massobreloslunes: Mi Kindle y yo

sábado, 22 de diciembre de 2012

Mi Kindle y yo

Ya que, como os conté, Ángel se dedica entre otras cosas a escribir sobre lectores de ebooks, hoy voy a hablaros de mi vida con el Kindle. Anticipo que en ocasiones voy a usar la palabra Kindle porque es más operativa que "libro electrónico" y porque es la marca del mío y PORQUE QUIERO. Hala.

Yo era reticente al libro electrónico. Imaginad a Matilda (la niña del dibujo en la cabecera del blog) sentada sobre un Kindle. ¿No pierde todo el encanto? Me molaba el papel, olisquear los libros, acariciar sus cubiertas como una desquiciada y acumularlos en la estantería.

No obstante, a mí se me antoja todo; sin ir más lejos, llevo unos días obsesionada con tener un iPad, y me estoy conteniendo solamente porque estoy tan tiesa de dinero que ahora mismo es inviable. La idea Kindle fue penetrando en mi cerebro hasta arraigar, y reflexioné sobre algunas necesidades que pensé que cubriría bien. De esas necesidades os hablaré después, cuando os cuente sus ventajas.

Mi ebook llegó de mano de mi madre después de mi última mudanza, este verano. Me dijo que estaba harta de acarrear libros y que iba a invertir en un Kindle para mí por la salud de su espalda. Me decidí por el Touch porque la relación calidad-precio me parecía muy buena y porque quería poder subrayar.

Desde entonces, lo mío con él es puro amor. Primero, las desventajas, para no perder la perspectiva. Es menos bonito que un libro y no decora tu estantería. La pantalla refleja la luz ambiental menos que los libros normales. Algunos textos no se convierten bien, no todos los libros están en versión Kindle y los libros comprados los puedes dejar, pero es un sistema un poco extraño que no acabo de entender. Si se te cae al suelo, es más fácil que se dañe que un libro normal.

Ahora vienen las ventajas y utilidades de este aparato del Bien. Si estoy enamorada de algo en esta vida es, por este orden: de Internet, de mi smartphone y de mi Kindle. Ahora que lo pienso, a lo mejor en el futuro en vez de acabar rodeada de gatos acabo rodeada de tecnogadgets.

1. El factor pijama. Domingo por la mañana. Te levantas en tu casa sin nada que leer. Decides buscar algo que te interese, ya sea gratis o pagando. Encuentras lo que quieres. Te lo descargas y puedes empezar a leerlo en medio minuto. Flipa. Es verdad que ir a la librería es genial, y que me gusta pasear por las estanterías acariciando lomitos de libros, pero poder comprar o descargar un libro en pijama, desde tu sofá y de forma inmediata tiene todo el encanto del mundo.

2.  Los libros en inglés. Si, como yo, eres una paleofriki anglófila, te encontrarás con que muchos libros que te interesan todavía no están disponibles en español. El proceso pijama es idéntico con un libro en inglés. Nada de esperas, ni de pagar el transporte, ni de pasarte media tarde haciendo cola en correos porque cuando vinieron a entregar el libro a tu casa tú no estabas. De los USA a mi bicho en cero coma. Además, lleva un diccionario de inglés incluido y puedes buscar las palabras sobre la marcha.

3. Los artículos científicos. A ver, seamos sinceros. Yo me leo tres artículos científicos al año, y porque me obligan. Pero cuando los leo, puedo hacerlo en el Kindle, que es mucho más cómodo que una pantalla y no gasta papel. ¡Viva y bravo!

4. Subrayar. Un buen fetichista literario tiene reglas de subrayado. Sólo subrayas ensayos, sólo si son tuyos, sólo con lápiz y muyyyy flojito, porque te gusta pensar que si en un futuro te vuelves muy loco podrías borrarlo todo para volver a dejarlo impoluto. El sistema de subrayado del Kindle Touch es bastante bueno, y después puedes navegar por las partes que has destacado cien por cien libre de culpa.

5. Las notas. Puedes agregar notas a los subrayados o traducciones de palabras para repasar inglés. En realidad, esto lo pongo por poner, porque lo uso poco. El infierno debe de ser un lugar donde tienes que escribir en una pantalla táctil de tinta electrónica toda la eternidad.

6. Lees más: el intervalo entre libro y libro no existe. Puedes terminar uno y empezar otro enseguida. Si no te gusta uno, lo dejas y cambias, y no tienes que andar buscando otro que te guste en la librería o la biblioteca. Además, puedes sacarlo en situaciones donde un libro normal sería más incómodo, como la cola del bus.

7. Los viajes. Se acabó temer al exceso de equipaje por el tamaño de los libros. Se acabó tener que elegir entre libros y bragas. Con tu ebook al fin del mundo.

8. Comer leyendo. Para personas solitarias y destinadas a la cría indiscriminada de felinos o tablets como yo, comer leyendo es una buena opción. El libro electrónico no sólo lleva mejor las salpicaduras de comida (es bastante robusto), sino que pasar las páginas es mucho más cómodo y sólo necesitas una mano para sujetarlo.

9. Revisar textos propios. Como no me gusta leer en el ordenador, a veces me descargo mis textos al Kindle para leerlos de una forma distinta, casi como no fueran míos. Me imagino que soy una escritora de éxito y que me he comprado el libro en Amazon. Luego me río como una loca y acaricio a mi móvil gato novio imaginario (¡mierda, no sé que poner!).

10. Ahorro. Fijaos que lo he puesto casi en último lugar porque yo compro muchos libros electrónicos. Me gusta que el formato esté bien y no haya erratas, y creo en pagar a la gente por su trabajo y apoyar a los escritores. Aun así, algo descargo gratis, y claro que ahorras. Pero incluso sin pirateo, como los libros están más baratos que la edición de papel, gastas menos y lees más.

11. Oportunidad para nuevos escritores. En un mundo pre-Kindle, yo acabaría suicidándome después de mandar mis textos a todas las editoriales y que me rechazaran. En un mundo post-Kindle, puedo autoeditarme con coste cero. ¿No es genial?

12. Esconder el oprobio. Estanterías llenas de libros de Marian Keyes y Lisa Jewel quedan mal, pero mi Kindle puede estar abarrotado sin que nadie se entere. Cada vez me da menos vergüenza reconocer que la Keyes y la Jewel me parecen las putas amas, pero no quiero correr el riesgo de que un maromo intelectual megainteresante me juzgue por mi estantería y huya de mí al ver en lugar destacado "Vince & Joy y las trampas del destino".

13. Fomentar el gafapastismo. Yo voy a la librería y me resisto a gastarme dinero en "En busca del tiempo perdido". Soy así de chunga. Me dejo llevar por los cantos de sirena de Anagrama y compro literatura contemporánea. En el Kindle puedo bajar clásicos con pinta de aburridos por si algún día hay una explosión nuclear y sólo quedamos yo, el Kindle y un enchufe funcionante.

Y con trece puntos acabamos, que no se ha terminado el mundo y podemos permitirnos tentar al destino. Mi conclusión: una grandísima inversión que no va a sustituir del todo al libro en papel (¡nunca!) pero que complementa y mejora mi vida literaria.

Hale, a disfrutar del finde y a enviar amor hacia mi guardia de mañana.


5 comentarios:

  1. Marina, sal de mi mente! Estaba pensando en comprarme un ebook! Principalmente porque últimamente viajo bastante (en contra de mi voluntad), y en ese aspecto 7 es una ventaja bastante considerable. Y todo lo demás que has dicho me convence. Siento la llamada del Ebook, chan chan chaaaan...

    Suerte con la guardia!

    :*

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    1. Muahaha... soy telépata... muahahaha!!!

      Yo soy muy pro-kindle y cada vez más. Si te decides, espero que lo disfrutes.

      ¡Besotes!

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  2. Hola Marina, interesante espacio el tuyo,
    Buen fin de semana,
    ¡Feliz Navidad!
    un abrazo.

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  3. Mi Kindle fue mi regao de cumple este año, gracias al aparatito este año llevo leídas más páginas que ningún otro año. Éstoy de acuerdo en que no es tan romántico como leer en formato libro papel, ¡pero que narices! El gustito de leer un libro de mil páginas tumbado en cualquier lugar sin estar sufriendo dolor en las muñecas, meterte el cacharrito en el bolsillo del pantalón y sacarlo para leer en cualquier momento que se tercie... vaya... que para mí es un gran invento.

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    1. Totalmente de acuerdo, Wilk. Es muy práctico, aunque sea poco poético. Un abrazo!

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