massobreloslunes: 01/18/09

domingo, 18 de enero de 2009

Perfeccionando lo simple, II: Colacao Gourmet

Inicié esta sección y la tengo superabandonada. Así que voy a aprovechar que no sé qué escribir en el blog para desarrollar el arte de perfeccionar lo simple.

El colacao es maravilloso. Es es equivalente alimenticio a un abrazo. Tanto en invierno como en verano, un colacao hace sentir que la vida es menos mala y que somos seres dignos de cariño y amor.

En mis épocas de mayor adicción, he llegado a tomar entre tres y cinco colacaos al día. El de recién levantada (antes de meditar) el del desayuno, el de la merienda, el de la cena y alguno de consuelo por la mitad. En el último curso de meditación que hice ayudando en la cocina, convertí a una chica canadiense a la religión del colacao, utilizando métodos sutiles como prepararle colacaos gourmet (CGs) o traducirle la canción de "Yo soy aquel negrito". Surtió tanto efecto que la chica abominó del café, el nesquik y otros brebajes y ahora creo que está en Canadá llorando la no expansión intercontinental de Nutrexpa.

Para preparar un buen colacao gourmet hay que tener en cuenta varios aspectos.

El primero: colacao, no nesquik. Ni soluble al cacao del Mercadona. Hay quien dice que está bueno, y soy la primera que defiende los productos Hacendado, pero si el colacao lleva tanto tiempo en nuestras vidas, es por algo. Podría distinguir el auténtico colacao de cualquier otra marca, y puedo decir que, como Krista (mi amiga canadiense) dijo después de probarlo por primera vez, es "the perfect sweetness" (la dulzura perfecta).

El segundo: no es lo mismo preparar un colacao en invierno que en verano. Ahora mismo me voy a centrar en el colacao de invierno, porque sólo de pensar en hacer uno con leche fría se me pone la piel de gallina en mi casa-iglú. Para preparar un colacao de invierno, no hace falta remover primero con poquita leche, porque si la leche está lo suficientemente caliente (y es necesario que lo esté para un colacao gourmet) se disolverá con facilidad.

Llegamos a otro tema espinoso: la temperatura de la leche. Aquéllos que me conocen bien saben que me gusta que lo que tiene que estar caliente, esté muy caliente (paladar de amianto, me llamaba mi compañera de piso Ana). La temperatura de un auténtico CG tiene que ser muy caliente pero no tanto como para que se forme nata. Dar con la temperatura perfecta es muy, muy difícil (sobre todo si vuestro microondas no tiene un temporizador digital, como pasa con el mío). Otra opción es hacer el CG en olla, lo que no varía sustancialmente su calidad si somos capaces de obtener la temperatura correcta con un microondas.

El recipiente utilizado para un buen CG debe ser una taza grande, de las de infusiones. NO VALE una taza pequeña o un vaso normal. La medida correcta, de hecho, es una taza que pueda cogerse cómodamente con las dos manos. ¿Por qué? Porque el CG mola tanto que si sólo nos hacemos un vaso, nos quedaremos con ganas de más. Y no es plan. De hecho, la temperatura del CG también tiene que ver con esto. Si conseguimos la temperatura correcta, tendremos que empezar nuestro CG a buchitos cortos y espaciados, lo que es bueno. Un CG templaducho combina el excepcional sabor del colacao con una temperatura mediocre y nos haría bebérnoslo todo del tirón. La temperatura está ahí para ejercer de freno necesario a nuestra gula.

Una vez tenemos la taza correcta y la leche muy calentita, vertemos el colacao y removemos. Para mí, la cantidad perfecta son tres cucharaditas; no obstante, eso dependerá del gusto de cada uno. Es importante remover bien el CG. Si uno da con la dulzura perfecta pero deja colacao sin disolver en el fondo, éste endulzará demasiado nuestros últimos sorbos y lo fastidiará. Aun así, es bastante difícil disolver por completo el colacao (leyes físicas estudiadas por expertos de todo el mundo mundial), así que en caso de que no lo consigáis, os doy permiso para no beberos el último poso de chocolate reconcentrado.

Otra cuestión: en el CG no se moja. Ni galletas, ni magdalenas, ni nada. Altera el sabor y se quedan grumillos flotando. Podéis haceros un CE (colacao estándar) en vaso y mojar galletas María (Dorada, importantísimo), pero será un CE, no un CG. Recordadlo.

Estas navidades, Giò (el novio italiano de la PK) se quedó solito en nuestro piso mientras nosotros emigrábamos con nuestras familias. Cuando volví, me pidió disculpas por haberse zampado medio bote de colacao, pero me dijo que estaba muy solo aquí y que el colacao le consolaba. Le entendí perfectamente. A falta de abrazos, las penas con colacao son menos penas.

Taller de escritura en Granada impartido por moi

Hola, querubines y serafines:

Anuncios breves: voy a dar los talleres de escritura de la Casa de Porras en los meses de febrero y marzo. Habrá un grupo de iniciación los jueves de 6 a 9 y un grupo de profundización (técnicas de relato, sobre todo) lor martes en el mismo horario.

El precio del taller es de 50 euros por ocho sesiones de tres horas. La matrícula se hace en la Casa de Porras (placeta de Porras, en el Albayzín, por la calle de las teterías para arriba y preguntáis) y el plazo acaba el 31 de Enero. Los talleres empiezan la semana del 26 de Enero.

Yo (personalmente) estoy muy emocionada con la idea. Di un par de clases el trimestre pasado y a la gente le gustó. Al principio no tenía muy claro que pudiera enseñar algo respecto a escribir, pero ahora pienso que sí hay algunos pasos del camino que tengo andados y que puedo mostrar a los demás. Además, creo que la función principal de un taller no es tanto enseñar a escribir como ofrecer un espacio donde practica, propuestas para ir más allá de lo que se tiene trillado y una mirada nueva sobre los propios textos. Escribir puede convertirse en un acto muy introvertido, y sacar los textos a la luz y a la mirada de gente que también ama la escritura es muy útil.

Además, tendréis la oportunidad de conocer en persona a una bloguera muy interesante (yo) y pedirme autógrafos, citas o lo que sea.

En fin, que os animéis si estáis en Granada, que las sesiones van a ser amenas y las aprovecharemos bien.