A las ocho y cuarto de la mañana está
entrando Joaquín con su Ibiza negro en el aparcamiento de El
Molinón. Lo primero que hace es tenderme el kit de desayuno: un
termo de café, un tupper con leche y un poco de azúcar envuelta en
papel de plata. Me tomo el café con un sobao pasiego y salimos en la
furgo en dirección a Arenas de Cabrales, a los pies de Picos de
Europa, donde él estuvo currando como profe durante un año. El plan
es trepar, pero parece ser que puede que llueva, así que Joaquín mete en la
parte trasera como cinco mochilas diferentes y la tabla de surf. “Hay
que estar preparado para todo”, me dice. Al llegar, efectivamente, llueve, así que decidimos subir andando hasta Bulnes, un pueblecito que antes estaba incomunicado y que ahora tiene su propio funicular.
Joaquín me explica que le puedo llamar Xoacu,
que es su nombre en asturiano, o Joaco, como le dicen su familia y sus
amigos. Para Joaco los niños son guajes, todo yé (es) algu y las
cosas le prestan (le gustan). Cada vez que le doy las gracias por
algo me increpa con un “¡calla, ho!”, y yo le imito y me
descojono. Y la verdad es que a lo largo del día voy teniendo un
montón de motivos para darle las gracias. Camina conmigo hacia
Bulnes y me dice que él es mi sherpa, que le diga cuándo quiero
parar o estoy cansada. Desde detrás, mientras intento no asfixiame
subiendo con mis patitas, observo cómo el estira despacio
sus pasos largos. “No te preocupes por mí – me tranquiliza – estoy practicando técnica”. En el pueblo me lleva a comprar una miel
espesa y oscura que vende un paisanu y tomamos cañas con más
pinchos, porque Joaco siempre tiene un hambre alegre y desorbitada.
Flipo sin parar con la belleza desmesurada de Picos de Europa. Es tan
verde, tan ajeno, tan parecido a un país mágico y encantado, que no
puedes parar de mirar y abrir mucho la boca y los ojos.
El problema, por otra parte, es que
Joaco está tremendo; no me queda más remedio que admitirlo cuando
se cambia la camiseta sudada después de andar. Tiene el físico atlético y fibroso de
los tíos que no buscan tener un físico atlético y fibroso, sino
hacer un montón de deporte y vivir sanos y felices. Utiliza mucho la expresión "ir como un avión": dícese de andar o correr veloz o potente. Tú sí que estás como un avión, pienso sin remedio. Es mirarle y saber
de forma instintiva que está fuera de mi liga, que dicen los
americanos. Qué putada lo mío: soy una guapa mental de gustos
exquisitos encerrada en el aspecto de una normalera.
De todas formas, a lo largo del día
no es la evidente belleza de Joaco lo que me perturba, que también,
sino la forma que tiene de hablar de sus alumnos, de sus guajes, y
cómo saluda a los que se encuentra por la calle en Cabrales. Cómo
me explica el método que utiliza para que sean capaces de correr
diez minutos seguidos, para motivarles, que se tomen el deporte en
serio y puedan disfrutar de él. La forma de cuidarme, como si darme
gratis su atención y su tiempo fuera lo más natural del mundo. Cómo
me lleva por la noche a casa de su hermana para que me duche y se
queda viendo una serie sentado en el sofá con ella, porque aunque la
serie le parezca textualmente una mierda, sabe que se siente un
poco sola desde que lo dejó con su novio.
Joaco es amor y yo a él no le gusto.
Lo saben mis huesos.
Aun así, noto como se va generando en
mí el típico síndrome de “este tío me mola tela”, y mi SSHP,
que hasta ahora fluía guay entre nuevos amigos e inofensivas
celivibraciones, se impregna de la angustia de querer muy mucho tocar
su cuerpo, y no sólo como el parque de atracciones que tiene pinta
de ser, sino para estar cerca de ese corazón tan lindo que tiene.
Me voy a dormir con su imagen flotando
en el techo de mi furgo, un poco mosqueada, un pelín esperanzada
porque nunca se sabe y bueno, está el karma. Mañana me ha invitado
a una manifestación por la escuela pública. Yo voy a ir porque el
espíritu del SSHP tiene que ver con decir que sí, fluir, conocer la
vida de la gente y demás, pero sobre todo voy a ir porque me apetece
tenerle cerca, y eso me cabrea.
Mopi, ¡qué intriga!
ResponderEliminar¿hay karma o no hay karma?