massobreloslunes: 07/05/10

lunes, 5 de julio de 2010

Mi mundial en cifras

- Partidos vistos: cuatro (los de España a excepción del de Suiza. Se ve que soy el amuleto de la selección).

- Rankings de jugadores buenorros elaborados mentalmente: diez o doce. No consigo ordenar adecuadamente a Casillas, Xabi Alonso y Cesc Fábregas. Quizá gane Casillas por antigüedad, pero no me gusta cómo le queda el azul pitufo.

- Veces que me he preguntado por qué Sergio Ramos considera que guarrearse el pelo de gomina antes de cada partido es una buena idea: docenas y docenas. Cada una de estas veces va seguida por un "pero por lo menos quítate la cinta de la frente, Sergio Ramos, o colócatela mejor, o algo". Pero ni caso.

- Cantidad de penita sentida por Iniesta y su cara de niño enfermo: abundante. Por no hablar de cuando le hacen una falta al pobre mío, que parece que a él le duele el doble que a los demás. Y digo yo: tantos millones, tantos millones, ¿y no se puede dar unos UVA la criatura? ¡Que resplandeces en la pantalla, Andrés! ¡Que no me hace falta verte el número para saber que eres tú!

- Veces que me he emocionado absurdamente escuchando la canción de Bisbal: una. Pero porque estaba en un bar y me dejé contagiar por las masas.

- Gritos desaforados de "tío bueno" a los primeros planos de Iker Casillas: al menos cuatro. Todos en el susodicho bar.

- Visionados del videoclip de Waka Waka de Shakira, mientras murmuro sola en mi casa "¿se puede ser más guapa y talentosa que tú, Shakira?": no pienso decirlo.

A ver si se acaba pronto el mundial, que me está trastornando el cerebro.

Cómo ser planta y no morir en el intento

Como ya os anuncié hace poco, resulta que he cobrado mi primera nómina. Aclaremos: yo ya había trabajado antes, pero lo de saber que esto se va a repetir cada mes es nuevo. Es una sensación alucinante. Casi he empezado a entender por qué la gente trabaja y tal.

Que me paguen por lo que estoy haciendo hasta ahora, observar y callar básicamente, me resulta increíble, más que nada porque no hay tanta diferencia entre las plantas de la consulta y yo, y no creo que ellas vean un duro. Mis días consisten, grosso modo, en lo siguiente:

Llego al equipo a las 8'30. O bien hay reunión o bien se va todo el mundo a tomar café durante tres cuartos de hora. Parece ser que desayunar en tu casa (y de paso ahorrar y dormir más) no está bien visto porque "llegas tarde". No intentéis entenderlo; a mí casi me explota la cabeza.

Después, dependiendo de si ese día ha habido o no reunión, o me meto directamente en consulta, o me quedo un rato estudiando (leyendo artículos y libros de psicología). Las consultas empiezan a las 10 y terminan a las 2'30-3, así que son casi cinco horas seguidas escuchando a los pacientes uno detrás de otro.

Vemos unos seis o siete pacientes diarios, aprox., y creedme que al sexto relato de desgracias, alucinaciones, crisis de ansiedad o intenciones de suicidio, no es raro que se te pase por la cabeza algo como "que sí, que ya lo he entendido, que su vecino le quiere robar el alma con unos prismáticos, pero hágame en favor de acabar ya que me quiero ir a comer".

Durante las consultas yo básicamente callo y escucho. Con algunos pacientes intervengo si considero algo que decir, pero esto no sucede tan a menudo como debería. Esto se explica porque gran parte de la consulta la paso con una psiquiatra que a) es estupenda y en general dice todo lo que tendría que decir en el momento apropiado y b) ve muchos pacientes bastante graves que tienen poco que hacer más allá de medicarlos e ir sacándolos para delante poquito a poco. Esto es triste, pero es así.

Total, que después de casi un mes observando, he desarrollado una técnica increíble de lo que yo llamo ASCA: Asentimientos, Sonrisas, Cara de Atención.

Hay básicamente tres modalidades de ASCA:

- AE: Asentimiento Estándar. Consiste en asentir con la cara seria y un lenguaje no verbal de total atención. Yo esto lo hago aunque el paciente esté básicamente dirigiéndose al adjunto. ¿Por qué? Uno, porque tener a un residente que está a su bola en un rincón apuntando tus desgracias no tiene que ser muy agradable; yo me siento mejor si doy la sensación de estar implicada, y creo que ellos también. Dos, porque como pongas cara de no atención, o cara rara, o bosteces, o enarques las cejas con estupor ante una declaración bizarra, ten por seguro que ese paciente que no te ha hecho ni caso en toda la hora dirigirá hacia ti su mirada inquisitiva justo en ese momento y TE JUZGARÁ.

- AS: Asentimiento con Sonrisa. Se utiliza cuando el paciente o la psiquiatra/psicóloga dicen algo razonablemente gracioso. Sucede con más frecuencia de la que podría parecer, creo que entre otras cosas porque hay muchos pacientes que utilizan el humor para desdramatizar lo que les está pasando. El AS es bastante fácil. Sólo hay que tener cuidado de no caer en una risa excesiva que haga parecer que eres joven y pueril.

Nota: para utilizar el AES es importante que el paciente o la psicóloga/psiquiatra TENGA INTENCIÓN de ser gracioso, no que a ti te lo parezca porque tienes un sentido del humor cruel.

- ASE: Asentimiento y Sonrisa Empática. Esto ya es un nivelazo de observador - planta. Quiere decir que compones una cara de suma atención combinada con empatía esperanzada, es decir: comprendes lo que le está pasando al paciente, empatizas con él, pero no tienes que dar la sensación de estar pensando "oh, Dios mío, ¡¡tu vida es una basura!!".

Mi apuesta personal: ojos muy abiertos, sonrisa breve, cejas levemente enarcadas en plan ligera penita. Creo que me sale muy bien, pero quizá alguien tendría que grabarme para comprobarlo.

El post sigue, pero voy a partirlo en dos para no tener que preocuparme por actualizar en unos días no saturar a los lectores con mi elocuencia.