jueves, 30 de junio de 2011
Orden -- TMC19
miércoles, 29 de junio de 2011
Sobre el dolor de huesos que da la vida -- TMC18
martes, 28 de junio de 2011
Preliminares -- TMC17
lunes, 27 de junio de 2011
Contacto -- TMC16
domingo, 26 de junio de 2011
The mecherian challenge -- TMC15
sábado, 25 de junio de 2011
Dora escaladora -- TMC14
viernes, 24 de junio de 2011
El revelado sentimental -- TMC13
jueves, 23 de junio de 2011
San Juan -- TMC12
miércoles, 22 de junio de 2011
Más sobre la psicología -- TMC11
martes, 21 de junio de 2011
El amor dura tres años -- TMC10
lunes, 20 de junio de 2011
Malagamemata -- TMC9

El viaje en un bus que casi pierdo. Inclinar la cabeza en San Fernando, creer que sigo despierta y, de repente, abrir los ojos y pensar "¿Ya estoy en Algeciras?". Que me confundan con una guiri en el baño de la estación. Comer chocolate negro con el ansia de después de la siesta y leer sin parar hasta llegar a Málaga.
domingo, 19 de junio de 2011
The Michellian Challenge, tropecientasmil
sábado, 18 de junio de 2011
Cosas veredes -- TMC7
Me encantaba esa casa. No era la casa más abuelil del mundo, porque de por sí mi abuela es poco abuelil, pero estaba llena de libros antiguos, bisutería anudada en el fondo de los cajones y objetos extraños, como un postizo hecho con el pelo de una de mis tías cuando era pequeña, rollo mujercitas. Yo vagaba por las habitaciones y todo me parecía misterioso y fascinante, porque de pequeña estaba llena de pajas mentales y no quería más que tener amigos invisibles, volar y que estallara una guerra para ser como Ana Frank, por ese orden.
Hace unos años, mi familia decidió vender la casa. Sacaron todos los trastos y los fueron colocando junto a la basura para que la gente se los llevara. Limpiaron a fondo, quitaron los grifos para llevarlos a la casa de veraneo y trasladaron a mi abuela. A mí me daba pena pensar que nunca iba a volver a explorar esa casa buscando tesoros entre la morralla de los cajones; por otra parte, tenía ya más años que un gnomo y tampoco pegaba corretear por los pasillos de casa de mi abuela creyéndome Bastian Baltasar Bux.
Ahora que mi casa se ha quemado, mi madre y mi hermano se han instalado allí porque no encontraban piso para alquilar tan poco tiempo. La mitad de la casa está sin bombillas, las persianas no se bajan y los marcos de las ventanas no encajan. Apenas hay muebles, y lo tienen todo esparcido por el suelo como en un piso de yonkis. "Elige un cuarto", me dijo mi hermano. "Cada uno tiene un inconveniente". Elegí el pequeño cercano al baño, que tiene el inconveniente de que parece un zulo, y ahora mi hermano me llama Ortega Lara y me dice que me afeite la barba.
Me tengo que ir, así que sólo me queda tiempo para una rápida conclusión: la vida es rara, rara rara. No menospreciéis su capacidad de sorprenderos.
viernes, 17 de junio de 2011
Timing -- TMC6
jueves, 16 de junio de 2011
The Challenging Challenge -- TMC5
Francamente, el Michelian Challenge está siendo mucho más complicado de lo que pensaba. La red de mi casa de Cádiz sigue sin pirular. Aquí no hay suficientes colchones y tenemos que ir al otro piso de mi abuela a dormir. Estoy escribiendo en el miniportátil diseño ferrari de mi hermano mientras mi madre ve Friends en una tele gigante que han comprado para reemplazar a la quemada. Este piso estaba vacío esperando a venderse, así que mi madre y mi hermano lo han medio habilitado con colchones en el suelo y sillas donde doblar la ropa. No deja de tener cierto encanto okupa-estudiantil, aunque todos mis pisos de estudiantes eran como el Ritz en comparación con esto.
Todo para justificar que no pienso escribir nada mucho más complejo que esto, y que demasiado que me las he apañado para llegar aquí antes de las doce cual Cenicienta virtual. Mañana más y mejor, lo prometo.
miércoles, 15 de junio de 2011
Contemplaciones -- TMC4

Hoy estaba yo en la estación de autobuses, haciendo cola para comprar el billete e irme mañana a Málaga, cuando unos metros por delante de mí he visto a un monje. Un monje monje, con su hábito, su capucha y hasta su tonsura. Estaba de espaldas y pedía un billete para no sé dónde, porque no alcanzaba a oír su voz.
martes, 14 de junio de 2011
Mala suerte y voluntad -- TMC3

lunes, 13 de junio de 2011
Cirujana menor -- TMC2
El viernes no venía mi médico y estuve toda la mañana en cirugía menor. Que la noche anterior pensaba yo: qué se te ha perdido a ti en cirugía menor, Marina, si tú eres psicóloga y en parte lo eres porque es una especialidad como mucho más limpita. Pero si hay algo que me está gustando de Atención Primaria es la fisicalidad. Es curioso, porque algunos médicos pueden ser emocionalmente distantes, pero son muy físicos. Recuerdo uno de los primeros días como residente, cuando le comenté al MIR de psiquiatría que me habían hecho la prueba del mantoux para ver si tenía tuberculosis. Él me agarró el antebrazo y empezó a palparme la piel a ver si se me había inflamado, y a mí me sorprendió esa invasión tan súbita de mi espacio personal y la confianza con que me tocaba sin casi conocerle.
Así que ya os digo: cirugía menor. Yo pensaba observar y punto, así que cuando el enfermero me colocó el bisturí eléctrico en la mano y me dijo “esa verruga la quitas tú”, pensé “ni de coña”. Pero como estoy loca y no sé decir que no, agarré el bisturí con una mano, la pinza con otra y corté una verruga con estas manitas. Y luego otra. El enfermero que hace cirugía menor es una de estas personas que parece perfectamente feliz con su vida y su trabajo, que sabe que ocupa un lugar en el mundo, que tiene una función y la desempeña bien. Le gusta explicar y lo hace con paciencia y claridad. Piensa que no hay ningún problema en que una psicóloga lista y habilidosa empuñe un bisturí eléctrico sin tener ni puñetera idea.
Después había que extirparle nosequé cosa de la cara a una anciana graciosísima y verborréica: noventa y tres años de vitalidad en silla de ruedas. Nos lavamos a lo quirúrgico, sacamos el material estéril, nos pusimos los guantes y nos movimos con las manos levantadas como en Anatomía de Grey. Limpié la sangre mientras el enfermero rebanaba y suturaba. Observé cómo pasaba el hilo por la grasa subcutánea para no dejar cicatriz. Nunca en mi vida había pensado que podía tener tanto estómago.
La cuestión de todo este rollo de la Atención Primaria y la fisicalidad tiene que ver con algo que oí hace un par de semanas en una peli tremendamente chunga que vi con mi amiga María. La ha dejado el novio y está tristísima, y como yo había viajado hasta Toledo para unas jornadas, decidí acercarme un día a Madrid para consolarla un poco. Vimos, como os digo, una peli terrible llamada “La niñera y el presidente”. Bueno, pues en un momento dado la protagonista le decía a una de las niñas a las que cuidaba “hay que aguantar, querida, porque nunca se sabe cuándo las cosas van a empezar a cambiar”. Estas últimas semanas estaba un poco triste, pero me repetí esa frase, siendo consciente de que es todavía más triste repetirte una frase que has oído en una película chunga de sobremesa con esta señora como protagonista.
Así que hoy estaba pasando consulta con la médico de cabecera, observando gargantas y oídos, renovando recetas y repasando analíticas, y han llamado por teléfono. Era el enfermero, que necesitaba ayuda para una intervención y me preguntaba si quería bajar. ¡A mí! Nunca jamás en la vida me hubiera podido imaginar que ayudaría a alguien a hacer cirugía menor. Al sacar los guantes estériles de la estantería me ha preguntado cuál era mi talla. El seis y medio, he contestado yo con seguridad. Y he pensado: “Heme aquí, sabiendo mi talla de guantes quirúrgicos”. No quiero decir que esto sea un cambio a mejor en mi vida, sino que constantemente pasan cosas inesperadas, constantemente te encuentras superando límites y conociendo a personas, ampliando el campo de tu experiencia. Y eso es bonito.
Y con esto y un bizcocho, dejo aquí el post para que me dé tiempo a publicar antes del plazo estipulado por el TMC. Esto quiere decir que no me da tiempo a corregirlo, así que perdonadme por lo inconexo.
Ah, por último: ahí tenéis una prueba documental de mis experiencias cirujanas. Y creo que los guantes me quedan un poco grandes, así que igual el próximo día los pido del seis :D

domingo, 12 de junio de 2011
El Reto Micheliano (The Michelian Challenge) -- TMC1
sábado, 4 de junio de 2011
Ya'aburnee

Hoy es el cumpleaños de MQEN. Ya hace casi nueve años que nos conocemos y me sigue pareciendo increíble que esté en mi vida.