massobreloslunes: 10/15/22

sábado, 15 de octubre de 2022

Mi nuevo mantra favorito


Hace un par de días «vi» una peli absurda de Netflix llamada Look Both Ways. Digo que la «vi» porque, en realidad, lo que hice fue lo siguiente:

1. Ver los cinco primeros minutos.

2. Seleccionar un par de escenas aleatorias de la mitad.

3. Ver el final.

Es mi método estándar de visualización de películas demasiado estúpidas para dedicarles tiempo pero que me generan la suficiente curiosidad como para caer en la tentación de verlas.  Si ya me sé el final, ya no hay curiosidad y paso a otra cosa.

La premisa es que Nat, una estudiante universitaria, se hace un test de embarazo y, a partir de ahí su vida se divide en dos universos paralelos: en uno el test es positivo y en otro negativo.

Hagamos aquí un inciso para mesarnos colectivamente los cabellos por el absurdo de cómo las películas presentan el tema del embarazo:

  • El primer síntoma siempre el el vómito, pese a que en la vida real pueden pasar semanas hasta que empiezas a vomitar.
  • Cuando el test sale negativo, se quedan tranquilísimos a pesar de que un test negativo puede ser positivo más adelante.
  • El positivo siempre se ve claro y brillante con una línea súper fuerte.
  • Todos los embarazos son inesperados. ¿Esta gente faltó el día que explicaban la reproducción en el cole? ¿O tienen los peores condones de la historia?
Fin del inciso.

La cuestión es que la última escena de la peli es (tranqui, que no es spoiler, en caso de que quieras disfrutar de esta maravilla del Séptimo Arte): pasados cinco años, las dos Nats visitan el baño de la frat house donde se hicieron el test de embarazo. Se detienen en la puerta, observan a su yo del pasado sentada en el váter, sosteniendo el test y, a la vez, le dicen:

—Tranquila. Todo ha salido bien.

Y esa escena estúpida de esa peli absurda que ni siquiera vi entera se ha convertido en mi nueva filosofía de vida. 

Porque, con la distancia suficiente, todo sale bien.

Haz la prueba: piensa en cualquier momento de tu vida en los últimos años en el que estuvieras preocupado, agobiado o confuso, y ahora imagina a tu yo de cinco años después. Que no es que no tenga otros problemas, pero lo más probable es que ese, el que te angustiaba entonces, ya no esté.

Marina del futuro a Marina con acné: tranquila. Todo ha salido bien.

Marina del futuro a Marina sola y desesperada porque no encuentra pareja: tranquila. Todo ha salido bien.

Marina del futuro Marina que no sabe si alguna vez tendrá hijos: tranquila. Todo ha salido bien.

Tengo la intuición de que esto sirve incluso cuando las cosas no salen bien. Si nos dan el tiempo suficiente, los humanos somos resilientes y tenemos la prodigiosa habilidad de aprender, buscar el lado positivo, crecer.

Imagino que el truco deja de funcionar justo cinco años antes de morirte aunque, ¿quién sabe? Igual es verdad lo de la otra vida y resulta que se está estupendamente.

Hasta entonces, lo estoy usando como mantra tranquilizador en estos tiempos locos. Me agobio y me imagino a la Marina del futuro, más cansada, con más arrugas, con problemas distintos, pero mirándome con amabilidad y sabiduría desde su presente.

Tranquila. Todo ha salido bien.