia, y por eso a veces, cuando la gente me dice que tengo que estar agradecida de poder currar en los tiempos que corren, me entran ganas de mandarlos a tomar viento. Porque yo ahora mismo no tengo más opción que quedarme en esta empresa con las condiciones que me impongan hasta mayo de 2014, si no quiero perder el trabajo que ya he hecho para obtener el título de especialista. 

La mayoría de las veces me da igual trabajar un día detrás de otro sintiendo que no importa lo bien o lo mal que lo haga, porque ya se ha decidido que ahí no tengo futuro. Otras es jodidamente frustrante. Es una de las razones por las que he vuelto a volcarme en Psicosupervivencia; porque si no siento que dedico al menos parte de mi esfuerzo a algo mío, a algo que perdure, me voy a volver loca.

Oficialmente, estamos en huelga para que se nos reconozca el derecho a ampliar la jornada a treinta y siete horas y media como a todo el mundo, en lugar de quitarnos dinero de nuestro ya justito sueldo para cuadrar las cuentas del SAS. Extraoficialmente, yo estoy en huelga por mi dignidad. Porque me gustaría que por una puta vez en la vida a los jóvenes de este país se nos tratara con respeto. Tenemos vidas humanas en nuestras manos, joder. Criaturas que vienen a consulta y ponen en tus manos su sangre, sus órganos y sus emociones. Toleramos unos niveles de estrés y sobrecarga laboral muy altos. Y desde arriba lo único que nos dicen es que tenemos suerte porque la especialidad se nos pague y no se haya convertido en un master privado.

Tócate los pies.

Me voy a dormir con sentimientos encontrados. Estoy contenta de haber compartido un día con tanta gente dispuesta a sacrificarse por lo que cree, pero estoy triste cuando pienso en nuestros gritos abajo, en la calle, y las ventanas cerradas arriba. Sólo me queda pensar que si al final esas ventanas no se abren, tendremos que gritar lo bastante fuerte como para romper los cristales.

7 comentarios:

  1. ¡A las barricadas!. En el 76 Aniversario de la muerte de Durruti.

    Nos merecemos a la gente como tú.

    Besico

    Txabi

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    1. Muchas gracias, Txabi. Y nosotros nos merecemos un trato mejor y nos merecemos poder trabajar a gusto por nuestros pacientes, que son quienes más nos importan y nuestros últimos beneficiarios.

      Un abrazo.

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  2. Ánimo!! Es esperanzador que quede gente comprometida con su trabajo y a la vez con el futuro y que precisamente por eso proteste, se queje y haga huelga.

    Ojalá os acaben escuchando.

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    1. ¡¡Gracias!! Ojalá que sí o que, por lo menos, seamos una gota más para colmar el vaso de la paciencia de este bendito país.

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  3. Ay, Marina... te entiendo bien. Yo ahora voy a empezar la tesis, y ya para empezar, la beca se está retrasando más de tres meses (porque al parecer se han fundido el dinero, que debería estar presupuestado para 2012, en otra cosa). De hecho, ha pasado el plazo para su resolución y estamos en silencio administrativo, sin ninguna información oficial. Y eso no es nada, pero no me quiero extender más.

    Es vergonzoso el trato que recibe la gente, que como dices, está recibiendo una formación especializada. Es un colectivo muy invisible.

    Ánimo! :*

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  4. Lo de las becas es de coña, Marta... a mí la única vez que me han dado una (la maldita-maldita beca de colaboración con el Plan Bolonia) empezaron a pagármela en febrero. ¿De qué se supone que tenía que vivir hastsa entonces? ¿Del aire? Por no hablar de que, por supuesto, los becarios ni cotizan ni leches. Es el máximo de la precariedad.

    Ánimo a ti también y un abrazo.

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  5. Ánimos Marina! Los que trabajamos en en la administración pública y en especial en sectores especiales dónde el componente vocacional es importante siempre somos los más vapuleados. Comparto y comprendo las sensaciones que expones en tu post de hoy, sobretodo cuando ves que tu esfuerzo nunca es reconocido por tus superiores y aún añadaría más, peor es el sentimiento que se te queda cuando desde "arriba" utilizan y se hacen própios éxitos, aciertos o como le querais llamar, que has conseguido tu, con tu implicació personal y motivació vocacional, más allà del mínimo nivel professional; y ves como son canalizados para sus própios intereses sin tant ni siquiera agradecértelo.
    En fin los que recibimos nuestro salario de las administraciones estamos siendo expuestos a la opinión pública como uno de los cánceres del país y unos chupa-euros. ¿Qué pasaria si nuestro "querido" consejo de ministros aprovase un decreto dónde obligáse por ley a no pagar las pagas extra de cualquier trabajador asalariado en este país? ¿O rebajase y congelase los sueldos de todo el mundo? ¿Para cuando una ley qué regule las responsabilidades de los gestores públicos? Bueno podría seguir con muchas más reivindicaciones y reflexiones peró vamos a intentar empezar el día sin cabreos.

    Buenos días Marina!! Never give up!!

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