Ahora estoy en mi facultad, cumpliendo con el absurdo turno de verano de la maldita-maldita beca, y me gustaría escribir algo más, pero hace demasiado calor y mi inspiración está bajo mínimos. Sólo comentaré algo sobre lo mucho que odio la idea de empezar el curso y someterme a los arbitrarios dictados de esos engendros con tesis que se hacen llamar profesores. La única luz que alumbra mi desdichado presente es la de un futuro donde el hippismo inunde mi corazón. Eso y Prison Break, más concretamente el nuevo hombre de mi vida, Wentworth Miller.

El hombre al que elegiría si pudiera elegir a cualquier hombre.
Os quiero. Volveré. Tengo ganas de escribir, pero el mundo está un poco en mi contra.