massobreloslunes: Coach literaria

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Coach literaria

No sé si os conté que me he empleado como coach literaria de Ángel, mi lector de Seattle que ya no está en Seattle. Hemos llegado a un acuerdo business por el cual yo le ayudo a escribir mejor y él me ayuda a organizar mi nueva página web. Hoy hemos tenido nuestra primera reunión de trabajo, Chispas: una intensa conversación por Skype donde hemos acordado los objetivos y plazos de la próxima semana.

Me gusta Ángel. Es disciplinado, entusiasta y curioso. Me pregunta cosas sobre la escritura y las va apuntando sobre la marcha en un archivo de texto. La idea del coaching es constituir una especie de taller literario personalizado, totalmente a su medida. Es complicado, porque hay que afinar mucho más que cuando se dan talleres grupales. Cualquier posible descontento ya no es achacable al ritmo de los demás o a la dinámica del grupo. Si no acierto con los ejercicios y las instrucciones, será culpa mía.

Cuando intento enseñar escritura, me aturrullo. Quiero explicarlo todo a la vez. Me gustaría evitarle al futuro escritor mis veinte años de penuria literaria antes de llegar a este punto de paz relativa con mi vicio. Ángel me pregunta cómo hago para escribir los post. ¿Tengo esquemas previos? ¿Simplemente me siento a ver lo que sale?

Hoy hablaba con Anxo de los rituales y pensaba que quizá debería crear uno para escribir. Hubo una época en que encendía velas y otra en la que me pintaba las uñas, pero en general mi método consiste en sentarme aquí y dejar que mi mente divague un rato. Hay días que tengo muy clara una idea. A veces sé el principio y no el final, o viceversa. Lo importante es arrancar. Después puedo distinguir con facilidad lo aburrido de lo potente, así que recorto sin piedad o directamente lo borro todo y empiezo desde el principio. Casi nunca soy capaz de dejar el día vacío de entradas; suelo obligarme varias veces hasta que saco algo con lo que estoy medio contenta.

Imagino que no hay atajos en esto de escribir, aunque espero que Ángel empiece a sentirse cómodo antes de que pasen veinte años. Ayer le comentaba al Señor M. que no menosprecie la capacidad de un blog para cambiarnos la vida. Creo que persistir en algo puede tener resultados sorprendentes. El compromiso, por sí solo, es capaz de transformarnos.

Estoy cansada. Eso también me gustaría decírselo a Ángel. Estar cansado tampoco tiene tanto que ver con poder o no escribir, igual que estar triste o angustiado. Lo importante es seguir: atravesar todo eso y llegar al otro lado, a un lugar sin tiempo y sin espacio donde uno simplemente escribe lo que la mente le dice.

Ojalá pueda ayudarte, Ángel. Ojalá que llegues a disfrutar de escribir tanto como lo hago yo. Voy a intentar de verdad hilar fino y a pensar en la forma de que esto llegue a buen puerto. Pero tú no te preocupes por nada. Tú escribe.

2 comentarios:

  1. "El compromiso, por sí solo, es capaz de transformarnos". Qué cierto!

    Qué bonito tu texto, suerte a Ángel! :-)

    Un besote!

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  2. Gracias de parte mía y de Ángel. Espero que nos vaya muy bien como dúo literario-emprendedor. Un beso!

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