massobreloslunes: Persianas y luz

martes, 13 de noviembre de 2012

Persianas y luz

Esta tarde he llegado de trabajar tarde y cansada y he parado en la tienda de mi calle a comprar leche para hacerme un colacao. Sí, he vuelto al colacao. La paleodieta está bien, pero quizá una vida donde lo más parecido al colacao es leche de coco con cacao en polvo y stevia no merece la pena ser vivida. Quizá sea mejor morir joven y deteriorada y poder disfrutar de un colacao con grumitos en mi lecho de muerte.

Iba caminando para mi casa con la leche en la mano pensando que a) el ser humano puede cambiar si ya el tendero de mi barrio ha dejado de dar bolsas por defecto y b) la leche semidesnatada es el mal. Me arrepiento de haberla comprado. Es un quiero y no puedo de la leche. Porque a ver: si quieres leche rica, cómprala entera; si quieres adelgazar, cómprala desnatada. Por Dios, Marina: ELIGE. Sé valiente.

Al llegar a mi casa me he quedado observando los visillos que cubren las ventanas del salón. Cuando empecé a vivir aquí atravesaba el Gran Ataque de Alergia del verano y le dije a la casera que no pusiera cortinas para no acumular polvo. Ahora tengo visillos, que también son un quiero y no puedo de la visibilidad. Si quieres oscuridad, echa las persianas; si quieres luz, ábrelas del todo. Los visillos son la leche desnatada del menaje de hogar.

Luego he recordado las ventanas de la sala de reuniones de endocrino. Endocrino es El Bien como rotación, aunque es verdad que yo no tengo criterio y me gusta todo. Pero me encanta tratar obesos. Es tan fácil ser la buena de la película con ellos. Están tan habituados a que la gente les juzgue que agradecen que se les mire como si supieran lo que están haciendo. El caso es que todas las mañanas nos reunimos los endocrinos y yo en la sala de reuniones y hablan de cosas raras, asquerosas o ambas cosas, como la hipófisis o las fístulas. Pero a mí me gusta aprender y, por otra parte, tengo una capacidad preocupante para abstraerme y pensar en mis cosas.

Después veo a mis pacientes en la sala vacía, porque no hay despachos libres, y llevaba un tiempo preguntándome por qué me agobiaba la habitación. La persiana estaba siempre bajada, y yo ni siquiera me había molestado en averiguar si podía subirse o estaba rota o con la ventana cegada, como otras en el hospital. Y ayer, simplemente, levanté la persiana y dejé que entrara el sol. El cristal estaba muy muy sucio. Quizá no la suben por eso. Quizá no la suben por costumbre.

Hoy seguía la persiana levantada. Voy a experimentar con esto de aquí a que me vaya: a ver si la bajan o no. A ver cuánto tardan. A ver si alguien hace algún comentario. De momento, nada.

Hay un libro precioso que se llama "Cuando me acosté ya estaba ardiendo", de Robert Fulghum. Es una colección de textos vitalistas sin ser ñoños de estos que te hacen sentir que la vida es una cosa bonita con colores brillantes. En uno de los textos, el autor cuenta que cada vez que va a una conferencia, sea del tipo que sea, cuando el conferenciante pregunta si hay alguna pregunta, él levanta la mano y salta: "¿Cuál es el sentido de la vida?". Explica que casi todos los conferenciantes se callan, se ríen y después pasan al siguiente, como diciendo "Muy gracioso".

Después cuenta que un profesor griego, un tal Papadopoulos, le contestó una vez a la pregunta. Que sacó un trozo de espejo del bolsillo y lo movió hasta que reflejó la luz que entraba por la ventana, y explicó que él pensaba que su misión era reflejar la luz.

Pero esta mañana, mientras observaba el sucísimo cristal de la sala de reuniones y el sol brillante de Cádiz entrando por la ventana, no he pensado en el simbolismo de la historia, ni en que ojalá mi misión en la vida sea ir abriendo persianas que llevan mucho tiempo cerradas sin que nadie sepa por qué. Lo único que he pensado es que espero que se hayan dado cuenta. Y que ojalá a alguien le importe.

8 comentarios:

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    1. Muchas gracias. Yo también extrañaba ser leída. Un beso grande.

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  2. Bravo Marina!! Eres la mejor iluminando!!!!

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    1. Tú, que me ves con buenos ojos <3 Por cierto, te debo un mail, pero es que la confianza da asco y te hago esperar... Mil besos.

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  3. Segurísimo que alguien se da cuenta y le importa ;-)

    Buen miércoles!

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    1. No lo tengas tan claro, que la gente está fatal... Pero agradezco tu optimismo. Un beso grande.

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