Queriditos:
Disculpad lo de la privatización momentánea. Ha sido un berrinche. He tenido un momento de crisis y de "qué cojones estoy haciendo contando mi vida en Internet". Privatizar el blog era el equivalente literario a taparme la cara para que nadie me viera llorar. Pero ya se me ha pasado.
No sé muy bien si voy a cambiar el enfoque del blog en adelante. Creo que voy a borrar todo lo relativo al trabajo y los pacientes, por si acaso. Es una pena, porque son experiencias muy bonitas que me gustaría compartir. Pero el mundo es muy pequeño y no quiero liarla. Sobre la gente que me rodea y/o mi propia intimidad, pues seguiré intentando decidir a cada momento qué escribo, por qué, a quién puede dañar y si me compensa. Quizá me vuelva a equivocar en algún punto, pero bueno; todos tenemos que correr riesgos.
Os agradezco mucho a todos haber mostrado interés y cariño por mí y por el blog a lo largo del día de hoy, porque lo necesitaba. También quiero agradecerle a Silvia Plah su regalito, que me ha llegado hoy (sí, ¡mis lectores me mandan regalos!).
Muchos besos y a partir de mañana retomamos la programación habitual.