massobreloslunes: Verdad. Ficción.

jueves, 14 de marzo de 2013

Verdad. Ficción.

Me dice el señor M. que escribo poca ficción, aunque a mi favor diré que hay ya 76 posts con la etiqueta "relatos", así que ni tan mal.  Yo antes pensaba que no escribía ficción porque no tenía la imaginación suficiente. Últimamente, como tengo delirios de omnipotencia, estoy convencida de que podría escribir toda la ficción que quisiera si. Si tuviera más tiempo. Más energía. Más ganas.

La ficción es una florecilla delicada que crece en condiciones propicias. Es complicada. Si quiero escribir ficción, tengo que poner mi cerebro en ese modo. El pensamiento analítico, que es uno de mis mejores colegas, deja de servirme, y he de colocar la mente en el modo de las asociaciones laxas. Entonces me vuelvo inútil para todo lo demás y camino con torpeza a través de mi trabajo y de la vida cotidiana, así que no puedo pasarme con la ficción. Por otra parte, hoy he aprendido en un libro sobre hábitos que mientras más tiempo pasa uno pensando en un problema, más creativas son las soluciones que encuentra. Es complicado ser creativo en los cinco minutos que tengo a diario para reflexionar sobre qué escribir aquí.

Hoy casi me lo salto. El post, quiero decir. Porque para escribir porquería autocompasiva, o hablar de lo cansada que estoy, o de esta sensación que tengo últimamente de estar quedándome vacía a fuerza de intentar dar y, aun así, no ser capaz de hacer otra cosa... bueno, todo eso no sirve para nada. Aun así, escribo. Por daros de leer, como decía siempre J. Reflexiono sobre la ficción y pienso que es otro escalón, otro estamento de la creación literaria. Esta tarde he ido con Guille a la FNAC a mirar libros. Era para vernos, caminando Lavapiés arriba, yo llorando contra su hombro de pura angustia existencial después de un día de curro asqueroso, él consolándome suavito. En la FNAC los libros de no ficción y de ficción están separados en plantas distintas. Ya hablé una vez acerca de los libros que no vas a leer nunca, y de cómo aun así te hacen bien, reposando sobre las estanterías. Me hace bien la no ficción, ese saber colectivo que espera a que tengas el tiempo suficiente para dedicárselo. Pero la ficción, es decir: las novelas, los relatos, todas esas historias colocadas una junto a otra, todo el fruto de las horas de trabajo de una gente que se dedica a inventarse lo que no existe como si importara... eso me convence de que hay un Dios. Entendiendo a Dios como un ente espiritual indefinido, o un propósito colectivo universal, o algún otro tipo de destilado de belleza.

He comprado "El regreso", lo último de Schlink. Queremos mucho a Schlink en este blog, ¿verdad, chavales? Saltaba escaleras abajo con el libro en la mano, mientras Guille decía: "a los niños, caramelos; a las adolescentes, un novio; a Marina, un libro". "Pero no cualquier libro - decía yo -. No cualquier libro".

A vees te salvan las palabras que no existen. A veces, las que existen.

En una estantería he encontrado un libro de minicuentos que me ha llamado la atención y de cuyo nombre no puedo acordarme. Sí recuerdo, sin embargo, el relato que más me ha gustado de los que he leído.

"Quiero echarte de menos. Quiero darme la vuelta y encontrarte".

No recuerdo el título. Pero es eso. Es exactamente eso.

2 comentarios:

  1. Me encanta leerte, me gusta lo que cuentas, lo que te inventas y lo que es verdad. Y aunque parezca recién llegada a tu blog, llevo ya por aquí más de un año. Admiro tu perseverancia, no saltarte el post.

    Un beso!

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  2. He llegado aquí por casualidad. Me gusta como escribes y lo que transmites.

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