massobreloslunes: 06/22/11

miércoles, 22 de junio de 2011

Más sobre la psicología -- TMC11

Escuchar a tus amigos y vecinos y dar consejos sobre lo que crees que deberían hacer no te convierte en psicólogo.

La expresión "yo tengo mucha psicología" es terrible. La psicología es una rama del saber y no pertenece a nadie. Nadie dice "yo tengo mucha medicina" o "yo tengo mucha ingeniería".

Lo que distingue a un psicólogo de tu vecina del quinto es que el psicólogo, te lo creas o no, se está pensando mucho lo que te dice, cómo te lo dice y cuándo te lo dice.

Las palabras son importantes. Que sean nuestras únicas herramientas no quiere decir que sean poco poderosas. Las palabras duelen o consuelan, y una frase dicha en el momento inoportuno puede ser tan dañina como un medicamento mal recetado.

Si yo no aspiro a controlar diabéticos o anticoagulados con un curso de tres meses sobre insulina o sintrom, los médicos no deberían aspirar a dar terapia con una formación mínima o inexistente.

Si yo no hago intervenciones médicas, tú no haces intervenciones psicológicas.

Ni somos completamente inútiles ni somos omnipotentes. Hacemos lo que podemos.

Un buen psicólogo se pone a sí mismo en juego todos los días de su vida. Intenta explicar, sentir, conocer y entender. Es autocrítico y reflexivo, y trabaja con lo que a la mayoría de la gente más le cuesta manejar: con su capacidad para relacionarse plenamente con los otros. Está mirando al sufrimiento ajeno de frente todos los días. Que no vea heridas abiertas ni meta la mano en orificios no quiere decir que no haga un trabajo sucio. Es una profesión delicada, difícil y dura, y merece un respeto.

Y aquí me quedo, que tengo sueño y debo descansar para continuar mi dura lucha por la salud mental.

Amén.