(Segunda parte de mi serie "Poesía de la emancipación", que continuará con "Romance de la renta básica").
Cuando yo ya me hallaba acostumbrada
a una nómina al mes, ¡oh, qué alborozo!
tú has llegado llenándome de gozo
por abundante y por inesperada.
Corría leyenda urbana que anunciaba
que la crisis te había recortado;
a la mitad me había resignado
y optimista y paciente te aguardaba.
¡Qué alegría al saber de tu llegada,
al comprobar que llegabas completa
paga extra sin impuestos recargada!
Mi Visa acabará con agujetas
que cuando la emoción se me desata
me cabe el corazón en la tarjeta.