massobreloslunes: 10/26/11

miércoles, 26 de octubre de 2011

To nanowrite or not to nanowrite: that is the question

A ver, peña.

Hoy tenía un día de mierda, pero de mierda absoluto y sin razón aparente. O quizá la razón era que me iba a entrevistar con mi tutora, que me estresa, y no me apetecía nada. El cambio de tiempo me sienta fatal, y lo peor es que nunca me acuerdo de un año para otro. Estoy ahí pasando calor y pienso "ay, qué ganas de fresquito, me apetece ponerme las botas altas y taparme con el edredón por la noche". Y luego llega el viento húmedo y me pone melancólica.

Para colmo, va y me dice una psicóloga del CTA que quizá mi interés aparente por todo se puede interpretar como que en el fondo todo me la chufla. Que me deje sentir más. ¿Que me deje sentir, psicóloga? Por el amor de Dios, si soy supersensible: ¡tengo un blog! Quizá deba darle la dirección y que llore con mis post de "la vida me supera". Además, ¿desde cuándo es un problema que todo te guste y te interese? Lo que ella no sabe es que dado que mi rotación por el Equipo terminó siendo el infierno en la tierra, todo lo que ha venido detrás me ha parecido estupendo. ¿Que tengo que ver citologías en Atención Primaria? Estupendo, interesantísimo, maravilloso. ¿Que tengo que vigilar controles de orina en Adicciones? Pues para adelante, genial, experiencia humana inigualable.

Después iba andando por la calle y pensaba en el Nanowrimo. Que empieza en cuatro días y todavía no tengo claro que vaya a participar. No he pensado absolutamente nada en el tema y no tengo más que cuatro ideas sobre mi proyecto de novela. No se me dan bien los esquemas previos ni las planificaciones. El asunto es que en este momento de mi vida me da mucha pereza ponerme con eso. Tengo muchas otras cosas que hacer. Me vería obligada a renunciar a algunas: entre otras, a escribir aquí, al menos durante ese mes. Y me gusta escribir aquí. Me gusta la animación que hay últimamente. No quiero dejar esto tirado un mes entero.

Pero estaba tan triste que pensaba: es un buen momento para escribir una novela. Me salvará de la ola de pena del otoño. Total: escribo post de mil palabras con relativa facilidad. Con escribir el doble al día podría completar las cincuenta mil. Dejo de nadar, dejo de publicar aquí a diario y ya sacaría el tiempo suficiente. No voy a dejar de escalar, que quede claro: antes no duermo.

El tema es que después me he ido precisamente a escalar. A Bolonia. Al Mosaico, que es una pared de arenisca alucinante atravesada por un recuadro de grietas. Llevaba (los he contado) trece días sin escalar y empezaba a tener un problema. Ha sido estar ahí, tocar las rocas con las manos y pasar otra vez todo el miedo y la alegría y la duda y la decisión y se me han quitado todas las penas. Así que ahora no quiero participar en el nanowrimo.

En serio, la escalada va a terminar por ser un problema en mi vida. Me sienta demasiado bien y paso de todo lo demás. Tengo cuatro días para decidir lo del nano y caen en un puente que adivinad cómo voy a pasar.

Nah, ya en serio, no es sólo la escalada. He pasado un montón de noviembres aburridos como el infierno, cantando "November Rain" en mi cabeza y viviendo en la melancolía. Ahora me lo estoy pasando bien, tengo un blog y quiero empezar otro (voy a hacerlo pronto; sólo necesito un nombre con gancho).

¿Qué opináis? ¿Estoy buscando excusas o simplemente no es mi momento? Yo sé que me vais a decir "es una decisión tuya, Marina, blablablá". Decidme simplemente si me vais a echar mucho de menos si dejo de escribir aquí un mes. Decidme que me queréis. Decidme que... bah, estoy demasiado cansada como para escribir con coherencia. Lo dejo aquí y os mando besitos.