massobreloslunes: 07/17/11

domingo, 17 de julio de 2011

5. Todos los otros libros

Cuando no me gusta un libro sufro. Mis niveles basales de felicidad en un periodo de tiempo dado (por ejemplo, una semana) tienen mucho que ver con el libro que estoy leyendo. Con un buen libro no estás solo. Con un buen libro nunca te aburres. Con un buen libro la vida adquiere colores, texturas e incluso algo que se parece mínimamente a un sentido. Para mí leer un mal libro es como hacer dieta: me invade una sensación persistente y molesta de miseria espiritual y de ansia por algo que no sé definir bien. Y termino triste y comiendo mucho chocolate.

Normalmente un mal libro tiene remedio. Lo dejas y punto. Ya he dicho alguna vez que no tengo problemas en dejarme un libro a medias si no me está gustando. El peor de los casos posibles es el siguiente:

UN LIBRO MALO QUE ESCRIBIÓ UN AUTOR QUE TE GUSTA.

Porque joder, con ese autor tú has establecido una relación. Te ha hecho pasar buenos ratos. Como si hubiérais echado un polvo estupendo: se ha establecido una poderosa ruta neuronal en tus circuitos del placer literario que le incluye a él. Así que un día llegas a la librería y ves que ha sacado un libro nuevo. Cuando eso sucede, interiormente es como si escuchases una musiquita celestial y se abriese un hueco en el cielo de la librería por el que entra un rayo de sol.

Abres el libro muerta de la ilusión. Escribes tu nombre en la primera página. Lo olfateas, lees la dedicatoria y la cita inicial, compruebas si han traducido el título original de manera literal o se lo han inventado. Empiezas a leer con avidez contenida.

Poco a poco te empieza a embargar la sensación insidiosa de que algo no va bien. Sigues leyendo, no te disgusta, está bien escrito pero no te atrapa. Continúas leyendo por fidelidad, porque todavía está fresco en tu memoria el recuerdo de los buenos ratos pasados con ese autor, pero en el fondo de tu corazón sabes que si el libro lo hubiera escrito otro lo habrías dejado ya. Al final lo terminas en diagonal o lo dejas directamente, decepcionada, estafada y reacia a colocarlo en la librería al lado del anterior, el que te hizo pasar momentos inolvidables.

Todo esto para decirte, Dara Horn, que tu último libro es una puta mierda. Que después de alucinar completamente con "El mundo que vendrá", de pasarme varios días leyendo absorta en los autobuses y soñando con Chagall, y de enfadarme con cierta personita porque me dijo que el libro no le había molado nada, entré en la FNAC, vi tu libro y lo agarré con desesperación. Me gasté veinte euros, veinte, para llevármelo a casa y tenerlo conmigo por siempre jamás.

Los personajes no me podrían dar más igual. La historia de amor es tan poco creíble como carente de emoción. El protagonista es patético y no es que tenga dilemas morales: es que es un monguer que no sabe qué hacer con su vida. El argumento no tiene ningún tipo de sentido. No sabía nada de la Guerra de Secesión y ahora sé todavía menos, porque te explicas tan mal que las partes donde habla del conflicto bélico se parecen demasiado a leer chino. La protagonista femenina me aberra. ¿Por qué todas las mujeres tienen que ser devastadoramente guapas y flacas? ¿Por qué estás obsesionada con el judaísmo?

En fin, no voy a ahondar mucho más en la crítica, porque no mucha gente conoce a la autora y yo escribo esto porque es lo primero que se me ha ocurrido esta noche y necesitaba desfogar un poco mi decepción. Resumo: "El mundo que vendrá" es fabuloso. "Todas las otras noches" es caca de vaca. No entiendo cómo alguien puede escribir con semejante ciclotimia en lo que a calidad se refiere. Entre esto, que Ishiguro es una ruleta rusa entre la magia y el mortal aburrimiento, que la última de Irving Welsh también la tuve que dejar a medias y que Paul Auster se está quedando sin alma, sólo puedo decir que o Nick Hornby sigue manteniendo el listón o una servidora se va a dedicar forever a Marian Keyes, que no decepciona nunca.