massobreloslunes: Dientes

miércoles, 14 de mayo de 2014

Dientes

Ayer fui a hacerme una limpieza dental. Últimamente siento una preocupación desmesurada por mis dientes. Creo que es el efecto de 1) hacerme vieja y 2) estar a punto de quedarme en paro. Lo primero tiene que ver con que hace cuatro días cumplí veintinueve años y bueno, ya se sabe: los veintitodos, el fin de una etapa, el Apocalipsis de la treintena acechando a la vuelta de la esquina. El cuerpo, que empieza a ser más traidor por su función que por su apariencia. En cuanto al paro y mis próximos merodeos por el umbral de la pobreza: si resulta que al final no consigo ganarme la vida, y acabo debajo de un puente o alquilándome por horas a Pablo para asegurarle mientras escala, al menos tendré las muelas empastadas.

El caso es que la higienista dental es majísima. Nada más entrar, me explica una peli truculenta acerca de cómo después de las comidas se acumula la placa bacteriana, el cepillo no llega a todos los rincones y la placa muta a sarro, y cómo entonces sólo un profesional podrá eliminarlo, dejando como única alternativa la piorrea y la exclusión social. La limpieza, continúa, se hace con ultrasonidos y agua. Es un poco molesta. Sólo un poco. Me pasa en aparato por los dientes, pidiéndome disculpas cuando tiene que insistir en alguna zona, y se detiene varias veces para que me enjuague con agua y colutorio. Después trae la maqueta de una dentadura para enseñarme técnica de cepillado y yo asiento frente a su implacable lógica. Me fijo en que tiene unos dientes preciosos. Son de un blanco perlado, como los de las princesas, y brillan bajo la luz fluorescente de la consulta. Me pregunto si se pasará ella misma el ultrasonido una vez por semana para mantenerlos; imagino que es importante para una higienista tener los dientes bien.

Por enésima vez en los últimos meses, pienso que me he equivocado de trabajo y me admiro ante la sencillez del suyo. Tus dientes están sucios por esta razón y yo te los puedo limpiar de esta manera. Buscas dientes limpios y eso es lo que voy a darte. Los míos, obviamente, también lo están.

Creo que ya he dicho que llevo un tiempo quemada. Lo llamo así para no decir que estoy deprimida, porque eso sería (perdonad la obviedad) demasiado triste. Estoy convencida de que no es depresión, en cualquier caso. Tiene que ver con mi trabajo, y parcialmente con el otro blog; en general, tiene que ver con pasarte un montón de horas diciendo a la gente lo que tiene que hacer.

Hay personas que se creen que un psicólogo lo único que hace es escuchar, y yo a esas personas les digo, gaditanamente, que un carajo pa ti. Pruébalo un día. Hazte pasar por psicólogo. Siéntate enfrente de alguien, deja que te cuente su movida, hazle preguntas, incluso. Devuelve la pelota todas las veces que sepas:
- ¿Debo dejar a mi novio?
- No lo sé, ¿qué piensas sobre eso?

Servirá un tiempo, pero en algún punto, más tarde o más temprano, el paciente/cliente se callará, te mirará directamente y te dirá: ¿Ahora qué? ¿Qué opinas? ¿QUÉ HAGO? Y puedes evadirte todo lo que quieras, pero entonces se dará cuenta y pensará que eres un inútil: "el psicólogo en realidad no me está ayudando nada". Quiere algo. Algo tangible, una diferencia que pueda notar al llegar a casa, igual que yo noto la superficie lisa de mis dientes cada vez que paso la lengua contra ellos.

Tú haces lo que puedes. Les das tests, autorregistros, tareas, metáforas, técnicas de relajación, hipnosis, imaginación guiada. Escuchas sus soluciones, las amplías, las tuneas y les das media vuelta. Hay colegas que no están de acuerdo contigo y que creen que es presuntuoso decirle a la gente lo que debe hacer. En el fondo, tú también lo piensas, así que procuras recordar que el cliente siempre tiene la razón. Preguntas de una forma que querrías calificar como socrática y que quizá no sea más que molesta. Intentas no ser directivo. Das opciones.

Al final, resulta que en lugar de estar pensando qué hacer con la cantidad limitada de problemas que te ha tocado como humano, lidias con los problemas de un montón de gente. De forma teórica y también emocional. Los piensas como un acertijo, como un cubo de Rubik, pero a veces te pesa en el alma que la gente sufra tanto.

Así que podría haber sido higienista, si fuera capaz, claro, en esta vida o en otra, de afrontar una jornada laboral explicando una y otra vez cómo se forma el sarro. Mi padre siempre dice que pesa menos una pluma que un martillo. El problema, papá, no es lo que pesa el martillo, o el aparato de ultrasonidos, para el caso: es lo que aburre. Al final, a la psicología le pasa lo que a algunas relaciones: que con ella nunca te aburres, y todavía no te has dado cuenta de que eso no tiene por qué ser necesariamente bueno.

6 comentarios:

  1. Síiiiiiii....Marina está de vuelta!!! No vuelvas a abandonarnos tanto tiempo!! :-(

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    1. ¡Lo intentaré! Seguro que mi próximo estatus de parada contribuye positivamente ;) Besotes.

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  2. Poca cosa te puede decir este humilde lector para "animarte". Únicamente puedo comentar y lanzarte alabanzas por cómo escribes (ni que las necesitaras...).
    En todo caso, me parece curiosa la coincidencia de leer el mismo día este post y el de "Psicóloga" (13/08/2011). Me estoy leyendo el blog enterito (sí, desde 2005, y lo sé, posiblemente soy un enfermo), y la verdad es que el hecho de ver que sigues publicando cosas, aunque sea una vez al mes, es un alivio.
    Un fuerte abrazo!
    Xavi

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    1. Es más que suficiente, de verdad. Mil gracias. Nada me hace más ilusión y/o me apoya más en este momento de mi vida que recibir comentarios como éste y saber que hay gente al otro lado. Espero que disfrutes el blog desde 2005. No creo que seas un enfermo, al menos no un enfermo mental, y (casi) tengo un título que me faculta para decirlo :D:D

      Un abrazo fuerte!!

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  3. Marina! :) Creo que va por etapas, cuando se está en una época de desmotivación fuerte es necesario un cambio de perspectiva que no suele ser fácil de conseguir, pero tampoco imposible. Date tiempo. Y no creo que sirva de nada, pero yo creo que sí te ganarás la vida ;) Keep it up y ánimo. Un besote.

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  4. supongo que estas quemada de la psicologia por hacer el PIR no gustandote. No soy psicologo pero me gustaria serlo. Ayudar a la gente es muy bonito.
    el aburrimiento no es ni bueno ni malo, como todo. Tiene partes de todo y depende de que partes cojas, te formas una opinion o otra.
    Si realmente te gusta la psicologia, supongo que pasaras este bache y volverá a gustarte. Tiempo al tiempo.
    la dentista si es tan maja debe ser por su manera de ser y si lo muestra en el trabajo, ademas es porque le gusta y lo hace con ganas. Cuando has dicho una cosa 50 veces en 3 dias, ¿crees que tienes ganas de volver a decirlo? si ella tiene ganas, es porque enfoca el trabajo desde un punto diferente al de pensar, "ostia tengo que volver a repetir lo mismo, vaya palo".
    Todo depende del cristal con que se mire.
    mi consejo, como no-psicologo, es que te desaogues y te cagues en la profesion. es curioso como desaoga. Alomejor después ves las cosas de otra manera

    por lo que hace a como hablarle a un paciente, no estoy NADA deacuerdo en que solo se tenga que escuchar al cliente. Ostia, si tienes un problema es porque no sabes como resolverlo y el psicologo tiene que darte herramientas y nuevos enfoques para arreglarlo. Los compañeros que te digan que no se tienen que dar consejos, bajo mi opinion, son unos completos gilipollas. Hablando claro. Ahora, como he dicho, todo depende del punto de vista del que se mire. Últimamente intento ver las cosas desde un punto de vista mas optimista, o sea que una vez me he desaogado, mi opinion es que espero que estos compañeros tuyos, algun dia, se den cuenta de lo equivocados que estan

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