massobreloslunes: 10/23/22

domingo, 23 de octubre de 2022

Many


Kalymnos en temporada de escalada es un sitio curioso porque toda la gente que te rodea se te parece un poco. Todos vamos con ropa deportiva, estamos quemados por el sol y tenemos el tren superior más desarrollado que la media. Todos podríamos encontrar temas de conversación si nos sentaran al azar en una cena.

Cuando estoy en el sector, observo a los demás escaladores. Se juntan en parejas o en grupos y puedes intuir los vínculos que los unen: esos son colegas, esos están casados, aquellos se conocieron anoche en una fiesta y hoy han quedado para trepar. 

Te das cuenta, más que en otras situaciones, de cómo esos vínculos, incluso los más fuertes, están mediados por el azar y la geografía. ¿Con cuántos de esos escaladores te llevarías bien? ¿Cuántas de las mujeres podrían ser tus confidentes? ¿De cuántos hombres podrías enamorarte?

En esos momentos miro a Pablo y recuerdo que no soy más que una de sus posibles personas compatibles en el mundo y que seguramente hay miles como yo. Miles de mujeres que encontrarían adorable que jamás lleve pantalones largos, haga el tiempo que haga, o que siempre le eche demasiado picante a la comida. 

Nos gusta alimentar la ilusión de que es un milagro que nos hayamos encontrado, de que solo él me comprende a mí y solo yo lo comprendo a él en este mundo loco, pero es mentira.

Pienso en esa serie de Netflix que empecé a ver pero que no me gustó mucho; The One, me parece que se llamaba. En ella, unos científicos descubren un algoritmo que encuentra a tu pareja perfecta entre todas las personas del mundo. Me pregunto si no sería más interesante una serie llamada Many donde lo que te dan es la larguísima lista de posibles parejas que podrían hacerte feliz y, abrumada por el FOMO, la gente es incapaz de decidirse.

Cuando era mas joven me angustiaba esta idea. Tantas personas me fascinaban, tantas conquistaban mi corazón, y yo solo tenía tiempo y espacio para unos pocos. 

Ahora me consuela: como si el amor, o la amistad, fueran una corriente subterránea y abundante bajo la superficie de la tierra, y solo tuvieras que cavar un poco, estés donde estés, para conseguir tu dosis.