massobreloslunes

miércoles, 27 de febrero de 2013

Me acuerdo de ella todas las mañanas y me da pena que no esté viva. No que se haya muerto. Morirse no es una acción. No hay nada de malo en ello. El problema es no estar viva. Eso es lo que me da pena todas las mañanas, cuando llego al hospital y me acuerdo de ella. Lo que le digo es que lo siento. Siento que no estés viva. No porque te conociera tanto como para lamentar tu ausencia personalmente, emocionalmente. Lo que siento es que ya no estés aquí. Como cuando alguien se va de una fiesta temprano y ocurre algo divertido, y tú dices "hay que ver, lo bien que se lo habría pasado de haberse quedado".

Siento que no hayas podido ver hoy la nieve, acumulándose despacio sobre los tejados de las casas y las flores de los parterres. Yo hoy me he enterado de cómo esparcen la sal sobre las carreteras: con un camión muy deprimente que tiene un dispositivo giratorio y arroja en el asfalto una sal sucia, grisácea. Tampoco sé qué esperaba. ¿Hermosas ninfas arrojando la sal como si fueran pétalos de flores en una boda? El caso es que había que tener cuidado para no resbalar con ella, pero estaba bien andar así de despacio: podías sentir la tierra bajo los pies. He hecho una bola de nieve, se la he tirado a un compañero de Huelva: "tu primera bola de nieve", he afirmado. "Pues sí, la verdad es que sí", y se miraba sorprendido el charquito que ha dejado sobre su pulcro jersey de lana.

Siento que no puedas ver todo eso. Que no puedas dormir en altillos, ni beber cafés por la mañana, ni leer novelas muy, muy buenas que hacen que se te salten las lágrimas de la emoción (verídico). Ni enamorarte, o sufrir como una perra, o preguntarte si un chico te está haciendo ojitos o si mira así a todo el mundo. Ni comer pizzas de microondas, fresas con yogur griego o palomitas de maíz. Ni escribir. Lo siento mucho, aunque quizá a ti estas cosas ni siquiera te gustaban: quizá pasabas de la pizza y de escribir, o la nieve te ponía de los nervios. Quizá el gusanillo de no saber si le molas a alguien no te resultaba del todo agradable. Espero que entiendas el mensaje, aun así. Que siento muchísimo que tuvieras que morirte. Que desde que te fuiste, siento como si el tiempo que paso aquí fuera prestado, y que no sé si eso es bueno o malo. Pero que en realidad es así. Es tiempo prestado. Para mí y para todos. Gracias por hacer que me diera cuenta de eso.

PD: Hoy he subido de psiquiatría, en la segunda, a onco, en la catorce, haciendo fotos de la ciudad desde todas las ventanas. Cada vez se veía Madrid desde más arriba. Cada vez se alejaba uno más del suelo. La planta catorce es la última, y después de eso no hay nada. No obstante, el mundo parecía bonito desde allí.

Así:


5 comentarios:

  1. Esta actualización me parece preciosa!

    :*

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. La nieve tiene un no sé qué. El primer invierno que pasé en zona de nieve ésta era terrible, pero el año siguiente, que nevó mucho menos, de alguna manera la echaba de menos.

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