massobreloslunes: diciembre 2007

martes, 18 de diciembre de 2007

Implacable amor materno

Ayer me llamó mi madre unas cuantas veces para ver cómo estaba.
- Pitu, ¿quieres que vaya a cuidarte?
- (sonido ininteligible).
- Bueno, si mañana sigues malita voy para allá.

Obviamente, esta mañana me encontraba mucho mejor.
- Pitu, ¿voy para allá?
- No, mami, de verdad, estoy mejor. No merece la pena que vengas ahora.

Dos horas después.
- Pitu, estoy en Granada.
- ¡Pero si ya no tengo fiebre!¡Si me encuentro bien!
- Voy para tu casa. Y te he traído sopa.

Si una madre se propone cuidarte, no intentes oponerte. Tendré que ponerme otra vez el pijama y concentrarme en subir la fiebre para que no piense que ha hecho el viaje en balde.

(Adorable mamá...)

lunes, 17 de diciembre de 2007

Dalsy

Cuando decidí irme a estudiar a Barcelona hace ya casi cinco años, la única persona que me dijo algo sensato fue mi tía MªJose.
- Tú estás chalada, a Barcelona, qué lejos... ¿y quién te va a dar a ti ahora el Dalsy?
Cuánta razón.

No importa lo mucho que te guste ser pseudoindependiente y vivir tu vida; cuando tienes 38'5 y la pavorosa e hipocondríaca sospecha de que la hija de tu amiga A. podría haberte contagiado una neumonía, lo único que piensas es:

Quiero estar en casa con mi mamá.

Perdonad que no escriba algo más sesudo. Gasto todas mis energías en dormir y autocompadecerme.
Mandadme energía positiva.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Atracción fatal

Yo este año me había propuesto hacer amistad con los comerciantes de mi barrio. Quería vivir en una especie de versión del pueblo de la Bella y la Bestia: yo cantando por las mañanas y todo el mundo respondiéndome ¡bonyú! ¡bonyú! entusiasmados. Así que he empezado por el argelino de la copistería, un chico joven muy simpático que parecía una presa mejor que mi inexpresiva frutera. Llevo desde que empezó el curso siendo majísima cada vez que voy allí, sonriendo pen drive en mano y preguntándole cosas de su país (y liándola un montón hablando del idioma argelino o de por qué no pone adornos de navidad).
En mi subconsciente una vocecilla me decía, de vez en cuando: “cualquier día te tira los tejos el copistero”. Pero me negaba a hacerle caso: el copistero era como un presentador de la tele, sin piernas más allá del mostrador, y todo quedaría en una relación cordial en plan “¿cómo te trata la vida, Ahmed?" (o Manolo, o lo que sea, que en verdad todavía no sé cómo se llama). Y él “pues bien, Marina, aquí andamos”, siendo campechano y rebajándome las impresiones a color.
Así que cuando hoy me ha soltado así, a bocajarro: “A ver si quedamos un día para tomarnos algo, cuando tengas tiempo”, en mi cabeza ha resonado un tenue “te lo dije” mientras sonreía y decía “claro, claro”, y pensaba que vaya mierda tener que buscar ahora otra copistería donde no les importen los poderosos virus de mi pen.
Entre la cordialidad y el guarreo hay algún sensato término medio que yo, estoy segura, descubriré tarde o temprano.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Otro lunes

Ayer J. y yo hicimos un trato y acordamos que íbamos a tener un lunes estupendo. No sé cómo le habrá ido a él, pero a las siete y media de la mañana, caminando por las calles heladas casi en plena noche, mi lunes se parecía bastante a esto:



Tenía dos horas seguidas de psicología de la educación con el HDP (Hombrecito de la Posguerra)(malpensados), un señor mayor subalimentado y presumiblemente homosexual que tiene el pelo de una sola pieza, como Ken pero en canoso, y que viste como si acabaran de sacarlo de una escuela rural de los años cuarenta. Después, poco a poco, a base de desayunar un par de veces y pegarme al radiador en los cambios de clase, mi día ha empezado a mejorar.

En casa, he comido velozmente y me he echado una SG (Siesta Gustosa). Mis siestas se dividen normalmente en SGs y SIs (Siestas Infernales), en las que o no puedo dormirme (me pasa poco) o no puedo despertarme. A las cuatro he subido a la facultad a hacer mi útil trabajo de útil becaria, que os explicaré otro día que no me haya propuesto que sea particularmente estupendo.

En el autobús, escuchando Shakira música en mi MP3, me sentía bastante reconciliada con el mundo, incluso a pesar de tener la cara incrustada en un sobaco (que no era mío) y detrás a la típica señora que se apretaba contra mí y mascullaba "a ver si pasamos un poquito para atrás". Yo observaba mis manos agarradas a la barra vertical y las manos de los demás, que también se aferraban a los distintos salientes del enorme autobús de dos piezas. Pensé en todo el cuidado que tenían con sus cuerpos aquellas personas: desde la más hermosa y joven hasta la más vieja y arrugada. Nadie quería caerse.

Normalmente, los autobuses de la universidad renquean un poco Cartuja arriba. El nuestro ha superado las cuestas con dignidad, pero justo al llegar a la parte llana, la que une la facultad de Letras y la mía, ha dicho "aquí me quedo" y se ha quedado parado, mientras el conductor daba acelerones como un cani en un semáforo e intentaba ponerlo en marcha de nuevo. Al principio todos nos hemos quedado quietos, como si nada, dando golpecitos con los pies al ritmo de la radio, mirando por las ventanas. Pasaban los minutos y a la gente se le empezaban a escapar las sonrisas, las miradas de incredulidad. Era curioso aquello: el enorme autobús parado en llano, abarrotado de estudiantes inmóviles, resoplando como un anciano cansado. Enfrente de mí, una chica sorprendentemente guapa se reía y enseñaba unos dientes blancos y fuertes. Al final, alguien ha pedido que se abran las puertas y hemos salido apresuradamente. Me ha dado un poco la sensación de que estábamos abandonando el barco y al pobre conductor, que me recordaba a un hindú cabreado dándole con una vara a un elefante sentado testarudamente en el barro (sé que es una comparación extraña).

Así que he subido a mi despacho, dejando al autobús varado en la carretera, y me he puesto a mirar blogs y hablar por el messenger trabajar eficazmente. Y he encontrado esta viñeta, que me ha hecho mucha gracia:





Feliz loqueosquededelunes.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

sábado, 1 de diciembre de 2007

Queridos reyes magos:

Este año he sido inusualmente buena, así que, por favor, traedme:

Tiempo libre abundante, pero no excesivo.
Una piel normal. No excepcionalmente hermosa, de marfil, como en los cuentos: normal.
Buenas notas para poder elegir el prácticum que más me guste.
Relativa independencia económica (esto es difícil, pero por eso sois magos).
Ecuanimidad y compasión. Debería haber puesto esto en primer lugar.

Y ya en el plano material:

Una suscripción a "Mente y Cerebro".
Un cuchillo de cocina poderoso y una sartén que no se pegue.
Entradas para ver Jesucristo Superstar cuando la estrenen en Madrid.
Unas converse rojas talla 38.

(A ver si cuela)

Gracias de antemano.
Besitos.

Marina.