Cuando decidí irme a estudiar a Barcelona hace ya casi cinco años, la única persona que me dijo algo sensato fue mi tía MªJose.
- Tú estás chalada, a Barcelona, qué lejos... ¿y quién te va a dar a ti ahora el Dalsy?
Cuánta razón.
No importa lo mucho que te guste ser pseudoindependiente y vivir tu vida; cuando tienes 38'5 y la pavorosa e hipocondríaca sospecha de que la hija de tu amiga A. podría haberte contagiado una neumonía, lo único que piensas es:
Quiero estar en casa con mi mamá.
Perdonad que no escriba algo más sesudo. Gasto todas mis energías en dormir y autocompadecerme.
Mandadme energía positiva.