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V
Al final, el jurado falló a favor de los demandantes, y la jueza, una afroamericana poco agraciada que había intentado sin éxito que la quisieran por su interior, condenó a medio Hollywood a pagar unas cantidades desorbitadas a la AVICOR. Éstos, en un gesto que les honra, donaron gran parte del dinero a la Fundación Corazones Rotos, destinada a ayudar, al menos en lo económico, a otras víctimas del gran engaño hollywoodiense. La Fundación lo mismo pagaba una semana en un spa para que el afectado se relajara y se olvidara de su amor perdido, que cubría el seguro médico en caso de daños físicos o costeaba las bajas si el dolor impedía trabajar al afectado.
Gary Osman encontró a otra mejor amiga. Lesbiana.
Tracy Mitchell se apuntó a un seminario sobre “El amor en la vida real: más allá de la Red”. En él aprendió mucho sobre habilidades de seducción y se convirtió en una consumada devorahombres. Le partió el corazón a K.
Angus McDonald, que ahora es rico, no ha tenido problemas para acostarse con todas las chicas guapas de su instituto.
Eva Méndez aún busca el amor; entretanto, se ha hecho fan de las pelis de Bruce Willis.
Meg Ryan se ha mudado a Europa a hacer películas de cine independiente. Aún intenta que Almodóvar le de un papel.