Esta es una introducción que quiere decir que nunca he tenido problemas para tirar papeles. A pesar de eso, Marie Kondo también me ha dado valiosos insights sobre el tema.
El más importante es: no guardes el material de los cursos a los que vayas. Lo acumularás durante años, esperando el momento en que tengas tiempo para repasarlo, y no lo harás nunca. Lo importante de los cursos es el curso en sí, la oportunidad de estar cara a cara con el profesor o el ponente. Marie dice: "presta atención a los cursos sabiendo que vas a tirar el material", lo que no es más que una forma de recordarte que permanezcas presente y no confíes en que en el futuro serás capaz de sacar más jugo que ahora a lo que estás viviendo.
Los papeles, por supuesto, no dan felicidad, pero algunos tienes que guardarlos, incluso en el mundo happy-flower-guarda-lo-que-te-haga-feliz de Konmari. Ella te aconseja que los guardes todos juntos para que ocupen menos espacio, y para poder revisarlos cada vez que busques uno y tirar los que ya no te sirven (garantías caducadas, contratos antiguos, etc.).
Después de los papeles, vienen los Komono: los objetos varios que no pertenecen a ninguna categoría. Tú sabes cuáles son tus Komono. En un rincón de tu mente, eres consciente de que tienes guardadas unas 300 orquillas oxidadas, varias cajas de cosméticos que nunca usarás, los DVD's sobre la Guerra Civil que regalaban con el periódico y que nunca viste, esa hucha de monedas de céntimo que te va a costar la relación con el director de tu banco... etc. Marie te aconseja, de nuevo, que lo juntes todo, aunque esté en habitaciones diferentes, y sostengas cada objeto en tu mano haciéndote la clásica pregunta: "¿esto me hace feliz?".
Algo muy interesante de la visión de Marie tiene que ver con el dinero que te cuesta almacenar objetos. Según ella, si guardas algo "por si te sirve", y ese algo está ocupando espacio en tu piso, equivale a decir que te está costando dinero, y que te saldría más barato deshacerte de él y comprarlo de nuevo si vuelve a hacerte falta dentro de dos, tres o diez años. Si vives en un micro-piso japonés súper caro, imagino que esto tiene todo el sentido del mundo. Y si vives en una casa enorme, pero estás harta de guardar esa cajita de tornillos que compraste hace siglos y no has vuelto a utilizar, pues Marie te quita el sentimiento de culpa, que tampoco está mal.
Mi consejo para ordenar Komonos es: dales un par de vueltas. Hay objetos que sobreviven a una primera ronda y caen en la segunda como un escalador novato en una compe. También te recomiendo que los ordenes en algún lugar que te permita apartarlos hasta que puedas colocarlos todos: una montaña de objetos varios tirada durante días en tu cama/suelo no es agradable y te puede desmoralizar.
Ahora, mis fotos:
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| Libros y papeles, antes |
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| Libros y papeles, después |
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| Komonos, antes (sí, eso son condones, que os veo venir) |
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| Komonos, después |
Como comentaba Silvia en uno de los posts anteriores, vivir de alquiler + 50000 mudanzas + anti-Diógenes hace que en realidad mi situación de partida sea bastante buena. Aun así, ya veis que incluso siendo ya casi minimalista, el Konmarismo limpia, fija y da esplendor.
Una nota sobre los libros: como veis, los he almacenado de forma horizontal después de ordenarlos. Estoy segura de que Marie tendría algo que decir acerca de cómo así los de arriba aplastan a los de abajo y, en fin, se forma todo un injusto microcosmos capitalista, pero de la otra forma se les estaban deformando las tapas con la humedad. Así parecen mucho más felices.
A ver si en esta semana grabo el micro-vídeo de mi armario y ya termino con el Konmarismo extremo. ¡Prometo cambiar de tema pronto!
Se os quiere ;)



