Queridos y escasos lectores:
Voy a escribir hoy el post del Día del Libro porque me sale de los mismos y porque probablemente el Día del Libro en sí esté en Granada sin acceso a Internet. Una vez hecha esta aclaración, ahí van mis...
... 40 gustos, manías y aberraciones relacionadas con los libros.
1. Leo para divertirme. No leo para culturizarme, ni para ser mejor persona, ni para tener de qué hablar en los círculos gafapastiles. Leo para divertirme. Esto quiere decir que la elección de mis lecturas está determinada por un criterio básico: que me entretengan.
2. Si un libro no me gusta, lo dejo a medias. Normalmente, no es una decisión consciente y meditada; simplemente, el libro me aburre, no me dan ganas de leer y no leo.
3. Puedo pasar mucho tiempo sin leer.
4. No me prestéis libros que no os haya pedido. Odio que me presionen para leer. Lo odio.
5. No me regaléis libros que no os haya pedido a no ser que conozcáis muy muy bien mis gustos. Odio que malgasten el regalo de un libro en uno que no tengo interés por leer.
6. Creo que leer es genial, pero no me importa demasiado que "se fomente la lectura". Quien quiera leer, que lea.
7. No creo en la crítica literaria. Me parece el oficio más triste del mundo.
8. Como conclusión, tampoco creo en hacerse pajas mentales analizando libros ajenos. Creo que el único diálogo que debería existir entre lector y escritor es el que se establece cuando alguien lee una novela. Interpretar novelas me parece innecesario. Sólo lo admito como manera de mejorar como escritor (estudio cómo construye sus novelas tal autor porque quiero escribir novelas).
9. No creo que sea tan importante leer clásicos. Al fin y al cabo, si se leían en su época es porque no había nada mejor. Aquí reitero el punto uno.
10. El primer adjetivo más absurdo aplicado a una novela en una crítica es "imprescindible". "Fulanito de Copas ha escrito una novela imprescindible". ¿Contiene su novela el oxígeno del planeta? ¿No? Entonces no es imprescindible.
11. El segundo adjetivo más absurdo aplicado a una novela es "universal". ¿Clásico universal? ¿En serio? ¿Y si en otras galaxias también se escribe? Un poco de humildad como especie, por favor.
12. En general, la literatura española contemporánea me resulta cansina. Son cansinos Javier Marías, Maruja Torres, Rosa Montero, Almudena Grandes, Rosa Regàs, Ángeles Caso, Juan Manuel de Prada, Pérez-Reverte y un largo etcétera. Malos no. Cansinos.
13. No me gusta leer antes de dormir. Tengo sueño y no lo disfruto.
14. El mejor sitio del mundo para leer es el autobús.
15. En determinadas ocasiones, prefiero leer a hablar con gente.
16. Anagrama anula mi criterio. Cada vez que publican un libro pienso que tiene que ser bueno.
17. Leer un libro que me gusta aumenta muchísimo mis niveles de felicidad general.
18. Leer un libro que no me gusta me hunde en la miseria espiritual. Por eso los dejo.
19. No creo que todo lo que se publique sea bueno, pero estoy convencida de que todo lo bueno acaba por publicarse. No me creo las excusas de "es que nadie me comprende ni entiende mi maravillosa novela". Si tu novela fuera tan maravillosa, te la habrían publicado.
20. Quedarme ciega y no poder leer es una de las cosas que me dan más miedo en la vida.
21. A veces huelo los libros.
22. A veces acaricio los libros.
23. Me encantan las cubiertas bonitas.
24. La tipografía ES importante.
25. Siempre que empiezo un libro miro cómo se titula en versión original.
26. No me gusta la novela histórica. De hecho, no me gusta la Historia. Reconocer esto, para mí, fue tan traumático como salir de un hipotético armario cultural.
27. Me gustan las biografías bien escritas.
28. Me gustan los libros basados en hechos reales que traen fotos en la parte central.
29. Me gustan más las tapas blandas que las duras.
30. Marco las páginas con las solapas, si el libro las tiene, pero nunca he utilizado un marcapáginas.
31. La sola presencia física de libros, aunque estén cerrados, me tranquiliza.
32. Por eso mismo, el concepto de libro electrónico me aberra.
33. Me gustan las bibliotecas, pero prefiero las librerías.
34. Del mismo modo, me gusta sacar libros de la biblioteca, pero me encanta comprarlos y quedármelos para siempre.
35. De pequeña leía hasta mientras comía. Leía patológicamente. Me leí todos mis libros varias veces.
36. Soy una lectora irregular. Puedo leerme tres libros en una semana y después pasar otras dos semanas sin empezar nada nuevo.
37. He decidido creer que los personajes de los libros que me gustan (por ejemplo, Sherlock Holmes) existen realmente en algún plano de realidad paralelo.
38. Si alguna vez os dejo un libro que me encanta, por favor: no me digáis que no os ha gustado nada. Aunque sea verdad. Sed sutiles. Mentidme un poquito. Me duele que insulten a los libros a los que amo.
39. Los libros que no me gustan demasiado se me olvidan por completo.
40. Los libros que me gustan se me graban a fuego en el cerebro.
Podría seguir, pero no sé si esto es interesante o sólo un absurdo ejercicio de masturbación mental.
Termino diciendo que en el caso hipotético de que alguno de mis lectores quiera regalarme un libro a corto plazo, por ejemplo para el Día del Libro, quiero "De qué hablamos cuando hablamos de correr", de Murakami. Lo vi ayer en una librería y ya lo codicio.
¡¡Feliz día del libro!! ¡¡A leer, a leer todo el mundo!!
miércoles, 21 de abril de 2010
- ¡Marina! ¿te puedes creer que justo ahora iba a llamarte?
- ¡Telepatía!
- Sí, será eso.
- Nada, que he visto tu llamada perdida en mi móvil. ¿Querías algo, o sólo necesitabas oír el sonido de mi melodiosa voz?
- Quería oír tu melodiosa voz, pero también quería devolverte el portarretratos que te dejaste en mi casa, el que te regalaron mis padres. ¿Te apetece que quedemos mañana para tomar algo?
- Claro, cuando quieras.
- ¿Y qué tal, cómo te va?
- Muy bien, ya elegí plaza. Me voy a Cádiz, estuve allí la semana pasada y ya tengo piso.
- ¿En serio? ¡Qué bien!
- Sí, por el centro, un apartamento muy mono. Me voy a vivir sola. ¿Qué tal tú?
- Pues aquí, que no sé si dejar el curro e irme a vivir con mis padres.
- ¡Ja! ¡Mi vida es mejor que la tuya!
- ¡Marina! ¡Eso no se dice!
- ¿No decías que soy una borde? Pues para que no me eches de menos.
- Pero me voy pasado mañana de viaje a Abu Dhabi.
- Pero cuando vuelvas tu vida seguirá siendo igual y yo estaré camino de mi apartamento y mi curro genial en Cádiz. Mi vida sigue siendo mejor que la tuya.
- Casi que te devuelvo el portarretratos y dejamos lo de la caña.
- Venga, anda, te prometo que no digo nada más. Quedemos para tomar una caña.
- Vale, pues te llamo mañana y quedamos.
- ... ¡¡y además soy más joven!!
- ¿Qué?
- Que mi vida es mejor que la tuya y soy mucho más joven.
- Eres lo puto peor.
- No te digo que no.
- ¡Telepatía!
- Sí, será eso.
- Nada, que he visto tu llamada perdida en mi móvil. ¿Querías algo, o sólo necesitabas oír el sonido de mi melodiosa voz?
- Quería oír tu melodiosa voz, pero también quería devolverte el portarretratos que te dejaste en mi casa, el que te regalaron mis padres. ¿Te apetece que quedemos mañana para tomar algo?
- Claro, cuando quieras.
- ¿Y qué tal, cómo te va?
- Muy bien, ya elegí plaza. Me voy a Cádiz, estuve allí la semana pasada y ya tengo piso.
- ¿En serio? ¡Qué bien!
- Sí, por el centro, un apartamento muy mono. Me voy a vivir sola. ¿Qué tal tú?
- Pues aquí, que no sé si dejar el curro e irme a vivir con mis padres.
- ¡Ja! ¡Mi vida es mejor que la tuya!
- ¡Marina! ¡Eso no se dice!
- ¿No decías que soy una borde? Pues para que no me eches de menos.
- Pero me voy pasado mañana de viaje a Abu Dhabi.
- Pero cuando vuelvas tu vida seguirá siendo igual y yo estaré camino de mi apartamento y mi curro genial en Cádiz. Mi vida sigue siendo mejor que la tuya.
- Casi que te devuelvo el portarretratos y dejamos lo de la caña.
- Venga, anda, te prometo que no digo nada más. Quedemos para tomar una caña.
- Vale, pues te llamo mañana y quedamos.
- ... ¡¡y además soy más joven!!
- ¿Qué?
- Que mi vida es mejor que la tuya y soy mucho más joven.
- Eres lo puto peor.
- No te digo que no.
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