domingo, 19 de agosto de 2007

Cantimploras vacías, botas limpias

Ya estoy de vuelta. Llevo un rato intentando escribir un post sobre el viaje, pero no me quedaba muy convincente: era uno de esos textos con los verbos en infinitivo, mucho punto y seguido y un montón de pinceladas idílicas y chispeantes sobre lo bien que lo hemos pasado.
Después de pelearme un rato con el teclado, he bajado a tomar un poco de queso que he traído del norte. La casa estaba en penumbra y he tocado un rato el piano mientras pensaba que irse es estupendo, pero volver también está muy bien.
Echo de menos a J., aunque sé que está en su casa, a diez minutos de aquí. Llevamos una semana sin despegarnos, decidiendo juntos en cada momento el siguiente paso a dar, peleándonos por ver o no ver otra dichosa iglesia románica, haciéndonos cariñitos en la tienda. De repente vuelvo a tener autonomía, y es como si me faltase la mitad de algo, o algún tipo de público que escuche y apruebe qué tengo pensado hacer en los minutos siguientes. Sin él hay mucho silencio.
Al final subo y releo el post. Con este viaje, como con tantas cosas, pasa lo de siempre: a mí me parece único y especial, pero sé que si lo escribo aquí, si cuelgo las fotos, quedará reducido a un puñado de anécdotas y a una felicidad como la que puede tener cualquiera.
Y yo no quiero hacerle eso a nuestro viaje.
A lo mejor escribo algo más mañana y cuento algo divertido, como el día en que nos perdimos en un parque natural y acabamos haciendo ocho kilómetros trotando por mitad del bosque húmedo, apartándonos del sendero para esquivar a las vacas. O hablo de la problemática de la sidra asturiana, que hay que bebérsela de golpe y, según J., “no incita a una conversación tranquila”.
Pero el resto creo que me lo voy a reservar.

6 comentarios:

  1. A veces las palabras no hacen justicia a lo vivido... por eso desconfío de según que escritos... si bien trato de contextualizar...
    Por lo que cuentas, me imagino como sería y las sensaciones que traes.
    Eso basta.
    Salud/OS!
    PD: Yo también releo hasta la saciedad los posts, por lo mismo que explicas!!

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  2. Buenaaas...
    Volver de un viaje con fotos, anécdotas y momentos felices ya es en sí mismo algo especial y único... Y al final, qué más da cómo lo vean los demás, que no han estado ahí! :P

    Yo también soy una enamorada de Asturias; ¿qué tal te las has apañado para comer por allí? :) Besines!

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  3. jo, el tercer post que leo sobre unas vacaciones idénticas a las mías.
    y yo que (también) las creía tan especiales...... menos mal que mi post ya estaba publicado

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  4. Me recuerda mucho a las rutas q hicimos hace muchos años por aquellos lugares, y la dificultad de expresarle a la gente lo que significa hacer una ruta y las anecdotas que te pasan. Bueno un saludo:

    Elena Díaz

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