Llevo una hora intentando escribir. Lo juro. Pero estoy muy cansada. Muy, muy cansada. Iba a escribir cuatro frases para disculparme, pero de alguna forma siento como si eso fuera darme por vencida y me deprime. Así que utilizaré la técnica de "lo que de verdad quiero escribir". Consiste en empezar con esa frase y darle un poco a la escritura automática, sin pensar demasiado. Quizá el resultado sea confuso, así que os pido disculpas de antemano.
Lo que de verdad quiero escribir es que DDM es rubio y me encanta. Que hoy pensaba: "me gusta tu fenotipo", mientras le veía escalar sin camiseta y me fijaba en su piel pálida y un poco pecosa, su pelo claro y cortito y sus ojos azules o verdes, no lo tengo claro, mirando atentamente la roca. Me recuerda a algún actor/cantante americano, pero quizá no sea a ninguno en concreto, sino al concepto de actor/cantante americano. Cuando sonríe me destruye. Al mismo tiempo, no creo que vaya a salir nada de esto, no sé por qué. Lo intuyo, punto.
Lo que de verdad quiero escribir es que hoy iba pensando que escalar tiene todo lo que tiene la vida en dosis pequeñas. Tiene miedo, superación, autoconocimiento. Amigos, campo, planes, emoción. Adrenalina, refuerzos positivos, castigos inmediatos. A lo mejor por eso hay quien vive para escalar: porque, realmente, cuando te metes en el asunto no parece que te haga falta mucho más. Pero tranquilidad, que no pienso dedicarme sólo a escalar y escalar como si no hubiera un mañana. Que todavía me gusta la vida cuando no incluye cuerdas.
Lo que de verdad quiero escribir es que me gustaría muy mucho que las cosas con J. hubieran salido bien. Con J. o con alguien. Me gustaría no tener que recorrer el camino hacia volver a conocer tanto a alguien y que ese alguien me conociera a mí y supiera de mi vulnerabilidad. los comienzos me asustan, me inquieta volver a ponerme en esa cuerda floja en la que cada cosa que dices o haces te puede inclinar hacia el vacío.
Lo que de verdad quiero escribir es que ser tierno no es más que reconocer que el otro, como tú, está roto y es frágil, y que eso no es una debilidad ni una vergüenza: es bonito. Por eso no podría convivir con la falta de ternura: porque necesito que alguien entienda a esa parte de mí que está rota.
Lo que de verdad quiero escribir es que la vida me supera, me arrolla, me pasa por encima como un tsunami gigante, y si tan sólo pudiera pararla un rato, ponerla en pause para reflexionar un poco, para que se asiente todo lo que vivo y siento antes de que nuevas vivencias y experiencias tomen el sitio de las anteriores a toda velocidad... O al menos pasar rápidamente al final de la película y ver que todo sale bien, para después volver al principio y ser espectadora de mi propia vida, tranquilamente, sin aprensión, comiendo palomitas en la cómoda butaca de mi mente.