massobreloslunes: 05/16/13

jueves, 16 de mayo de 2013

CACP, IX: El elefante en la habitación.

Estoy sentada en un Starbucks en Boulder, cerca del centro comercial de la 28. Mucho ha ocurrido desde la última vez que vine aquí. Cuando esta mañana Alannah, la empleada de la agencia de coches, ha dicho en voz alta la cifra del cuenta millas del Fiat que había alquilado, me he quedado asombrada. Casi dos mil desde que salí de Boulder, lo que equivale a tres mil doscientos de los antiguos kilómetros. Habría podido cruzar España tres veces.

Ahora estoy aquí sentada y no sé qué escribir. Verídico. Tiene cierta gracia que lo de abrazar el celibato en EEUU haya salido fatal, y quizá no sé cómo escribir porque estoy temiéndome hordas de "te lo dije". Te dije que tenías que relajarte, te dije que aparecería cuando menos te lo esperaras, etc., etc. Personalmente, creo que eso no es más que una sarta de chorradas. No creo que un extremadamente sensible sistema de detección de justicia universal se haya dado cuenta de que yo estaba lista para el amor desapegado y me haya mandado a alguien. Creo que decidir aterrizar en Moab a la vez que P., quedar con él para escalar y pasar los últimos siete días sonriendo como una idiota es una cuestión de pura casualidad.

Una casualidad estupenda, por otra parte.

Ahora me pregunto cómo escribir sobre esto. Es más: me pregunto si escribir sobre esto, porque es tan sano que no sé si tiene gracia desde el punto de vista literario. P. es la persona más normal y más extraordinaria que he conocido en mucho tiempo, así que estos días juntos han sido al mismo tiempo extraordinarios y normales. Millas y millas juntos a lomos de un Cinquecento que, francamente, si pudiera hablar tendría mucho que contarle a un psicólogo para coches. Decenas de cafés aguados con crema de vainilla. El suelo de una tienda, la cama de un hotel, una ducha, una piscina, un jaccuzzi al aire libre. Bolsas de frutos secos, bagels con mantequilla de cacahuete, un italiano, un mexicano, un chino. Escalar, hablar, caminar, hablar, comprar recuerdos, mirar libros, hablar.

En todo ese proceso, nos hemos comportado como auténticos idiotas. Lo que nosotros creíamos que era un fluir de romanticismo y momentos especiales, el resto del mundo debía de verlo como dos seres con el coeficiente intelectual por los suelos y las manos demasiado largas.

Por otra parte, y pese a lo que pueda parecer leyendo este blog, yo nunca he creído que hubiera mayor secreto. En serio. Conoces a alguien que te gusta y a quien le gustas tú, lo demostráis lo antes posible y después pasáis mucho tiempo juntos porque es divertido y porque, a estas alturas, ¿quién quiere atrasar las cosas? ¿Qué necesidad hay de hacerse el difícil cuando sospechas, como yo sospecho ahora, que tu vida junto a esa persona puede ser bastante mejor que tu vida sola?

¿Es esto el principio de algo? Sinceramente, creo que sí. Lo creo con una confianza preocupante. Porque se puede y, al parecer, se quiere (yo quiero, él quiere, nadie tiene miedo de que el otro le arranque la cabeza como a una mantis, etc. etc.). Lo que pasa es que esto es como contar el argumento de una historia. Así en frío suena estúpido. Lo iré desvelando con el tiempo.

De momento, os lo puedo ir presentando.

Es argentino, así que quizá, pero sólo quizá, la expresión "pelotudo/a" comience a aparecer en este blog con frecuencia. Por ejemplo: "cuando hablo con él, sonrío como una pelotuda".

Tiene los ojos azules, con motitas marrones sólo en el derecho. ¿Es un alien? Quizá.

Trata muy bien a todo el mundo, incluyendo a camareros, dependientes, etc. Es lo que se conoce como ridículamente amable.

Corre, escala, sube montes y se ríe como un niño.

Está MUY seguro de sí mismo y camina por la vida con paso confiado. Es admirable y humilde. Es fuerte por dentro y por fuera.

Le gustan los animales, le gusta la gente, le gusto yo. Cuando hablo, escucha.

Y cre que hasta aquí puedo leer sin sentir que traiciono su privacidad y esas cosas que en general me importan un carajo. ¡Qué fuerte! Me gusta nivel respetar su (nuestra) intimidad xD

Seguiré en breve contando cosas de Moab, de Idaho y de mi vuelta a Boulder. Pero de momento, era necesario hablar del elefante en la habitación.

Es un elefante lindísimo.

Seguiremos informando.