massobreloslunes: 05/04/10

martes, 4 de mayo de 2010

Seguridad vial

Hoy, yendo en moto, casi me matan entre un autobús empeñado en cambiarse de carril y un coche empeñado en pasar antes que yo. Me he asustado de verdad. Así que quiero escribir esto para lanzar a los conductores de coches, autobuses y furgonetas del mundo un mensaje importante: las motos no son coches.

No importa lo mal que podamos conducir los motoristas o ciclomotoristas. No importa que nos equivoquemos, o que nos metamos cuando no nos toca, o que nos empeñemos en avanzar hasta el primer puesto del semáforo caiga quien caiga. Quiero decir, que importa, pero no es de eso de lo que estamos hablando, porque equivocarse o conducir mal también lo hacen los coches, los autobuses y las furgonetas, y porque no es tan fácil conducir bien cuando llevas un vehículo tan pequeño y lo primero que tienes que intentar es que te vean. Lo que importa realmente es que igual que en caso de duda hay que ir a favor del reo, en caso de duda, en la carretera, hay que ir a favor de la moto. Porque no importa quién conduzca mejor o quién se haya equivocado: importa que lo que yendo por ciudad para ti es un frenazo o una abolladura en el parachoques, a mí me puede costar la vida.

Y dirá el conductor de autobús de hoy que él había señalizado el cambio de carril, que a los autobuses hay que cederles el paso y que así aprenderé la próxima vez. Pero casi me mata, el gilipollas. Y dirá el del coche, que venía por el otro carril y no me ha dejado apartarme, que es que las motos nos queremos meter por todas partes y que así espabilo. Pero casi me estampo cuando he intentado desplazarme, asustada, al ver que el autobús me comía. Y sepan ustedes, conductores de vehículos grandes, que el día que lo consigan, que el día que cargados de razón se lleven por delante a un niñato de quince años, o a una chica de veinticuatro, o a un gordo de cincuenta, no van a irse a la cama pensando "se lo merecía por meterse entre los coches", "qué bien que por lo menos yo tenía razón"; van a quedarse despiertos rogando por poder volver atrás en el tiempo, pisar el freno, quedarse en el carril o no haber salido de casa.

Y les recuerdo que no se puede volver atrás en el tiempo.