Me acabo de plantear, hace aproximadamente cinco segundos, que a lo mejor últimamente me cuesta tanto escribir aquí porque no debería escribir aquí. Estoy contemplando la posibilidad de hacer cambios de verdad en lo que escribo y cómo lo escribo.
En marzo escribí esto; lo releo ahora y todavía tiene más sentido. Es curioso, si lo piensas. Sé que parezco una persona sincera y abierta, que cuenta su vida en Internet y no tiene problemas de intimidad. En realidad, lo que escribo no es más que la punta del iceberg. La mayoría de mi vida emocional transcurre bajo la superficie y me la quedo yo sola. No sé si eso es bueno o malo. Últimamente he estado leyendo mucho a Geneen Roth: una autora americana que escribe sobre alimentación emocional. Lo que me sorprende de ella es que es brutal, radicalmente sincera. Lo cuenta todo. Y, precisamente por eso, consigue contactar de una forma muy poderosa. Su sinceridad y la constatación de su sufrimiento consuelan.
Mi estructura literaria online, ahora mismo, es la siguiente. Por una parte, escribo sobre psicología en Psicosupervivencia. Son escritos más o menos didácticos, más o menos sensatos y poco autorrevelados (aunque todavía bastante para lo que se ve por ahí). Después está este blog, que es un poco como el patio de recreo. El sitio al que vengo y donde escribo básicamente lo que se me pasa por el coco, sin preocuparme más de la cuenta por lo que pueda pensar mi audiencia.
La pregunta que me vengo haciendo últimamente es si massobreloslunes y psicosupervivencia podrían darse la mano de alguna forma. Quiero decir: ¿pueden unirse mi parte psicóloga y mi parte escritora? ¿La parte que ayuda y la parte que duda? ¿La terapeuta y la escritora? ¿La persona sensata y la que es un poco absurda? ¿Es eso poco profesional? ¿Es demasiada autorrevelación para el body? ¿Me sumirá en el ostracismo profesional y nadie querrá nunca jamás contratar mis servicios?
Sé que hay posts y temas que no tendrían cabida en un posible Blog Integrado o BI. No podría clasificar a los tíos en los niveles del gustar, ni criticar a las peluqueras, ni nada por el estilo. Quizá podría abrir una sección de artículos chorras, y otra para cuentos de ficción. Quizá hay determinados temas sobre los que ahora mismo no quiero escribir, porque creo que forman parte del conjunto de cosas a las que debo renunciar para crecer de verdad.
Lo que sé es que si no quiero ser dos personas en mi vida cotidiana, no sé hasta qué punto tiene sentido ser dos personas en mi vida online.
Si alguien entiende algo de lo que acabo de escribir, agradecería su opinión. De todas formas, creo que el viaje a Boulder viene en un perfect timing para todo esto. Me va a servir para airearme y reflexionar acerca de cuál quiero que sea mi camino bloguero a partir de ahora. Tengo muy, muy claro que quiero ayudar e inspirar (qué pretenciosa suena esa palabra) a la gente, y sé que este blog ayuda e inspira igual que el otro. O eso creo, o eso me dicen los lectores cuando me escribe. Es una pena desperdiciar eso.
(Tengo que darle muchas vueltas a este asunto, en cualquier caso. Estoy pensando sobre la marcha. Así que tranquilidad, que de momento no cierra el blog, ni cambia, ni nada por el estilo. Aquí seguimos, al pie del cañón; y preparaos, por cierto, que las Crónicas de USA van a ser memorables)