massobreloslunes: 12/11/12

martes, 11 de diciembre de 2012

Siete chorradas que todo psicólogo ha tenido que escuchar alguna vez

Aclaraciones previas a este post:

1) Me encanta mi trabajo, es genial y no lo cambiaría por nada del mundo.
2) Cada curro tiene su idiosincrasia, y estoy segura de que todos los gremios están hartos de cosas. Seguro que los fisioterapeutas odian que les pidan masajes o los médicos que les hagan consultas chungas de pasillo.
3) En general, la gente que me rodea respeta y valora mi trabajo.
4) Aunque no fuera así, me la pela porque yo lo respeto y lo valoro, me parece el más flipante del mundo y me acuesto todos los días dando gracias al cielo por haberlo elegido.

Dicho esto, hoy vamos a tener un arrebato sobre las diez chorradas que todo psicólogo ha escuchado alguna vez y lo que pensamos de ellas en realidad.

1. ¡No me psicoanalices! 

Vale. Lo pillo. Pillo que para ti todos los psicólogos psicoanalizan. Entiendo que no tienes que saber que el psicoanálisis está más pasado de moda que hacerse la permanente, ni que hay como veinte millones de orientaciones psicoterapéuticas más recientes e interesantes. Aun así, no te estoy psicoanalizando. Te miro y/o te escucho, punto, y muy probablemente mientras lo hago mi cerebro está pensando en dibujitos antiguos de Mickey Mouse, como el de Homer.

2. Yo es que no creo en los psicólogos.

Aquí lo que me pone de mala leche no es el concepto en sí, sino lo mal que se expresa la gente. Puedes decirme que no crees que los psicólogos sean útiles. Puedes decir que no piensas que la mayoría de la gente necesite un psicólogo. Pero no creer en los psicólogos es imposible. Estamos aquí y no necesitamos de tu fe para existir. No somos Papá Noel.

La última respuesta que estoy ensayando cuando me dicen eso es ésta:







3. Yo no soy psicólogo, pero... (seguida por cualquier tipo de afirmación acerca de la vida/ las relaciones/ el comportamiento humano/ etc).

No hace falta que aclares que no eres psicólogo. Da tu opinión y ya. Todos intentamos explicar el comportamiento de los demás y el nuestro, y tu explicación es tan válida como la mía. De nuevo: no voy por ahí juzgando a la gente, ni la psicología me da una visión arácnida perspicaz sobre Absolutamente Todo.

4. Yo soy muy psicólogo/ mis amigos me dicen que soy su psicólogo/ yo tenía que haber sido psicólogo.

No. Lo sentimos, pero no. Dar consejos a tu colega no te convierte en psicólogo. Escuchar a tu hermano y luego decirle "pues yo lo que haría sería tal y cual" no te convierte en psicólogo. Puede que tengas paciencia, puede que sepas escuchar, puede que los demás confíen en ti, pero no tienes ni puñetera idea de lo que se hace en la consulta de un psicólogo. Si todo va bien, me voy a pasar diez años formándome para ser clínica, y lo más seguro es que cuando llegue allí no haya hecho más que empezar. El comportamiento humano es complejísimo. Una intervención psicológica bien hecha es algo muy, muy delicado. Nadie dice "yo soy muy médico". Ser psicólogo no es una característica de personalidad: es una profesión.

5. Oye, tú que eres psicóloga, ¿qué hago con (situación compleja de la vida)?

No tengo ningún problema en escuchar e intentar aconsejar a la gente. Me gusta, de hecho. Lo que pasa es que está comprobado que los consejos gratuitos de un psicólogo conocido se van a la basura la mayor parte de las veces. Es una cuestión de encuadre. Lo mismo que te digo yo te lo dice un terapeuta prestigioso a setenta euros la sesión y te lo crees más; eso es así. La disposición para el cambio no es igual cuando uno va a la consulta de un profesional que cuando el profesional está enfrente tomándose un cafelito. Así que si quieres cuéntame lo que sea, pídeme opinión, pero no me la pidas "como psicóloga", porque es imposible que te la dé. No soy tu psicóloga: soy tu colega o tu amiga.

6. Y tú entonces ¿qué haces con tus pacientes? ¿charlar?

Sí, básicamente hago eso. Charlo. De la vida y tal. De Belén Esteban, Iker Casillas y la última temporada de Amar en Tiempos Revueltos. Yo entiendo que lo mío no sea tan espectacular como, qué te digo yo, intubar a un tío en parada cardiorrespiratoria, pero también es una intervención, y es complicada, y tiene consecuencias. Yo dialogo, converso, utilizo las palabras, pero no charlo.

7. Entonces, la diferencia entre un psicólogo y un psiquiatra ¿cuál es? ¿que tú no puedes medicar?

Sí, bueno. Y la carrera que hemos estudiado y tal. Ya sabes: medicina, psicología... no están exactamente superpuestas.

Mi amiga Luna siempre dice que ella no quiere medicar. Yo tampoco. Creo que no poder medicar es un estímulo para ser más creativo con todas las otras herramientas de las que dispones. Te deja desnudo. No puedes recurrir al socorrido "bueno, pues te voy a poner algo para que duermas mejor".

Que conste que me llevo muy bien con los psiquiatras en general y que los MIRes de Cádiz, en particular, son Puro Amor. Que conste también que una medicación bien puesta puede ayudar mucho, mucho.


Hale, fin de mi volunto. Seguro que me faltan frases, porque hay muchas. Pero en realidad, cuando me dicen alguna de las anteriores no me cabreo. Me encojo de hombros y pienso que está bien así. Que no sepan de psicología. En primer lugar, porque eso quiere decir que nunca han necesitado un psicólogo, y eso es genial. En segundo lugar, porque me mola que no se sepa exactamente lo que hacemos. Que podamos convertirnos, como dice Batalecotal, en la mano en la sombra. Anxo hablaba el otro día de la humildad necesaria en esto. Casi nunca se te atribuyen los cambios; casi siempre hay otra forma más lógica de explicarlo. Pero tú estás ahí y sabes lo que hay. Sabes lo que sabes y lo que curras. Y, sobre todo, sabes que en psicoterapia, como en muchos otros campos del conocimiento, una tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.