massobreloslunes: 09/13/11

martes, 13 de septiembre de 2011

45. El mal vial

Como ya sabéis, queridos lectores, el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Así que después de escribir este post sobre mis problemas con la mecánica y demostrar de forma empírica que se solucionan con facilidad haciendo algo tan simple como llamar a la grúa, he vuelto a caer.

El martes pasado mi moto se paró. Simplemente dejó de andar, como un viejecito esquimal en la nieve. La aparqué en la avenida, y como soy zen y había quedado para escalar, ahí que se quedó. El miércoles fui al rocódromo y allí, viéndome rodeada de rudos machos escaladores, pensé que era el momento ideal para hacer una pregunta sencilla:
- ¿Alguno conoce un buen taller en Cádiz? Es que se me ha quedado la moto tirada y no sé dónde llevarla.

Entonces uno de los rudos machos escaladores se giró, me miró y preguntó sagazmente:
- ¿Tiene gasolina?
- Sí - contesté. Si no, te habría preguntado por una gasolinera.
- Pues yo tengo un colega que te la arregla en la calle.

¡Danger! ¡Peligro! Cualquier frase que empieza por "yo tengo un colega que" es garantía de fracaso, a no ser que estemos hablando de trapichear con droga. Pero qué queréis que os diga: el bodorrio me ha dejado a dos velas. Ir guapa, además de ser complicado, sale caro. Total, que llamé a su colega y quedamos en que se pasaba el jueves por donde estaba aparcada la moto para echarle un ojo.

Cádiz, jueves, dos de la tarde. Levante del Averno. Yo esperando en la calle a la solana a que apareciera el colega misterioso. Llega una moto con un chaval que se quita el casco y me saluda. Por azares de la vida, resulta que le conozco de haber hecho barranquismo juntos este verano, y eso al menos me tranquiliza en cuanto a que el tío quiera... bueno, en realidad no se me ocurre nada, porque no me va a secuestrar en scooter, y si pretende sacarle algún rendimiento económico a mi pobre moto va listo.

Anyway, el chaval aparca su moto tal cual, transversal en mitad de un carril de la avenida, y ejecuta los siguientes procedimientos.
1. Pregunta si tiene gasolina. Soy mujer, no retrasada.
2. Le da a la patilla con energía. Soy mujer, no coja.
3. Sopla en el depósito de combustible. Insisto: Sopla.En.El.Depósito.De.Combustible.
4. Pregunta:" ¿A tu moto hace falta acelerarle para arrancar?". Parece una pregunta diagnóstica importante. A lo mejor el tipo es un House de las motos y yo no me estoy dando cuenta.
5. Contesto que no.
6. Dice "ajá".
7. Por fin, sentencia:
- Le falta compresión. Pero mucha mucha, vamos. No tiene nada nada de compresión.

(Apuesto a que todos pensabais que iba a decir que la bujía le hace perlilla)

Otros dos o tres minutos dándole a la patilla, a ver si es capaz de generar compresión de la nada, y después me mira y me dice:
- Yo es que con las motos me pierdo un poco. Con un coche te hago lo que quieras, pero de motos no entiendo mucho...

What the fuck! Entonces ¿qué hacemos? ¿transformamos mi moto en un coche y a ver si así puedes arreglarla?
- Vamos, yo de hecho mi moto ni la toco.

Tranquilo, que si le soplas en el carburador tampoco creo que le pase nada.
- De todas formas, yo tengo un colega que...

¡Alto! ¡Stop! Una y no más, Santo Tomás. Le pregunto el nombre de un taller y le digo que voy a llamar a la grúa, que para eso está y pago mi seguro. Inspirada por la generosidad y la corrección social le pregunto si le debo algo. "No, mujer", contesta, "si eso otro día me invitas a una caña". Menos mal; me llega a cobrar y le estampo una llave de bujía en la cabeza.

Total, que llamo hoy al gruísta, que no, no está bueno. Se ve que el mítico Gruísta Buenorro va a pasar a la categoría de "experiencias que en realidad no sé si me inventé", como la leyenda de Jorjazos. Me pregunta qué le ha pasado a la moto y si tiene fuerza cuando la arranco. A ver, ¿cómo va a tener fuerza? ¿No te estoy diciendo que no arranca?

Obvio decir que lo primero que me pregunta es si tiene gasolina, porque seguro que ya os lo habíais imaginado todos.
- Eso va a ser la batería.

Claro, joder, así también juego yo a entender de mecánica. Pregunto obviedades, compruebo la gasolina y luego digo que eso es la compresión/batería/perlilla de la bujía y después no hago absolutamente nada útil.

Total, que el señor me ha llevado la grúa al taller, no sin antes insinuarme de una manera retorcida y extraña que le tenía que invitar a un cubata (genial, le debo alcohol a medio Cádiz). Los del taller son apañadísimos y han tardado tres horas justas en arreglarme la moto, que ya está durmiendo en mi portal tranquila y orgullosa en su decrepitud.

Conclusión de la existencia: me voy a hacer un cartel plastificado para llevarlo en la guantera en el que ponga:

"Cualquier paso intermedio entre que se te pare la moto y llevarla al taller es inútil".

Menos escalar, claro. Escalar es fundamental.

44. Viajando en el blogotiempo, o blogoviajando en el tiempo, como más os guste

Mi queridísima amiga Elsa propuso hace algún tiempo que hiciera una encuesta para ver cuál es el post favorito de mis lectores. Hoy es tarde y he pensado que sería una buena solución para no tener que comerme la cabeza escribiendo algo. Una estupidez, claro, porque el blog tiene ya casi ochocientas entradas, llevo media hora leyendo post antiguos y habría tardado menos en escribir cualquier chorrada.

Anyway, lectores, haciendo un repaso rápido de los archivos he encontrado algunos post que me gustan especialmente. Os dejo la selección por si queréis echarle un vistazo. Me encantaría que me dijerais si alguno os ha gustado especialmente u os ha llamado la atención, tanto de los que os enlazo ahora como del blog en general. No lo he revisado entero, así que seguramente falten algunos que también me molan.

Por qué la otra tarde fue una tarde cojonuda, septiembre de 2005. Me recuerda un momento muy bonito. Lo leí al año siguiente en las jornadas del Balneario, cuando di mi primer taller de escritura con J.

25 ideas para escritores confusos, septiembre de 2005. Me parecen muy buenas ideas... de hecho, de algunas ni me acordaba y creo que me podrían venir bien incluso ahora. Me encanta la de Hemingway, había olvidado esa frase y es buenísima.

Nociceptores, noviembre de 2005. No vale mucho literariamente hablando, pero el concepto es genial. Debería imprimirlo y colgarlo en un corcho, para que no se me olvide.

Te voy a recordar así siempre, noviembre de 2005. Aún se me pone la carne de gallina al recordar ese momento. De estos momentos en que encuentras realmente las palabras precisas.

Siesta, mayo de 2006. Me hace gracia y me recuerda a alguien a quien quise mucho, mucho.

Siete, junio de 2006. Me encanta este post. Me gusta el ritmo que tiene, la forma en que describe el momento que viví, el final... me parece muy bueno. Me llama la atención la frase de "mientras menos te veo, más ganas me entran de escribir".

Lisboa, marzo de 2007. Me trae muy buenos recuerdos, aunque al final las cosas no salieran como pensaba. Aunque creo que en lo más profundo de mí nunca nos vi volviendo al Lisboa con 50 años, qué queréis que os diga.

Muero de amor, marzo de 2007. Este post me hace gracia, es así como de estar hasta las trancas de amor y lujuria, y es bonito recordar cuando me sentía así.

Excursión, mayo de 2007. Me gusta el momento que atrapa el post y también me recuerda a la época linda en que estuve dibujando el Albayzín en primavera con mi amigo A. Además, sale un dibujo mío, aunque no sea muy bueno.

Sin título, junio de 2007. Este post me parece muy bueno, y cada vez que lo leo me inquieta de verdad.

Otro sin título, marzo de 2008. Así como texto me parece de lo mejorcito que he escrito. Bien construido, original y con un final redondo.

Tiburoncitos, junio de 2008. Por este post se me tachó de cruel, pero qué queréis que os diga, a mí me gusta mucho. Me mola el diálogo, la historia de los tiburoncitos y recordar la carilla de Isaías mientras hablábamos.

Marco, julio de 2008. No tengo claro si me gusta el post o acordarme del italiano. Mi amiga Ana me dijo que como texto era una mierda, pero no sé, fue un momento intenso y eso me mola. Me pasé MESES acordándome de Marco y él ni siquiera contestó a la carta que le escribí. Muy triste.

El amante del círculo polar, agosto de 2008. Es un post muy, muy triste, seguramente de lo más triste que he escrito, pero muy tierno, y me hace toda la gracia acordarme de J. con sus renos y sus cosas. Si yo hubiera sabido que después de escribir ese post volveríamos al menos tres veces más, a lo mejor no me habría puesto tan emotiva.

La suerte de N., marzo de 2009. Otra vez no sé si me gusta el texto o lo que representa, porque me encantó leer ese libro y todavía me acuerdo con cariño del personaje.

Jorjazos: la leyenda, junio de 2009. Me meo con este post y con la historia de Jorjazos.

El día del bacterio, agosto de 2009. También me meo con este post. Junto con el anterior, me recuerda mucho a la época en que vivía con la PK y el Húngaro y eso me pone contenta, porque lo pasé muy bien con ellos.

Voy a parar aquí, porque curiosamente me resulta más difícil juzgar los recientes que los antiguos, y además es más probable que los hayáis leído gracias al LinkWithin. Y ahora me voy a dormir a las mil como la monguer que soy, después de haber pasado más tiempo de la cuenta rememorando pero, qué queréis que os diga, bastante orgullosa de mi blog y feliz de tener dedos y área de Broca para poder escribir como una salvaje toda la vida