massobreloslunes: 12/12/07

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Atracción fatal

Yo este año me había propuesto hacer amistad con los comerciantes de mi barrio. Quería vivir en una especie de versión del pueblo de la Bella y la Bestia: yo cantando por las mañanas y todo el mundo respondiéndome ¡bonyú! ¡bonyú! entusiasmados. Así que he empezado por el argelino de la copistería, un chico joven muy simpático que parecía una presa mejor que mi inexpresiva frutera. Llevo desde que empezó el curso siendo majísima cada vez que voy allí, sonriendo pen drive en mano y preguntándole cosas de su país (y liándola un montón hablando del idioma argelino o de por qué no pone adornos de navidad).
En mi subconsciente una vocecilla me decía, de vez en cuando: “cualquier día te tira los tejos el copistero”. Pero me negaba a hacerle caso: el copistero era como un presentador de la tele, sin piernas más allá del mostrador, y todo quedaría en una relación cordial en plan “¿cómo te trata la vida, Ahmed?" (o Manolo, o lo que sea, que en verdad todavía no sé cómo se llama). Y él “pues bien, Marina, aquí andamos”, siendo campechano y rebajándome las impresiones a color.
Así que cuando hoy me ha soltado así, a bocajarro: “A ver si quedamos un día para tomarnos algo, cuando tengas tiempo”, en mi cabeza ha resonado un tenue “te lo dije” mientras sonreía y decía “claro, claro”, y pensaba que vaya mierda tener que buscar ahora otra copistería donde no les importen los poderosos virus de mi pen.
Entre la cordialidad y el guarreo hay algún sensato término medio que yo, estoy segura, descubriré tarde o temprano.