massobreloslunes: Dos meses

lunes, 8 de julio de 2013

Dos meses

Hace dos meses hoy, lo que quiere decir que, si descontamos el desfase horario, hace exactamente dos meses estaba yo sentada en Love Muffin en Moab, Utah, esperando a que Pablo entrara por la puerta para irnos a pasear por Canyonlands. Había pedido un gofre integral gigante de ocho dólares y un café americano con crema, y los liquidaba con alegría mientras leía en el iPad. Entonces llegó él y lo cambió todo.

Ayer tratábamos de calcurlar los kilómetros que hemos conducido juntos. Volvíamos de pasar el fin de semana escalando en Alicante con vistas al mar, y él conducía la furgo mientras bebíamos café autocalentable de la gasolinera. Dice que es el mejor café que ha probado en España después del de Starbucks, y éste es mi Pablo: el que piensa que el café español es una bomba agujerea-estómagos y prefiere una mezcolanza aguada con sabor a vainilla. Yo le observaba conducir y no podía apartar la vista de su cara. Me pasa a veces; "picos de ternura", los llamo. Y en esos picos, su cara me parece fascinante como un paisaje lunar; siempre hermosa, vibrando con sus emociones como la superficie del océano.

Hemos recorrido muchos kilómetros juntos, mi argentino y yo. No nos asusta conducir. Recuerdo aquel primer viaje, entre Moab y City of Rocks, cuando hablábamos y hablábamos para reducir al máximo la cantidad de información sobre el otro que nos faltaba. Yo le acariciaba la rodilla con la mano. Él sonreía como ayer, con su perfil a contraluz frente al paisaje. Desde aquel primer viaje, andamos buscando la manera de hacer encajar las piezas de puzle que nos componen y fundando nuestro propio país: Españargentusa, quizá, o los United States de Argentalucía.

Estoy enamorada de este chico más de lo que las palabras pueden expresar. Es como un regalo de reyes. Como ese regalo especial que has estado suplicando tanto tiempo, y que al final llega, y que no puedes creer que sea real cuando lo tienes en tus manos. ¿Esto es para mí? ¿Seguro? ¿Y puedo jugar con él tanto como quiera? Así es Pablo, porque es puro juego. Puro disfrute, existencialmente hablando, en el sentido de que todo lo que tiene que ver con él es fácil. Él lo hace fácil. Está en mi rincón del cuadrilátero. No sé contra quién es la lucha, pero no es contra él.

Así que le miro y disfruto de esa fascinación que me produce su cara, y después, cuando no está conmigo, y me siento en los grupos de pacientes del hospital de día, o manoseo los pisapapeles de burbujas en la reunión de la mañana, mi cabeza vuelve a él como a un lugar seguro. Entonces pienso en sus ojos azules, tan llenos de vida, y en la forma en que respira fuerte frente al ordenador cuando está nervioso, y también en cómo cambia esa respiración cuando se duerme entre mis brazos. Pienso en la caja de sus costillas y en su risa, en todo lo grande y lo pequeño que es a la vez. En lo duro que trabaja, porque trabaja más duro que nadie que conozca. En sus gemelos de corredor y sus colmillos de vampiro moderno.

No me resulta fácil entender este amor, porque él cambia cada día, cada semana. Se añaden más facetas al Pablo que conozco y tengo que recomponer el rompecabezas que su inteligencia, su humor y su ternura construyen para mí cada vez que compartimos un rato juntos. Y, aun así, el amor crece y, sobre todo, permanece lo mismo que empecé a sentir hace ahora dos meses, en un lugar perdido en mitad del desierto: esas ganas tan básicas de estar a su lado. Volvíamos en coche desde Canyonlands y ya lo sabía: me gustaba aquel chico, me gustaba mucho y quería pasar más tiempo con él. Lo supe esa noche, cuando cenamos en la terraza del Peace Tree, y más tarde, cuando acepté pedir café para llevar y conducir hasta el desierto para mirar el cielo sin estrellas. Lo supe al día siguiente, cuando acepté viajar juntos diez horas hasta Idaho buscando sol y roca. Lo supe cuando le dije que claro, que viniera a España, y más tarde que claro, que cambiara el billete de vuelta para septiembre. Lo sé ahora cuando le miro a los ojos y le pido que se quede. No sé si ocurrirá de forma real o metafórica, pero tampoco importa tanto. Quiero que se quede.

Y poco más. Que te re quiero, guacho, y que vos lo sabés. Que me pierdo contigo. Que sos mi persona. Y que todas las otras cosas sobre este amor, que son muchas, te las puedo escribir hablando en voz alta, tumbada a tu lado en la cama o sentada en el asiento del copiloto de cualquier coche, de cualquier carretera, de cualquier país, porque mi hogar estará allá donde estés tú.

12 comentarios:

  1. Mi chiquita, que belleza lo que escribis. No puedo evitar pensar en los votos que imaginamos este fin de semana, en el que vos deslumbrabas y emocionabas con tus palabras los ojos de cada persona que te escuchaba, y yo, con mi miserable papelito doblado en cuatro recitaba, sin gloria, mi penoso "te re quiero, guacha, estas re buena (y el resto de las cosas que le seguian que, por respeto a tus señores lectores, no pondré)".

    Este fin de semana nuestro calculo de cuantos kilometros hicimos juntos concluyo en una ambigüedad sin numeros. Mejor. Esa respuesta ambigua de "muchos" tambien nos va a servir para los que no quedan por recorrer.

    Te quiero, guacha.

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  2. ¡Toda una declaración de amor!... ¡Qué bonito!

    Compartirlo con los demás hace que vivamos, como si de una película de nuestra vida se tratara, muchas historias pasadas en sus comienzos, donde todo es magia e ilusión...

    Luego el amor toma otras dimensiónes... las nubes se acercan un poco más a la tierra y esa droga llamada deseo, la dosificamos un poco más porque sino nos tendría todo el dia en la luna de Valencia, pero cuando hay proyectos paralelos, sigue creciendo, de forma diferente, en una misma dirección... (suspiro)

    ...¡qué bonito es el amorrrrrrr!!! Me encanta ver a la gente enamorada, escuchar a la gente enamorada, contagiarme de su sonrisas, y saber que es un sentimiento en constante evolución y renovación si nos lo proponemos...

    Qué grande es el AMOR y qué grande eres tú que lo compartes con nosotros ;))

    Gracias!

    Me ha encantado el comentario de Pablo ;))

    Silvia

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  3. Que me alegro un montón...felicidades a ambos!

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  4. Bestiality!!! Enhorabuena Marina, me alegro muchísimo por Vos!

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  5. Qué bonito :')

    ¡Enhorabuena y a seguir compartiendo momentos! :)

    G.

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  6. Volvite ché!

    Y anda que no hay caminos para recorrer...

    Besos con aroma a fado desde Coimbra

    Txabi

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  7. Qué bonito Marina, me alegro un montón

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  8. Jo, deja de escribir tan bien, que me cayó una lagrimilla, maldita :) Me alegro mucho por ti, te lo mereces.

    :*

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