massobreloslunes: 01/25/09

domingo, 25 de enero de 2009

Esta entrada habla explícitamente de sexo

Mañana tengo un examen de Evaluación y Terapia de Trastornos Específicos. Así que me he dicho, ¿para qué estudiar? Mejor escribo un post.

Uno de los temas que me entran mañana en el examen es "Evaluación y tratamiento de las disfunciones sexuales". Después de pasar varios días leyendo sobre eyaculaciones, penetraciones, lubricaciones, penes, vaginas y etcétera, no sé si estoy salida o si mi deseo sexual ha muerto para siempre. Ayer estuve reflexionando sobre lo feo que es hablar de sexo así, con palabras técnicas. Uno querría tener bonitos neologismos cortazarinos para describirlo todo en como es: turbulento, intenso, dulcemente instalado más allá del tiempo.

Analicemos más detenidamente. Sexo es una palabra que no está mal como tal. Es contundente, tiene ahí esa equis con carácter. En italiano es casi más guarra: Sesso. Puede una decirla con mucha cara de viciosa.

La cosa empeora cuando intentamos ser más técnicos.

Coito, por ejemplo. Coito ergo sum, que decía mi amiga Rocío. Es una palabra pequeña, ridícula y plana. Vamos a practicar el coito. No sé, suena a masturbación con el meñique. Masturbación tampoco es exactamente una palabra bonita: es como turbación, que tiene que ver con molestar. Se utilizan como sinónimos autoestimulación o autosexo (esa mola, suena a autocine sólo que con sexo :)

Penetración. Toma ya. Penetración, defenestración, castración, tracción. Todo suena igual y todo es feo. En la misma línea: pene. Practicar el coito con un pene suena demasiado como jugar al ajedrez. Polla, la mujer del pollo. No está mal, pero tampoco sé por qué los tíos lo dicen tanto. Ahí también me gusta la opción italiana: Cazzo, que es como muy guarrete.

(Parréntesis:La PK y yo acabamos de preguntarnos, intrigadas, si penetración vendrá etimológicamente de pene, o a la inversa. No hemos encontrado la respuesta; si alguien lo sabe, que lo diga, por favor, que mi tolerancia a la incertidumbre es muy pequeña desde que se inventó Google)

Nota curiosa: el adjetivo de pene es peneano. Por ejemplo: pletismografía peneana, que nos os voy a contar lo que es porque soñáis.

Otro verbo feo: eyacular. Yo eyaculo, tú eyaculas. Suena a inyectar y a calcular, que no sé cuál de las dos palabras es más gris. Sin embargo, culo me parece una palabra muy decente. Culo. Redonda y contundente. Vete a tomar por culo. Sí señor.

Llegamos al órgano sexual femenino. Vagina. Venga, más difícil, largo, soso y decimonónico. Vagii-na. Los apelativos vulgares no mejoran mucho: el querido coño, que a mí personalmente me parece una palabra oscura y apestosa (y las que dicen "coñito" no mejoran mucho; ahí ya pasa directamente a darme grima), algunos más infantiles en la dirección de chichi, chocho o toto… y mi favorito, sin duda: potorro. Mi favorito porque es gracioso, ¿eh? Que no bonito.

¿Alguna propuesta para llamar a nuestro órgano sexual? Yo voto por Hueco misterioso o Sagrado boquete.

Vulva es una palabra que me recuerda tanto a un mejillón viscoso que procuro ni recordar que existe. Terminamos el recorrido por la zona con el clítoris. Para llamarle así, le podrían decir corpúsculo de Kraikovitz, que tiene más o menos la misma poesía.

Y luego están las tetas. Hala. Tetas. Toma palabra. Ahí el poeta que inventó el vocabulario sexual se lució. Me suena a escopeta, o carreta, o peseta. O al sonido de un petardo de feria: ¡teta! Pecho recuerda demasiado a la lactancia. Seno no está mal, pero me resulta cursi, como becqueriano (estoy preso en la curva de tu seno, cosas así). Y el colmo de la fealdad sexo-lingüística: pezón. Recuerda a algo colgante y gordo (que habrá quienes los tengan así, pero algunas poseemos delicados botoncitos del placer y no nos gusta demasiado el término).

Orgasmo, sin embargo, es una palabra que me mola. Me recuerda a algo frutal y de colorines. Orgasmos para todos es una frase que podría aparecer en cualquier camiseta de moderna.

Puede que os parezca exagerado todo esto que estoy diciendo, pero si os fijáis casi ningún escritor utiliza estas palabras en las escenas sexuales de sus novelas. Todo se zanja con mucho eufemismo
y mucho “su sexo” por aquí y por allá. No me extraña.

¿Alguna propuesta de neologismo sexual?

Por cierto, si queréis saber qué estoy aprendiendo de terapia sexual, pues muchas cosas interesantes y divertidas. Por ejemplo, la llave de la muerte, una técnica para dejar al chico sin erección en cinco segundos. ¿Divertido o cruel? Juzgad vosotros mismos. O que es muy importante hacer los ejercicios de Kegel (los de apretar y soltar el potorro) porque así se tienen orgasmos (¿veis? Si es que se te llena la boca) mucho más placenteros y poderosos. O que si hay dificultades en el sexo, lo que hay que hacer es dedicarse por un tiempo a tumbarse en la cama y darse caricias y cariñitos sin obsesionarse por meterla a toda costa.

De momento, eso es todo por hoy. Voy a poner la dirección del blog en el examen, a ver si esta labor divulgativa tan desinteresada me suma puntos.