massobreloslunes: 01/06/13

domingo, 6 de enero de 2013

Por qué no tengo un iPad

Yo lo del iPad nunca lo vi claro. No se puede teclear bien, cansa la vista si quieres leer en él, no es lo que se dice súper-portátil y total, para tenerlo en casa puedes utilizar el ordenador.

Hasta que lo probé.

Hay que reconocerlo: el iPad es chulo. La forma, los colores de la pantalla, la interacción táctil-erótica. Estuve con él una mañana en casa de mi amiga María la MIR (¿Miría?) mientras ella dormía y fue amor. De inmediato, mi mente decidió que QUERÍA UN IPAD YA y me preguntaba cómo coño había hecho toda mi vida para vivir sin ella.

Miré iPads de segunda mano en internet. Miré los precios de las nuevas en la tienda Apple. Leí foros que comparaban las que sólo tienen wi-fi con las de 3G. Me pregunté si sería cómoda una vez le incorporaras un teclado. Lo mejor del asunto es que me inventé que realmente necesitaba el iPad. Porque claro, ahora me voy a Madrid y me voy a pasar el día en la calle porque tendré que currar de forma infernal, y en los ratos muertos puedo sacar mi iPad y jugar a diva de Internet con el Twitter, el Facebook y sus muertos.

Y claro, ya empieza el difunto Steve Jobs a meterse en mi mente. Porque ya que te compras un iPad, no te vas a comprar la 2. Chica, cómprate la 3, que tiene pantalla retina y una cámara de la ostia, y nosecuántos píxeles más por centímetro cuadrado que el ojo humano no puede distinguir, y un procesador de veintemil núcleos rápido como gacela. Y ya que te vas a gastar ese pastizal, pues te gastas un poco más y te la compras con 3G, porque vale que ahora no quieras meterle una tarjeta, pero ¿y más adelante? ¿para qué quieres un iPad si no puedes estar conectada EN TODAS PARTES? Y bueno, por supuesto, habrá que comprarse una funda, un protector de pantalla y un teclado.

¿Estás loca, Marina? ¿En serio?

Tengo un portátil, un smartphone muy bueno y un Kindle. Tengo una cámara réflex y una compacta. Tengo libros de papel, libretas y bolígrafos. ¿¿Para qué cojones quiero un iPad?? ¿¿En serio quiero estar conectada en todas partes a ese bicho?? ¿¿Es serio me estoy planteando gastarme setecientos pavos en eso??

El dinero quieto no es nada. El dinero en la cuenta no existe; sólo cobra sentido cuando lo gastamos. No es más que la forma que tiene el mundo de devolvernos el valor que aportamos. Si yo he aportado valor con mi trabajo y mi tiempo, el mundo me da vales que me permiten recuperar ese valor, haciendo uso del trabajo y el tiempo de otros mediante la adquisición de bienes y servicios.

Por esto, hay que tener mucho cuidado cuando se gasta el dinero. Porque si estamos vendiendo nuestro tiempo para después vender todavía más tiempo en forma de adicción incontrolable a la conectividad y a las pantallitas, algo no va del todo bien. Porque realmente no quiero tener un estilo de vida que me exija estar conectada en todas partes. Yo quiero que mi dinero me regale más tiempo, que sea una inversión en solucionar problemas y en disfrutar de la vida que elijo llevar. Quiero que el dinero compre mis sueños, no los que otro me está fabricando.

Todo esto, queridos lectores, para contaros que al final cogí el dinero que me iba a gastar en el iPad y me compré un billete de avión a Denver para visitar a Pablo y a Jenna, la encantadora pareja que me acogió en Oviedo durante el SSHP.

Así que en mayo, por fin, viajaré a EEUU y escalaré en Boulder, Colorado.



Flipa.

A dormir, lectores. Y que os traigan muchas cosas los reyes. Si es lo que queréis, incluso un iPad estará bien.