Ayer hice mi lectura en el Anaïs, y sólo vino UN fan de este blog (gracias, Adri). MUY mal xD Es broma, yo sé que a la mayoría os pilla lejos el asunto, así que os perdono.
La cosa fue bastante bien, aunque yo estaba nerviosilla, porque había un montón de gente. Antes de mí leyeron un italiano, un señor y una chica vestida de ángel (lo que hay que ver). No os puedo dar mi opinión sobre sus textos porque estaba demasiado preocupada intentando no sucumbir al pánico.
Aguanté hasta que me tocó sin salir corriendo, bebiendo cerveza para envalentonarme, y cuando me quise dar cuenta ahí estaba yo, toda insignificante, en un banquito tipo el Club de la Comedia y con el micro frente a mí. Dije algo así como "bueno este... es mi primera lectura, espero no hacerlo demasiado mal y agradezco a César la oportunidad de compartir esto con vosotros" (intento de congraciarme con el público). Después me dije a mí misma: "Vamos, Marina, es tu cuento, y de cómo lo leas dependerá si le llega o no a la gente, y tiene que llegarle, ¡¡TIENE QUE LLEGARLE!!". Así que saqué mi mejor voz de lectora, mis años dando teatro en el colegio y mi reserva de emergencia de valor y arranqué a leer.
Los que me oyeron dicen que estuve muy tranquilita y bien, que no me tembló la voz ni nada (viva yo). En general, quedé bastante contenta con el resultado, aunque ahora mismo ni siquiera recuerdo si me aplaudieron (imagino que sí, pero no me acuerdo del momento, en serio).
Después me sentí muy escritora famosa (bueno, dejémoslo en escritora a secas) hablando con la gente que me comentaba el relato y me decía que le había gustado mucho. Estoy muy contenta y con muchas ganas de seguir escribiendo y de mejorar :)
Por cierto, no os preocupéis que la tercera parte de "Hector y Musa" está al llegar. Pero paciencia, porfa, paciencia.
Gracias por vuestro apoyo y besos para todos.