massobreloslunes: 07/18/11

lunes, 18 de julio de 2011

6. La inutilidad laboral

Hoy ha vuelto a mi consulta el chico de la alopecia. El dermatólogo le ha mandado un montón de lociones y pastillas, trankimazin incluído, y le ha dicho que se rape. Ahora se le ven todas las calvas y no quiere salir de su casa.

La consulta de hoy ha sido extraña. Él estaba cabreado con el mundo, y yo creo que me encontraba demasiado sobrepasada por la empatía como para servir de algo. Además, tengo los músculos y la mente un poco trillados después de escalar todo el fin de semana, y en realidad no quería más que irme a casa a cenar una tortilla de ibuprofenos.

Intentaba pensar a toda velocidad qué podía decirle que le sirviera de algo. ¿Qué me habría servido a mí en los primeros tiempos del Acné del Averno?

1) Aléjate de los dermatólogos como de una plaga de escorpiones. Son unos inútiles que sólo tratan síntomas sin buscar causas.
2) Tienes derecho a pasarlo mal y a cabrearte. Que "sólo" sea un problema estético no quiere decir que no vaya a hacerte sufrir.
3) Es tu problema, y es tu responsabilidad. Te ha tocado esto como podía haberte tocado otra cosa y es una putada, pero ahora eres tú quien se tiene que hacer cargo.
4) Entiendo tu dolor.

He omitido 1) porque a lo mejor dan con la solución para el pobre chaval. 2) y 4) creo que quedan bien, pero me da la impresión de que 3) le ha deprimido un poco. Mola ser una víctima cuando tienes dieciséis años. Mola pensar que si sólo tuvieras una piel mejor o un pelo lustroso, tu vida se arreglaría. Y mola tener la esperanza de que en algún lugar de la tierra hay alguien que te va a coger tiernamente en sus brazos y te lo va a arreglar todo.

Al final me he sentido inútil por varias razones. Porque no es mi problema, sino el suyo, y no puedo tratarle como si me estuviera tratando a mí. Porque no puedo pedirle al chaval que se sobreponga cuando yo le saco diez años y una carrera de psicología y todavía hay días en que el estado de mi piel es lo único en que pienso. Porque por mucho que yo quiera comunicarle algo de lo que he aprendido, en realidad él tendrá que aprenderlo por sí mismo, y no sirve de nada que yo intente inyectarle en el cerebro sabiduría de enferma crónica en media hora de consulta. Ha sido muy frustrante.

No sé si se ha ido peor de lo que llegó o si algo de lo que le he dicho resonará en su cabeza en algún momento. Espero que sea capaz de sacar el suficiente valor como para no pasarse el resto del verano sin ir a la playa, que asuma su responsabilidad y que intente hacer en casa los ejercicios de relajación. Pero sobre todo, de verdad de verdad, espero que le funcionen los corticoides y el minoxidilo, que le crezca una cabellera larga y espesa y que no tenga que preocuparse por estas chorradas dermoexistenciales nunca jamás.