massobreloslunes: Estoy mutando a Mary Poppins

domingo, 19 de julio de 2015

Estoy mutando a Mary Poppins

Llevo unos cuantos meses sintiendo que para que mi vida mejorara necesitaba aprender a tener mi casa limpia y recogida. Vivo fuera de casa desde hace doce años, y mi nivel de limpieza ha oscilado entre limpísima a la fuerza, cuando la persona con la que vivía padecía un trastorno obsesivo-compulsivo, y guarra-a-más-no-poder-porque-total-esto-es-un-piso-de-estudiantes-que-nadie-limpia.

A mi favor tengo:
- No me importa tirar cosas y nunca me ha importado. Es más: me relaja, y a veces acabo tirando más de la cuenta. Tengo anti-Diógenes.
- Como resultado, tengo relativamente pocos objetos. Cuando la casa se desordena, es un desorden superficial que se puede arreglar en un rato. No entro en una espiral de degeneración sin fin.
- No soy ordenada, pero sí organizada. Más o menos. Me gusta que las cosas tengan su sitio y crear sistemas.
- Me molesta la suciedad. Que la tolere no quiere decir que me haga feliz.

En mi contra, sin embargo, tengo:
- Soy un poco vaga, las cosas como son. Nunca encuentro el momento de ponerme a ordenar y limpiar.
- Mis sistemas de organización me duran poco.
- No soy sistemática. Me paso tres noches recogiendo la cocina antes de dormir, y a la cuarta digo: "a la mierda, tengo sueño", y me acuesto con todo por medio.

Pablo hace mucho en casa. Esto es gracias a que hay bastantes tareas que a él le interesan personalmente y a mí me dan igual, así que sabe que si no las hace él, no las hace nadie: por ejemplo, hacer la compra y la comida, o poner el lavavajillas. Yo puedo sobrevivir de restos fríos y arroz con leche del Mercadona, y lavar sin fin a mano el único cuenco que estoy usando. En una fase de mi vida, decidí dejar de comer alimentos que hiciera falta colar para no tener que limpiar el escurridor. Él, como es vegano, necesita cierto nivel de elaboración alimentaria para no morirse de asco/desnutrición.

Con este panorama, he decidido mutar a la sobrina que Mary Poppins y Bree Van De Kamp nunca tuvieron. Y, como buena Matilda que soy, busco la solución en mis amigos los libros.

El primero que me he leído ha sido "La Magia del Orden", de Marie Kondo. Marie Kondo, que parece un nombre de chiste tipo Paco Jones o Francisco Lorinco Lorado, es una japonesa obsesionada con el orden y la organización desde que tenía cinco años, que ahora se gana la vida enseñando a la gente a ordenar sus casas. Ha escrito un libro para difundir su método de organización: el método Konmari.

Yo tengo debilidad por las cosas bien pensadas y reflexionadas, y el método Konmari es todo eso y mucho más. Es original, radical y un poco mágico. Marie es sintoísta y piensa que los objetos tienen alma, así que su método incluye instrucciones como "doblar bien los calcetines para que puedan descansar", "agradecer a tus objetos antes de tirarlos" o "no tener cosas que no utilizas, porque se ponen tristes". Explica que cuando ella era pequeña se sentía un poco sola por ser la hermana mediana, y que piensa que por eso desarrolló relaciones tan fuertes con sus objetos.

Si leéis reseñas de Amazon, veréis que la mayoría de gente piensa que Marie Kondo tiene un buen método pero está como un cencerro. Yo creo que es un genio. Puedo identificarme perfectamente con eso de que los objetos tienen alma (nota mental: ¿hacerme sintoísta?). Hace mucho tiempo, un chico cuya identidad secreta no puedo desvelar, pero a quien los lectores antiguos de este blog conocísteis en su día, me regaló un par de objetos: una mochila y una magnesera. La relación con el chico en sí no fue bien, así que cada vez que veía la mochila y usaba la magnesera, que encima no cerraba bien, pensaba en él y me cabreaba. Por otra parte, no quería tirarlas, porque pensaba que las pobres no tenían la culpa de que las cosas no hubieran salido bien entre nosotros.

Verídico.

Por otra parte, te creas o no lo del alma, los humanos necesitamos este tipo de ritos, personalizaciones y excusas. Lo que Marie te está diciendo cuando te anima a que des las gracias a esos zapatos que te hacen daño por producirte emoción cuando las compraste, y luego los tires, es: sé que te sientes culpable por haber gastado dinero, pero fue un dinero bien empleado y, en cualquier caso, ya no tiene remedio, así que tira esos zapatos y sigue con tu vida.

Además, Marie dice que el criterio para elegir si te quedas o no con algo no debe ser si lo usas o si está en buen estado. Debe ser: ¿me hace feliz? En inglés la expresión es "does it spark joy?", que tiene que ver con producir alegría. No sé qué matices tendrá en japonés. Pero el mensaje está claro: cuando vives rodeado de objetos y ropa que no te producen alegría, los mantienes contigo por otras razones: por miedo, por apego al pasado, porque sientes la obligación con la persona que te los regaló. Según Marie, esto se traduce a la forma en que te relacionas con la gente y con la vida. El libro se llama "La Magia del Orden" porque, según ella, ordenar tus objetos es hacer magia. Es el primer paso para ordenar tu vida.

Me leí el libro en dos horas. Estaba tan emocionada que no me podía dormir. Por fin entendía lo que había ido mal toda mi vida en mi relación con los objetos, y también entendía por qué llevo tanto tiempo sintiendo que tengo que poner en orden mi realidad física para poder sentirme bien en mi realidad mental.

Mañana os cuento cómo me está yendo el método Konmari. Ayer empecé con la primera fase (ropa) y hoy estoy con la segunda (libros). Incluiré fotos del antes y el después... si me apetece, que ya he dicho que estoy en una fase de blogging rebelde-vago.

Gracias a todos los que me teníais en vuestros misteriosos sistemas de feed :) Es muy reconfortante sentirse en casa de nuevo.

Besitos y abrazos!

6 comentarios:

  1. Wow, Anónimo. Primero te alucinó que pueda tener una falta de ortografía, y después te alucinó tanto que repetiste el comentario añadiendo tres (¡¡¡TRES!!!) signos de exclamación. ¿En qué clase de pedestal ortográfico me tienes?

    Besis ;)

    PD: Se acabó el comentar como anónimo.

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  2. Me encanta esta entrada. Vivo en un caos material y mental. A veces me pregunto si sólo con cambiar mi sistema de orden se arreglar mis males o tengo que cambiar algo en mi cabeza antes O_O

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    1. ¡Cómprate el libro! :) Si sientes que podría ser importante para ti, merece la pena probar. A mí me cambia muchísimo tener mi entorno despejado y limpio. De hecho, ahora estoy haciendo una especie de curso para marujas en inglés, que te enseña a limpiar y hacerte cargo de tu casa muy poco a poco. Ya iré contando, pero en cualquier caso creo que empezar por Konmari está genial, porque mientras menos trastos hay en tu casa, más fácil se hace todo lo demás (limpiar, organizarte, etc).

      Besitos, maja. Gracias por estar ahí :*****

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  3. Aloha Marina ;) me encanta leerte y este artículo me ha sacado más de una sonrisa, pensaba que te tenías que saberlo ;) . El tema ropa fue siempre una asignatura pendiente en mi vida así que le echaré un ojo al libro de la Mari. Gracias de nuevo, buen día ;)

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